Un emocionado homenaje en memoria de Marie Loup Sougez, en una entrevista en 1982 y un texto suyo publicado en 1988

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Marie Loup Sougez en el Centro de Fotografía de Montevideo (CDF) en 2013

No hace tanto tiempo, Marie Loup Sougez y yo nos comunicabamos por correo electrónico. Le recababa algún dato para el trabajo que estoy haciendo sobre los orígenes del fotograbado en España y amable y afectuosa como siempre era, me confirmó algunos detalles. Mi relación con ella viene de largo, la conocí junto a Publio López Mondejar y Lee Fontanella en la UIMP, en Santander,  en el otoño de 1982 cuando los tres estaban codirigiendo un curso pionero sobre historia de la fotografía en España. Cada uno de ellos  había publicado ya sus trabajos que fueron para todos nosotros un referente en aquellos años en los que comenzó a recuperarse el valor cultural de la fotografía algo en lo que estabamos muchos en todo el país de un modo disperso. Recuerdo su figura, de aspecto frágil, pero dotada de una enorme elegancia personal y una gran amabilidad y cercanía. El curso se estaba desarrollando de un modo un tanto desapercibido dentro de aquella vorágine que era la UIMP en aquellos años, hablé con mi redactor jefe y me “dio” las páginas centrales para hacerles a los tres una entrevista que he rescatado y reproduzco aquí como una parte del pequeño homenaje que quiero hacer en esta bitácora a  una persona a la que siempre tuve en una gran estima y aunque es cierto que en los últimos años apenas tuvimos contacto personal, siempre nos reconocimos como amigos y dispuestos a compartir lo que fuera necesario en torno a la cultura de la fotografía y a su importancia.

Entrevista 1983 detalle

Detalle de la entrevista a Marie Loup Sougez, Lee Fontanella y Publio López Mondejar en el diario “Alerta” de Santander,  publicada el 11 de diciembre de 1982.

En 1988, acababan de comenzar los cursos de verano de la Universidad de Cantabria en la localidad de Laredo, y el rector de entonces, José María Ureña, me invitó a que organizase un curso sobre fotografía. Ya se había producido el congreso de Sevilla,  había publicado, con la ayuda de Angel de la Hoz, recientemente fallecido también, el libro Cien años de Fotografía en Cantabria, y conté con Marie Loup para el desarrollo del curso a lo que accedió generosamente como siempre lo hacía. También estuvo en aquellas jornadas Isabel Ortega que se había hecho cargo de la colección fotográfica de la Biblioteca Nacional aunque no publicó su texto. Al año siguiente pudimos editar el libro y hoy lo ofrezco aquí de modo completo, además del texto que hizo para el mismo Marie Loup y que se refería a su conferencia. Hay que entender esta publicación en el contexto de 1988, en unos años iniciales y en los que estábamos tanteando unas temáticas a las que se irían sumando investigaciones en los  años posteriores, aunque es justo decir que el texto publicado en Cátedra en 1981 y renovado posteriomente por Marie Loup Sougez, siempre fue un permanente referente para todos los que nos dedicábamos a indagar en la historia de la fotografía española. El curso tuvo un final magnífico cuando fuímos al estudio de Leoncio Marugan en Limpias y su hija Pilar nos hizo una foto de estudio con los materiales que usaba su padre que se hizo famoso a comienzos del siglo XX por las imágenes fotográficas del Cristo de aquella localidad del que se decía que era milagroso. He estado buscando la imagen para ofrecerla en la bitácora y prometo incluirla en cuanto aparezca porque es un recuerdo entrañable de aquellos años en los que tanto estaba por hacer y tanto nos quedaba por investigar.

Libro ICE 1988

Portada del libro editado en  la Universidad de Cantabria del curso de Fotografía desarrollado en 1988 que  puede descargarse desde esta bitácora

Desde aquellos momentos he estado en contacto con Marie Loup a la que siempre consideré una buena amiga y alguien a quien sabías que podías preguntar y tener su ayuda cuando te surgía alguna duda o buscabas datos de algún autor al que estabas investigando. Siempre elegante y amable, era para todos una persona entrañable, unánimemente reconocida desde las diferentes posiciones que existen en la historiografía de la fotografía española.  Seguí coincidiendo con ella en diversas actividades que se programaron aquellos años, aunque constato que no nos habíamos visto personalmente desde hace ya algunos años.  En alguna parte he escrito que Marie Loup Sougez forma parte de la sólida tradición historiográfica francesa en fotografía con antecedentes tan importantes como la de Georges Pottonié. Ella siempre preservó también y difundió la obra de su padre Enmanuel Sougez y nos ha dejado una extensa obra bibliográfica en la que quiero destacar los libros sobre historia de la Fotografía que coeditó con Carmelo Vega, María de los Santos García Felguera y Helena Pérez Gallardo, que tan importantes son en estos momentos porque han introducido a tantos y tantos estudiantes en la historia de la fotografía española. Una especialidad a la que Marie Loup contribuyo en fechas tan tempranas a ponerla en valor y a contextualizarla en el panorama cultural europeo.

