La imagen fotográfica y sus evidencias para la Historia de la Educación. Un texto de 2010

Una de mis dimensiones profesionales guarda relación con la especialidad  de la Tecnología Educativa. De hecho, entre la docencia que imparto en la Universidad se cuentan actualmente dos asignaturas de Educación y TICs, una disciplina en la que comencé a trabajar en 1981 y he asistido a todos los cambios tecnológicos que se han dado en la utopía de enseñar con máquinas, desde los antiguos epidiáscopos, o proyectores de opacos, que, literalmente, achicharraban las páginas de los libros que proyectábamos, al montaje de cine en super 8, los proyectores de cine sonoro, los retroproyectores, la elaboración de guiones con proyección de diapositivas y sonido grabado, el video educativo y las aplicaciones digitales con herramienta de autor que ahora aprenden mis alumnos, y con un solo mes de aprendizaje y una creatividad desatada, hacen unos programas estupendos para proyectar en las, todavía modernas, pantallas digitales interactivas o PDI; por el momento,  una de las últimas estaciones de este incesante viaje por las máquinas y la educación. Aunque en este transcurso de tecnologías y aprendizajes cada vez damos más relevancia a la reflexión educativa y menos importancia a las novedades que proponen las máquinas y sus posibilidades tecnológicas. De hecho comencé otra bitácora paralela sobre estas cuestiones porque me preocupa mucho que toda la arqueología en TICs que hemos conocido y practicado, pronto va a quedar en el olvido, pero lo tengo en cuarentena porque deseo redefinirla. De todos modos, para algún curioso, pongo aquí el enlace.

Madrid. Escuela de la Florida, salón de proyecciones

Una tarjeta postal de la década de los años 30 mostrando innovaciones de la Escuela Nueva con un profesor proyectando cine educativo a los alumnos (Colección Martín Carrasco)

A finales de 2007, yo me había reincorporado a la Universidad tras pasar cuatro años en un cargo público que fue para mi un verdadero máster personal. Gracias a esa posibilidad que se me abrió, había  conocido aspectos de la innovación tecnológica desde una perspectiva que nunca habría tenido de otro modo. Dirigí un programa europeo de implantación de tecnología digital, viajé muchísimo por latinoamerica, experimenté la soledad del coche oficial, y al terminar había retornado a la vida cotidiana con bastante facilidad. Algo que no todo el mundo consigue, y en algunas empresas, me consta, que cuando dejas de ser directivo tienen programas de “descomprensión” para que te adaptes a ser uno más, a no sentir el pánico porque casi nadie te llama ya al teléfono, o percibes que te han dejado de invitar a todo tipo de eventos y cosas así. En eso estaba, cuando mi buena amiga y colega de la Universidad de las Islas  Baleares, María José Mulet, historiadora de la fotografía como yo, y también una de las pioneras de ésta temática en España, me llamó para decirme que dos profesores de Historia de la Educación de su Universidad, Francesca Comas y Bernat Sureda, querían conocerme porque había leído un texto mío y les interesaba mucho invitarme a un seminario que estaban organizando con motivo de un proyecto de I+D que les había concedido el Ministerio de Educación, ya que querían adentrarse en el territorio de las imágenes  fotográficas para aplicarlas a sus investigaciones en Historia de la Educación.

El seminario fue estupendo, y tuve la oportunidad de conocer a un grupo de especialistas en Historia de la Educación muy sólidos y con una extensa trayectoria con los que aprendí nuevas perspectivas. Entre ellos  estaba la profesora María del Mar del Pozo Andrés, catedrática de Historia de la Educación en la Universidad de Alcalá de Henares con la que me une una sólida amistad desde entonces.

Fotógrafo desconocido. Una escuela de niñas en Reinosa hacia 1916. (Colección particular)

Como resultado del seminario, la revista Educació e Història que dirige Bernat Sureda, publicó en 2010 un monógrafico en su número 15 sobre Fotografía e Historia de la Educación que puede descargarse aquí completo, con las aportaciones de diversos especialistas de Historia de la Educación y de Análisis y Conservación de las imágenes fotográficas, y en el que publiqué el texto que ofrezco hoy en la bitácora,  que trata sobre como abordar la investigación de las imágenes fotográficas más allá de su apariencia realista y desde la posición de un historiador que explora nuevas fuentes documentales que son diferentes a los textos escritos, pero que pueden analizarse con una metodología específica y rigurosa y que, como representaciones, presentan una textualidad iconográfica que va más alla de sus meros valores estéticos.

