El Documento Fílmico y la integración de tecnologías diferentes para entender mejor la troncalidad cultural de las imágenes en los comienzos de la modernidad. Un texto de 2000

Imágenes de los experimentos fotográficos de Muybridge publicados en Madrid por la revista de divulgación científica “La Naturaleza” el 28 de Diciembre de 1878. Las fotografías muestran a un caballo galopando a 200 metros por segundo.

Nuestra formación académica se ha orientado por lo general a que nos convirtamos en expertos de una especialidad que inevitablemente analiza los fenómenos de una manera estanca. Somos historiadores del arte, o de la fotografía, o del grabado, o del cine, y, por supuesto, procuramos saber lo máximo de nuestro campo de estudio, pero no nos enseñan a interrelacionar fenómenos que parecen tener distinta naturaleza y a poco que indagemos descubrimos que tienen una troncalidad cultural común. Eso es en esencia lo que reivindica éste texto que publiqué en el “laboratorio” de las Jornadas Antoni Varés de Girona en el año 2000 y en el que, como ya había hecho con anterioridad con el Grabado en su intersección con la Fotografía, intentaba demostrar cómo para entender el comienzo de la modernidad y los nuevos planteamientos que se promueven en la sociedad de las masas, es necesario antes que nada, romper la estanqueidad metodológica en la que nos movemos habitualmente, e intentar buscar las conexiones entre ámbitos de difusión que son diferentes en su materialidad pero que, a poco que observemos, descubriremos que tienen entre sí una innegable influencia.

El texto indaga en las condiciones culturales en los que las imágenes han circulado por la sociedad y se circunscribe a un momento histórico esencial. Cuando nace la prensa gráfica al mismo tiempo que la visibilidad de los Rayos-X  y la animación de la vida representada a través del cinematógrafo y la nueva enciclopedia visual que creó la tarjeta postal ilustrada. Tomando fuentes originales, intenté explorar las conexiones existentes, y algo que siempre me ha interesado y es una constante en mi investigación: las predicciones que se hacen de cada una de éstas nuevas tecnologías que en sus comienzos están a la búsqueda de su identidad tecnológica y sus usos sociales todavía no definidos. En el caso de los Rayos-X se desconocía entonces su peligro real y fue un instrumento de espectáculo popular los primeros años, dentro de ese concepto caótico y difuso de la “varietes” que también acompañaron a las barracas cinematógraficas en sus inicios.

José Salvany i Blanch. Una barraca de cinematógrafo a comienzos del siglo XX. (Biblioteca de Cataluña)

José Salvany i Blanch. Una barraca de cinematógrafo a comienzos del siglo XX. (Biblioteca de Cataluña)

Considero a éste texto uno de los más maduros que he escrito y que marcó una orientación en mi investigación que ya no me ha abandonado desde entonces. Cristalizó ideas en torno a la comprensión de las imágenes que ahora me parecen ineludibles. No podemos explicarlas sino conocemos las conexiones que tienen en su época. No podemos estudiar su significado cultural desde un enfoque aislacionista de su contexto.  La idea de romper la estanqueidad metodológica sigue siendo una de las constantes en mis textos actuales en lo que ahora estoy explorando el espectador de la modernidad y los indicios que nos permiten entender a ese nuevo espectador digital, que ha surgido en estos últimos años, que vive atrapado de las imágenes de su móvil, se hace selfies, captura más que mira y “picotea” más que consume información visual. De todo esto hablaré en otra entrada, pero en El Documento Fílmico y sus interrogantes que presento ahora fue el preludio de mis trabajos posteriores, incluyendo Memorias de la Mirada, una exposición que realicé en 2001 en la Fundación Botín y cuyo embrión está ya en éste texto que  publicado un año antes.

El Documento Fílmico y sus Interrogantes para el historiador (Pulsar para descargar)