Este breve recuerdo quiere ser un humilde homenaje a una autora que tan importante ha sido para la historia y la cultura de este país y también, constituye el deseo de que su obra y su persona sean, en algún momento, objeto merecido de un reconocimiento que todos debemos a la generosidad intelectual y a la calidad humana de Marie Loup Sougez y a su interés por dedicarse a divulgar una parte tan importante de nuestra historia cultural como ha sido la Fotografía.

Entrevista a Marie Loup Sougez, Publio López Mondejar y Lee _Fontanella en 1982

Texto Marie Loup Sougez Curso Universidad de Cantabria en 1988

Libro completo La Fotografía y sus Posibilidades Documentales (1988)

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El daguerrotipo y su primera recepción en España. Un texto de 1998

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El autor de esta bitácora en la Academia de Ciencias de Barcelona ante la cámara daguerrotípica que Alabern vendió para la primera experiencia  en España, uno de los pocos ejemplares  del equipo comercializado por Giroux que se conservan en el mundo y que ha sido objeto de una reciente restauración por Martí Llorens y su equipo:  “Tempus Fugit Visual Projects”  (Foto: Martí Llorens, 2015)

Del mismo modo que ahora estoy publicando aspectos parciales y preparatorios de mi investigación sobre el espectador de la modernidad y la difusión del fotograbado en España, que cuminarán en una monografía en algún momento,  tras mi beca de investigación que que me llevó desde comienzos de los años noventa entre otros lugares al Instituto de Francia en París, donde consulté los documentos originales de la invención de la fotografía, con el nombre de daguerrotipo, fuí publicando aspectos parciales de mi trabajo en diversas revistas, lo que me permitió ir respondiendo a diversas cuestiones que me había planteado, ya que lo que se había publicado hasta la fecha me planteaba numerosos interrogantes.

En París descubrí una característica que es muy típica de nuestra cultura contemporánea de superficie, remedando un brillante concepto que acuñó  Umberto Eco, y era que muchos historiadores que abordaban la invención de la fotografía, citaban unos fragmentos del discurso de Arago, siempre los mismos, provenientes en su mayor parte del trabajo de Gisele Freund, cuando las actas mostraban un planteamiento mucho más interesante y complejo, y donde, de su consulta, emergían cuestiones de más calado que la limitada y entonces todavía persistente concepción historiográfica nacionalista de sí la fotografía la habían inventado, los franceses o los británicos, obviando que hubo hasta veinticuatro precursores, algunos como el propio Hippolite Bayard que en las actas de la Academia de Bellas Artes de París pide disculpas por haberse adelantado a Daguerre,  o el fascinante  Hercules Florence,  cuyos fondos se conservan en el Instituto Moreira Salles de Brasil a cargo de expertos como Sergio Burgi que está preparando una exposición sobre una figura que desde el etnocentrismo europeo ha pasado como periférico en la historia de la invención, pero que se trata de un personaje poliédrico que se interesó por muchas otras cosas además de la formación de las imágenes fotográficas.

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El daguerrotipo es un objeto tecnológico muy extraño visto desde nuestra experiencia visual actual.  Daguerrotipos de la colección Ángel Fuentes de Cía en el CRDI de Girona. (Foto David Iglesias)

La investigación en París me abrió perspectivas desconocidas a partir de las Actas de la Academia de Ciencias, comprendí que lo que se estaba dirimiendo a partir de Enero de 1839, era la presentación política de una nueva tecnología que daba respuesta al problema del facsimil que, al menos, desde el siglo XVIII estaba latente en las sociedades occidentales y el daguerrotipo, a pesar de ser tan disruptivo por su intervención sobre la realidad, era una solución imperfecta porque, como muy bien escribió André Rouillé en su día, se trataba de una semi-respuesta, y en las actas se demuestra que con el proceso daguerriano se intentaba enlazar con la tradición de la estampa y la imprenta, porque se pensaba que las imágenes invertidas lateralmente que captaba la cámara daguerrotípica, serían finalmente planchas que adecuadamente tratadas podrían reproducir las imágenes en la imprenta, algo que no ocurrió y hubo que esperar décadas para que la fotografía pasara con su aspecto tonal al papel impreso, gracias al fotograbado.