En 2017, a través de María del Mar del Pozo Andrés, la Sociedad Española de Historiadores de la Educación me invitó a abrir el XIX coloquio que celebraban en Septiembre en San Lorenzo del Escorial, que trataba sobre imágenes, discursos y textos, y que me permitió comprobar con enorme satisfacción que en estos momentos contamos con un numeroso grupo de historiadores de la educación que están trabajando con las imágenes fotográficas con un muy alto nivel de análisis y resultados, y el Coloquio -del que ahora estoy escribiendo el texto y se publicará proximamente- fue una excelente oportunidad para revisar el momento tan complejo en el que ahora nos encontramos con las imágenes, en éste tiempo de fragmentaciones posmodernas que nos interpelan a quienes nos hemos formado en la tradicion rankeana de los documentos históricos.

Ofrezco aquí el texto en lengua catalana que es como se publicó en la revista y el pre-print en lengua castellana. La verdad es que no sería necesario, porque el catalán es una lengua que se entiende muy bien, tiene una gran musicalidad y, que me disculpen los que están ahora de nuevo con el debate del castellano versus el catalán, pero yo soy de los que opinan que seríamos mucho más ricos, desde el punto de vista cultural,  si todos los castellano-parlantes leyesemos con facilidad, y sobre todo con naturalidad, el resto de las lenguas existentes en España. También ofrezco, para enlazar con mi otra veta profesional, la de la Tecnología Educativa, el salvapantallas que hicimos en 2012 con motivo de la exposición permanente de las antiguas máquinas para enseñar que instalamos en la Facultad de Educación en la Universidad de Cantabria, para que el alumnado más joven descubriese que había un pasado tecnológico antes de lo digital; lo titulamos “Recuperando Utopías”, o lo que es lo mismo, el viejo y perenne sueño educativo que nos acompaña desde la Ilustración sobre la magia de las máquinas para aprender. Un aspecto que han estudiado muy bien autores como Barbara María Stafford en su ya clásico, Artfull Science, toda una recomendación para los interesados en estos apasionantes temas.

Mirant a la història i aprenent a experimentar amb nous mètodes  (Texto publicado en Catalán. Abstract en catalán, castellano e inglés)

Pre-Print en castellano del texto publicado en Educació i Història

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Observando y reflexionando en torno a las nuevas prácticas culturales con las imágenes. Un texto de 2017

Dónde está la MonaLisa low


Bernardo Riego (2017) El nuevo espectador digital usa los iconos culturales para representar su ego personal. Escena ante la Mona Lisa de Leonardo da Vinci en el Louvre

Nunca me he sentido un historiador de las imágenes que mira solo al pasado, también me interesa lo que ocurre en el presente y cómo hemos llegado hasta aquí; qué ha ocurrido para que aparezcan nuevas prácticas culturales y se instalen de un modo tan rápido en la sociedad. En ese sentido las imágenes, los modos de contemplarlas, producirlas y usarlas son un permanente objeto de mi atención  en cualquiera de las etapas de la contemporaneidad. Hace unos pocos años que estoy embarcado en una ambiciosa investigación en la que intento analizar como surgió el espectador de la modernidad, que un buen día comenzó a visitar las barracas cinematográficas y a entretenerse y fascinarse con el caos visual de las primeras exhibiciones de la entonces denominada fotografía en movimiento, en un momento en el que las revistas gráficas o magazines, estaban insertando imágenes fotográficas de gran tamaño gracias a las nuevas posibilidades del fotograbado que, por primera vez en la historia de las imágenes permitía que circulasen miles y miles de ellas en el papel impreso con la apariencia tonal de las imágenes fotográficas. Para desesperación de la alta cultura que veía con malos ojos (¡Qué acertado el eufemismo!) que aumentase el espacio para contemplar y se redujese el espacio para leer en las publicaciones periódicas, al mismo tiempo que la tarjeta postal ilustrada, los carteles y otros productos gráficos aumentaban su presencia social y generaban nuevas prácticas y costumbres en un tiempo, el de la sociedad de las masas, para el que las imágenes de modo inexorable comenzaban a configurar una iconosfera cada vez más y más densa.