En mi caso en aquellos años tenía una pregunta que me inquietaba y movía mi investigación, ¿Cómo era posible que personajes jóvenes entonces, pero que fueron luego tan importantes en la ciencia española del siglo XIX, se interesaran por el daguerrotipo, y apenas dos años después se olvidaran del mismo? Eso me llevó a indagar las cuestiones singulares de la recepción española antes de que llegaran los primeros daguerrotipistas comerciales y el papel jugado por un grupo de científicos en Barcelona, Madrid y Valencia que usaron la nueva tecnología como un argumento reivindicativo del nuevo mundo científico europeo frente al conocimiento escolástico que todavía campaba, aunque ya de modo terminal,  en las universidades españolas en 1839.

Este texto fue publicado en una de las revistas de divulgación histórica más leídas en la época, Historia 16, y en aquellos momentos la historia de la fotografía no era una temática de interés en este tipo de publicaciones, pero me encontré, creo recordar que en la UIMP, con el director de la revista, David Solar, le conté sobre lo que estaba investigando y me animó a que enviase una aportación que es la que hoy ofrezco para quien esté interesado y que luego ampliaría en mi libro “La Introducción de la Fotografía en España”.

El pasado mes de noviembre, en el homenaje a Miquel Galmes, fundador del Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña, coincidí con Jep Martí, que ha seguido trabajando en este momento tan interesante de la primera recepción de la fotografía en España y así lo ha reflejado en su bitácora en una entrada de lectura imprescindible, y coincidíamos que para los científicos que se interesaron en difundir o practicar la invención de daguerrotipo, aquello no fue más que una de las muchas intervenciones reivindicativas que tuvieron y Jep, que ha estudiado las memorias de Monlau, ha comprobado que apenas muestra interés por esta cuestión como tampoco lo haría Juan María Pou y Camps que teorizó por primera vez en la historia de la fotografía sobre las posibilidades fotométricas de la cámara daguerrotípica, una cuestión a la que el tampoco le dio entonces la importancia que los historiadores de hoy apreciamos.

El Daguerrotipo, primera difusión y respuestas en España a la invención de la Fotografía (1839-1841)              (Pulsar para descargar)

Andrea Cuarterolo, un proyecto de encuentro, y la integración de la historia de la fotografía y del cine en la cultura Argentina, un texto de 2015

A finales del mes de mayo viajé a Barcelona para culminar un largo proyecto de encuentro que teníamos pendiente desde hace muchos años Andrea Cuarterolo y yo. Andrea es una de las más prometedoras investigadoras latinoamericanas sobre historia de la fotografía y del cine,  desde el CONICET y la Universidad de Buenos Aires donde ejerce su extensa labor. Su trabajo “De la Foto al Fotograma. Relaciones entre Cine y Fotografía en la Argentina (1840-1933) “ publicado en 2014, abre una nueva línea de indagación en torno a culturas visuales que siempre se han interpretado estancas cuando en realidad forman parte de una misma raíz cultural común. Con su importante libro, Andrea Cuarterolo demuestra que la cultura adopta diversas formas narrativas en lo visual que permiten entender fenómenos que van más allá de las apariencias icónicas y que permiten indagar en cuestiones centrales de la cultura y de la sociedad, en su caso en la conformación de la identidad cultural argentina en el reto de su modernidad frente a las transformaciones que estaba propiciando la inmigración europea, mas recientemente, “Pantallas Trasnacionales. el cine argentino y mexicano del periodo clásico” publicado por la Cineteca Nacional de México del que ha sido editora junto a Ana Laura Lusnich y Alicia Aisemberg, indagan sobre los dos paises tractores en lengua española del cine latinomericano en el decisivo periodo de consolidación de los años 30 a los años 50 del siglo XX y ofrecen un panorama muy rico desde los comienzos del sonoro en unas filmografías e industrias que tienen muchos puntos culturales en común con la nuestra, y al mismo tiempo evidentes diferencias por los contextos políticos y sociales del periodo.