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En los tiempos de intensos cambios culturales como el actual, persisten viejas prácticas que aunque están en desuso siguen teniendo su vigencia. Vendedor de postales de Roma ante la cola de los Museos Vaticanos. (Foto Bernardo Riego. 2015)

Tengo el privilegio generacional de haber asistido a la llegada de la sociedad digital, desde sus balbuceos en la microinformática de la década de los años ochenta hasta la influencia que ahora tiene en las formas de entender la realidad. En otro lugar he contado lo que ocurría en los ámbitos fotográficos cuando en la década de los años noventa se hablaba de la imagen digital, todo el mundo se ponía algo nervioso y lo veía como algo lejano. En 1993, en la Universidad de Cantabria monté los primeros cursos de fotografía digital con los medios que existían en aquellos años,  cuando almacenar en un disco ZIP de 100 megabytes, nos parecía alta tecnología.  Cuando nos quisimos dar cuenta, la imagen digital había convertido en arqueología a las imágenes de base fotoquímica. Un día, allá por el año 2003, estaba tomando un café en un bar y escuché a dos barrenderos que se contaban el uno al otro como se podían convertir imágenes digitales a otros formatos, reducirlas de tamaño y pasarlas por Internet, y en ese momento entendí que la imagen digital se había socializado ya con mucha profundidad, y hoy, cuando tomo fotografías en mis viajes a las personas que tienen naturalizadas las nuevas prácticas culturales con los dispositivos móviles, con los selfmedia, de los que hablaba Patrice Flichy, constato que ha surgido un nuevo espectador que ya no mira a la realidad sino que la captura, que los objetos culturales sirven ahora como fondo de un narcisismo que las nuevas tecnologías de la imagen amplifican por las propiedades de densidad, accesibilidad, interacción, amorfia, ubicuidad y así hasta diez características, que poseen los objetos digitales y que tan acertadamente definió mi maestro Antonio Rodríguez de las Heras hace ya unos cuantos años, y que, como ocurrió en la sociedad de las masas, en ésta nueva sociedad-red, por usar ahora el preciso término que difundió Manuel Castells, las imágenes que hacen las personas establecen otros diálogos y relaciones con la sociedad. Existe un tema que siempre me ha apasionado y son esos momentos en los que están conviviendo antiguas concepciones de la representación visual con las nuevas posibilidades tecnológicas de crear las imágenes. En el año 2013, en un encuentro que hicimos en el Instituto de Cultura y  Tecnología “Miguel de Unamuno” de la Universidad Carlos III de Madrid, me inventé un palabro que tengo un poco en cuarentena: los fenómenos de borde, que ocurrieron en el transito de la imagen medieval a la construcción de las escenas en perspectiva, en la sociedad de las masas con las posiblidades del fotograbado y en la llegada de la imagen digital, cuando todavía no habían aparecido las prácticas actuales con los móviles y otros dispositivos de captura de imágenes pero se estaba buscando una narrativa digital.  Ofrezco aquí las pantallas de aquel seminario de la que fue anfitriona Beatriz de las Heras, una excelente historiadora de las imágenes que ejerce su brillante magisterio en esa universidad y que, de tanto, en tanto nos convoca a una serie de especialistas para trabajar en torno a los múltiples significados históricos, culturales y sociales de las imágenes en sus diversas tecnologías contemporáneas.

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(Foto: Bernardo Riego) El dilema de mirar y comprender  o simplemente capturar en una imagen tomada en el British Museum en 2013

En el año 2016, Mario Crespo, un autor santanderino, gran dinamizador, buen amigo y colega en la Universidad de Cantabria,  con esa mentalidad inquieta y abierta que siempre le caracteriza, comenzó a editar una revista con recursos propios a la que tituló  “Leña al Mono” y me pidió una colaboración, algo que no llegó hasta finales de 2017 porque mi agenda no me lo permitió. En esa revista publiqué unas breves reflexiones sobre las nuevas prácticas culturales con  los nuevos dispositivos y algo que creo que hay que dejar constancia desde la perspectiva del historiador, y es que algunas de los fenómenos culturales a los que estamos asistiendo, han tenido antecedentes, que aunque lo parezcan y así lo repite la industria digital, no son consecuencias exclusivas de las tecnologías actuales, pongo en el texto algunos pocos ejemplos. Ofrezco aquí las versiones publicadas en la revista y el Pre-Print, en ambos el texto es el mismo pero la maquetación cambia. Este texto es un reflejo de mis preocupaciones por dotar a la historia de las imágenes de una visión de continuidad frente a las tendencias rupturistas que se creen que todo lo ha traído la imagen digital, que, ciertamente, ha cambiado muchas prácticas y concepciones y lo seguirá haciendo en el futuro.