Andrea y Bernardo.Museu del Cinema

Andrea Cuarterolo y el autor de esta bitácora, Bernardo Riego, en la entrada del Museu del Cinema de Girona a finales de mayo de 2018

Andrea Cuarterolo es tambien junto a Georgina Torello directora de una influyente y excelente revista sobre orígenes del precine y del cine silente latinomericano, Vivomatografías que ya va por el tercer número y se está preparando el siguiente en estos momentos. Donde nosotros decimos cine mudo (que nunca lo fue realmente) nuestros colegas latinomericanos escriben cine silente, y abordan una problemática extensa y compleja en un continente que durante mucho tiempo ignoró, como ocurrió en España, la importancia del cine de los orígenes en la construcción de imaginarios sociales y culturales tan diversos, aunque es justo decir que en estos momentos en latinoamérica existe un interés creciente por parte de los países en rescatar y conservar su patrimonio cinematográfico en las cinetecas que se han ido creando y consolidando.

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Portada del libro de Andrea Cuarterolo “De la Foto al fotograma” editado en 2014

Tuve la fortuna de conocer a Andrea Cuarterolo por varios hechos fortuitos pero todos entrelazados entre si. En la década de los años 90 yo participaba en la distancia de los encuentros sobre fotografía argentina que hacían Abel Alexander y Miguel Ángel Cuarterolo, envié algunos textos que me publicaron en las actas y siempre nos hicimos promesas de conocernos personalmente. En el año 2000 Miguel Ángel Cuarterolo publicó un hermosisimo libro titulado “Soldados de la Memoria. Imágenes y Hombres de la guerra del Paraguay”  que coincidió en la época con otras tres que marcaron a la Historia de la Fotografía, la de Crimea, la de África de la que ya he hablado en esta bitácora y la de la Guerra Civil Americana. El libro me llegó de la mano de Ángel Fuentes en 2002 y cuando iba a escribirle para agradecérselo, me llegó la mala noticia del inesperado fallecimiento de Miguel Angel, con el que perdimos a unos de los  historiadores de la fotografía argentina más vital e interesantes con el que compartíamos el amor por esta fascinante disciplina, En 2005 en una intervención a la que me invitaron en la Universidad Jaume I de Castellón, dediqué mi conferencia y mi texto “al soldado de la Historia de la Fotografía Argentina, Miguel Ángel Cuarterolo”.

Marti y Rebeca

Con Martí Llorens y Rebeca Mutell en su taller de la Riereta donde trabajan y reflexionan en torno a los procesos primigenios de la Fotografía

Por esos mismos años, Andrea se encontró con el libro que editamos con motivo de la exposición en la Fundación Botín sobre cultura visual en la España Contemporánea, Memorias de la Mirada. Para ella fue uno de los puntos de partida para su investigación y cuando recibí su libro me propuse hacer una recensión en el número 39 de la revista Secuencias de la Universidad Autónoma de Madrid, que es la que ahora ofrezco para su descarga y desde luego la recomendación de lectura de su libro que puede hacerse on-line pulsando aquí.

Nos quedaba tan solo un detalle, para nada trivial, y era conocernos personalmente, algo que ocurrió el 28 de Mayo en Barcelona, al día siguiente, muy temprano por la mañana, en el Museu del Cinema de Girona nos esperaba su director, Jordi Pons, que tenía mucho interés en conocerla y establecer lazos de colaboración para proyectos futuros. Hicimos una visita guiada a la impresionante colección de Tomás Mallol que constituye el fondo central del museu, y para Andrea, buena conocedora del precine y de sus culturas, fue una experiencia inolvidable, por la tarde nos encontramos en Barcelona con Marti Llorens y Rebeca Mutell en su taller de la Riereta donde Andrea conoció los trabajos que ambos hacen sobre procesos originales de la fotografía, que van más allá de los resultados físicos para constituir toda una reflexión sobre lo que significan las imágenes fotoquímicas primigenias en la opulencia de la posfotografía digital.

Las historias que hay debajo de lo que escribimos tiene también mucha historia de vida, para mí conocer personalmente a Andrea Cuarterolo, ha sido el punto y seguido de un proyecto trenzado por las imágenes en las dos orillas de dos continentes que compartimos lengua, cultura  y la pasión por los múltiples significados de las culturas fotográficas y cinematograficas que  constituyen  uno de los núcleos ineludibles del tiempo de la contemporaneidad.