Las nuevas prácticas culturales con las imágenes digitales y el recorrido de su arqueología histórica.  Versión de la revista “Leña al Mono”

Versión Pre-Print del texto publicado en “Leña al Mono”

Fenómenos de Borde. Pantallas de la Conferencia (2013)

(Pulsar para descargar)

 

Primeras indagaciónes sobre las imágenes fotográficas cómo fuentes para la Historia. Un texto para las Jornadas Antoni Varés de 1990

Hay momentos en los que, sin saberlo, se abre una puerta en nuestras vidas que tendrá un largo recorrido.  Su inicio es generalmente fruto de la casualidad y solo en el transcurso del tiempo aprecias su verdadera dimensión. Esa es la percepción que yo siento hacia la ciudad de Girona y sus Jornadas Antoni Varés de Imatge i Recerca que comenzaron en 1990 y que en aquel año, por pura casualidad, yo envié una comunicación a esa primera convocatoria sin saber que a partir de ese momento unos fuertes lazos intelectuales y emocionales me acabarían ligando a un proyecto que hoy es un referente europeo en torno a las imágenes, los archivos fotográficos  y su investigación y difusión. Un lugar donde cada dos años nos damos citas especialistas de todo el mundo interesados en las imágenes fotográficas y sus múltiples dimensiones culturales. Yo he sido un asiduo participante desde 1990 a todas las citas excepto a la de 2004 que no pude asistir por tener una intensa agenda en un cargo público que me lo impidió y las de 2016, recien finalizadas, que me han coincidido con un viaje a Chile de dos semanas. A lo largo de éstos días he sentido mucho no reencontrarme con tantos y tan buenos amigos que allí nos damos cita, y aunque dejé hechos “los deberes” para el homenaje colectivo que en las Jornadas se le rindieron a nuestro inolvidable Ángel Fuentes de Cía, el recuerdo de ésta cita estuvo en mi ánimo durante todo el viaje al país Austral.

Cómo muy bien explica la denominada “Teoría del Mundo Pequeño” todo está más conectado de lo que parece a simple vista; así que un día que me encontraba al sur de Chile, en el archiplelago de Chiloé, visité una pequeña localidad llamada Castro que tiene unos palafitos con casas de colores que recuerdan mucho a Girona y paseando por el interior de sus calles fuí a recalar a un pequeño restaurante “Mar y Canela”, que se encuentra en una de las construcciones sobre el mar. Es un lugar maravilloso que llevan un matrimonio chileno desde hace 5 años, Alejandra y Mauricio. Alejandra es la maitre y Mauricio es el cocinero, que se formó con Ferrán Adriá y su padre era un catalán  (de Tarragona, según me dijo), que se instaló allí hace algunas décadas. Con los exuberantes productos australes que el mar y la tierra proporcionan Alejandra y Mauricio ofrecen una carta exquisita que tiene los ecos experimentales del universal cocinero catalán, y es un lugar en la Tierra donde tocas por unas horas el Cielo con los dedos, no solo por los platos que elaboran y las variedades de vino que ofrecen sino por el lugar y el sentimiento de hospitalidad que te envuelve. Un lugar para volver o para descubrir en algún momento de nuestra vida…

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Palafitos en Castro. Archipielago de Chiloé (Chile), donde se encuentra “Mar y Canela”   (Foto: Bernardo Riego. 2016)