Recensión en la revista “Secuencias” (Nº 39) del libro de Andrea Cuarterolo

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“Incisiones o Impresiones” Los orígenes de la Fotografía desde su punto de vista y desde la “orilla” del Grabado. Un texto de 2003

Grabando una imagen en un taco de madera (1850)

Grabando una imagen en un taco de madera (1850)

Girona es una ciudad catalana que en pocas décadas se ha convertido en uno de los referentes europeos de encuentro  sobre investigación y experiencias en torno a las imágenes, los archivos y su difusión y usos. Tiene un Museo del Cine que alberga la colección Tomás Mallol, que es una de las mejores del mundo de aparatos pre-cinematográficos y tecnologías diversas. Por ejemplo, uno de los escasos prototipos existentes de televisión óptica se encuentra en este Museo que cada dos años organiza un encuentro de especialistas en cine de los orígenes y sus antecedentes, alternado con otro sobre Archivos e Imagen, las prestigiosas Antoni Varés, que comenzaron en 1990. Los materiales de estos encuentros que han congregado a los mejores especialistas de diferentes países,  se publican y las actas de las Jornadas Varés están accesibles en el propio portal del Ayuntamiento, mientras que las referentes al cine de los orígenes y sus antecedentes se editan en papel y por lo que sé, muy pronto estarán también accesibles en la red. Además de un Centro de Conservación de archivos de imágenes en todos los soportes técnicos.  Girona es una ciudad muy recomendable para conocer, tiene una extensa historia que ha dejado un enorme patrimonio cultural, es un lugar tranquilo de una enorme belleza y con un tamaño muy humano para transitar por sus calles y disfrutar de su casco histórico que es excepcional y sumergirse en  su apreciable calidad de vida.

Por esas curiosas cosas que nos pasan a todos en la vida, yo estoy ligado sentimentalmente a Girona desde que, en 1990, aparecí por allí para leer una comunicación sobre Investigación y Fotografía en las primeras Jornadas Antoni Varés. Las Jornadas Varés de Imatge i Recerca Histórica han sido el laboratorio donde he ensayado algunas de mis principales ideas sobre investigación fotográfica, textos que irán apareciendo en las entradas de ésta bitácora, y es un lugar donde he aprendido mucho porque he tenido la oportunidad de conocer a los autores de referencia con las mejores experiencias  propuestas y reflexiones en torno al muy complejo mundo de las imágenes.

Revelando una placa de colodión húmedo (1863)

Revelando una placa de colodión húmedo (1863)

En el año 2003, Joan Boadas, buen amigo y alma mater de todas las iniciativas a las que me he referido, me llamó para invitarme a participar en uno de esos proyectos de los que me siento muy orgulloso de haber sido autor. Joan deseaba  hacer una publicación en la que se confontaran las primeras imágenes fotográficas de la ciudad de Girona con grabados coincidentes para contemplar las concordancias y los tratamientos visuales de ambos medios, el de la estampa y el de las impresiones fotográficas. Un libro en el que se reconocieran influencias, herencias y también diferencias en los modos de ver una ciudad con tanta historia vivida y que ha dejado, obviamente, mucha huella gráfica. El libro editado en 2003 se titula Girona, primeres mirades y no me cabe duda que por sus contenidos visuales es un libro de de coleccionista, además existe una exposición virtual de sus contenidos en el portal del Ayuntamiento.

De esa invitación se produjo el texto Incisiones e Impresiones que ofrezco aquí en su pre-print en castellano porque fue traducido y editado en catalán para el libro. Tiene su arranque en las anotaciones que hice en 1993 en mi visita investigadora al Instituto de Francia en París donde estuve consultando documentos sobre los orígenes de la fotografía que dieron lugar a mi libro La Introducción de la Fotogafía en España editado finalmente en el año 2000. En la Academia de Ciencias una de las cosas que me sorprendió es que el programa original del daguerrotipo esperaba que la multiplicación de las copias se hiciera desde la plancha daguerriana a través de la imprenta, algo que como todos sabemos no fue posible, pero esa idea me permitió esbozar una “historia en dos orilllas”, es decir, el Grabado visto desde la Fotografía, y la Fotografía vista desde el Grabado. La distancia conceptual y cultural entre las incisiones para las estampas y las impresiones para las imágenes fotográficas, me permitieron explorar al mismo tiempo algunos de los aspectos de incertidumbres en torno a una nueva tecnología que, como le ocurría a la Fotografía, no tenían antecedentes ni culturales ni materiales y quienes contemplaban por primera vez las planchas daguerrotípicas,  veían ineludiblemente algo nuevo, pero que al mismo tiempo parecía una forma de grabado, algo que ya no lo era, evidentemente,

Ahora cuando he releído el texto para incorporarle a ésta bitácora me ha parecido que hablaba de aspectos que para mi investigación ha sido siempre muy sustanciales como son el equilibro entre la tecnología y su socialización y la indagación de las predicciones que de ella se hacen en los primeros momentos de su aparición pública. En 2003 cumplió su objetivo de abrir un libro en el que se confrontaban estampas y fotografías y ahora lo ofrezco porque creo que su contenido sigue teniendo vigencia.

Incisiones o impresiones    (Pulsar para descargar)