Pero hablemos un poco del texto que ofrezco hoy, que para mí fue el comienzo de una intensa relación con Cataluña. En 1990 estaba yo comenzando mi tesis doctoral, me habían concedido una generosa beca de Investigación y estaba en un Departamento universitario especializado en Historia Política de la Época Contemporánea. en aquellos años además de los esfuerzos de la Fotohistoria que se habían dado en la década de los años ochenta y que estaba desconectada de las prácticas universitarias, para los historiadores profesionales lo de usar fotos  no lo veían más utilidad que la de ilustrar los textos, así que yo tenía el reto de construir con los documentos visuales un discurso que se equiparase al de la tradición escrita y que no se quedase en una aproximación banalizadora. Tuve la suerte de contar con el apoyo y el ánimo de mi directora de Tesis, la profesora Ángeles Barrio Alonso, con la que tengo una deuda permanente por todo lo que aprendí con ella y con su exigencia de que fuese siempre riguroso en mi trabajo. Así que empecé por el comienzo, indagando en torno los modelos metodológicos de la historiografía par apoder acoplar a su tradición los nuevos textos visuales. Ese fue el objetivo de mi texto que lo hice para presentarlo en las Jornadas Antoni Varés, cuya primera convocatoria nos llegó al Departamento y alguien me señaló que tal vez sería una oportunidad interesante de aportar alguna de las ideas con las que estaba trabajando. Envíe el texto con unas imágenes y recuerdo aquel encuentro en el “Institut Vell”, en la parte histórica de Girona junto a la Catedral. Ya entonces me dí cuenta de que había descubierto un espacio donde podía expresar mis reflexiones en torno a mi trabajo investigador y que podía ser mi “laboratorio” para indagar con plena libertad en propuestas e ideas en torno a la historia de las imágenes. Una de las cosas que ya entonces me gustó mucho era la preocupación de los organizadores para contar con todas las personas y tendencias que estaban trabajando en Historia de la Fotografía y no ser excluyentes con nadie. Cuando fuí conociendo más a Joan Boadas, el alma mater de las Jornadas, al que hoy me une una sólida amistad, labrada en muchos años, entendía que Girona y sus Jornadas Antoni Varés era un lugar en el que merecía la pena estar. Luego conocí la aventura de Joan Boadas y su equipo y la visión del alcalde Joaquim Nadal de crear con la impresionante colección de Tomás Mallol, el Museu del Cinema,  que colocó a la ciudad catalana en el mapa internacional de la cultura de las imágenes.

El texto que propongo hoy en la bitácora, me parece ahora muy modesto comparado con otras aportaciones posteriores, pero tiene la curiosidad de ser un trabajo muy inicial pero que ya apuntaba lo que luego consolidé en textos posteriores. Lo incluyo hoy como homenaje a tantos amigos y amigas con los que tanto aprendo y disfruto en las Jornadas que cada dos años celebramos y que llevan por nombre el de un fotógrafo cineasta y cartelista innovador gironí, Antoni Varés, que vivió los excitantes años de la modernidad que desembocaron en la experiencia republicana y tuvo que sufrir, cómo tantos autores valiosos de su época, el tiempo de silencio y la grisalla del franquismo.

La Fotografía como Fuente de la Historia   (Pulsar para descargar)

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Entender las imágenes más allá de la visión artística, en su dimensión social y cultural fue el punto de partida para convertir las fuentes visuales en textos historiográficos. Grabado de una exposición de pinturas en Madrid en 1851.

“El imaginario fotográfico y sus funciones sociales” un texto de 1998

Un grabado publicado en un libro de 1971 en el que se muestra la posibilidad de digitalizar imágenes para su uso en el ordenador. Reproducido de A. Moles.

Un grabado publicado en un libro de 1971 en el que se muestra la posibilidad de digitalizar imágenes para su uso en el ordenador. Reproducido de A. Moles. “Art et ordinateur”.

Comienzo a insertar los textos que he ido escribiendo estos años, y lo hago con uno al que le tengo un especial cariño porque ahora he retomado su temática desde otra perspectiva. Se trata de “El imaginario Fotográfico y sus funciones sociales: de la imagen química a la imagen digital” lo leí y publiqué en 1998 en las Jornadas Antoni Varés de Girona que para mí siempre fueron un “laboratorio” de experimentación en mis investigaciones sobre las imágenes. Por cierto, las Jornadas Antoni Varés son una de las iniciativas más importantes que se hacen en Europa desde Cataluña sobre Fotografía y Archivos, las organiza el Ayuntamiento de Girona ininterrumpidamente desde 1990, cada dos años, (las próximas “tocan” en 2016). Los interesados pueden descargar o consultar en línea todas las aportaciones pesentadas desde sus inicios hasta la fecha

       Para conectar con éste importante repositorio puede pulsarse aquí.

En 1998 las prácticas digitales que ahora nos resultan tan comunes, aun eran muy minoritarias y no estaban tan desarrolladas. Los teléfonos móviles servían para hablar y como mucho mandar algún mensaje de texto no tenían cámara para captar imágenes, las fotografías todavía eran de base fotoquímica, y la implantación de sociedad digital parecía lejana, sin que se intuyese que apenas en unos pocos años con el cambio de década y de milenio todo se iba a acelerar muchisimo y la fotografía química se iba a convertir en una verdadera arqueología que es lo que ocurre en estos momentos.

 El texto habla no solo de esa sociedad digital que estaba ya vislumbrándose, sino de un antecendente de convivencia entre modos de representación que se dió en la Sociedad de las Masas con la llegada del fotograbado. Me interesaba resaltar algo que otros autores como Nicholas Carr han profundizado posteriormente,  como el caso de la electricidad y los diseños de una red en “El Gan Interruptor”  y es que la cultura digital nueva en sus estructuras tecnológicas tiene muchos aspectos ya ensayados en otros momentos de crisis tecnológica con tecnologías que fueron disruptivas para su tiempo. De eso y de más cosas habla tambien  éste texto con el que inauguro mi colección de escritos publicados.

En todos los que iré publicando aparecerá siempre la referencia bibliográfica en una marca amaravisoilla que al ponerse el puntero sobre él se despliega. Recuerdo que casi todos los textos que iré incluyendo serán los “pre-print” que tendrán una maquetación diferente al texto publicado aunque su contenido siempre es el mismo.

El imaginario fotográfico y sus funciones sociales (Pulsar para descargar el texto)

Imágenes Tecnológicas Publicadas en la Prensa Española del siglo XIX

Para ver o descargar:Grabado publicado en

Grabado publicado en “Las Ferias” artículo de Ramón Mesoreno Romanos. Aparece en su libro: Escenas Matritenses. Por el Curioso Parlante. Madrid 1851. 5ª Edición. Página 43.

“Física infantil: Las sombras chinescas” “La Naturaleza”  Madrid. 1890. Nº 41. Página 240.

“La Revista Moderna” Madrid, 17 Julio 1897 Página 332. “París, examen radioscópico de una maleta” (“La Ilustración Española y Americana”  publica la foto en la que está inspirado este dibujo).

“Paris, aplicación de los Rayos-X al reconocimiento de los equipajes en las aduanas. Examen radioscópico de una maleta.” “La Ilustración Española y Americana” 15 Julio 1897 Página 20.

Una proyección.

Una proyección. “Gaceta Industrial” Madrid 25-V-1891. Página 247.

“El praxinoscopio” “La Naturaleza” Madrid 15-II-1879. Página 168.

Caricatura publicada en 1896 sobre un fotógrafo usando los Rayos X para hacer retratos

Caricatura publicada en 1896 sobre un fotógrafo usando los Rayos X para hacer retratos

Una criada descubierta escuchando detrás de la puerta gracias a los Rayos-X

Una criada descubierta escuchando detrás de la puerta gracias a los Rayos-X

“Inventos útiles. El fusil fotográfico para obtener fotografías instantáneas, inventado por M. Marey”. En: “La Ilsutración Española y Americana”. Madrid 8-V-1882. Página 293.

“Aplicaciones de la aerostación: vista fotográfica tomada desde un globo” “La Naturaleza” Madrid. 1890. Nº 35. Página 141.

Kinetoscopio de Edison en 1893.

Kinetoscopio de Edison en 1893 publicado en una revista.

“El cinematógrafo, la fotografía del movimiento” “La Ilustración Española y Americana” 30 Julio 1897. Página 54. Acompaña a un artículo de Carlos Luis de Cuenca y es la primera imagen del cine publicada en España.

“El eofono” En: “La Naturaleza” Madrid 1897 Página 447

Movimientos cinéticos producidos por la exposición fotográfica. Harrison Putney. H. Lissik artista de circo 1886

Movimientos cinéticos producidos por la exposición fotográfica. Harrison Putney. H. Lissik artista de circo 1886

Una proyección.

Una proyección. “Gaceta Industrial” Madrid 25-V-1891. Página 247.

Una imagen mostrando el teléfono de Grahan Bell en la admisnitración telegráfica de París

Una imagen mostrando el teléfono de Grahan Bell en la admisnitración telegráfica de París “La Naturaleza” Madrid 23-II-1878. Nº 13. Página 208. Primera imagen del teléfono publicada en España.

Mancheta de

Mancheta de “La Ciencia Eléctrica” 1891 con las alegorías al telegrafo, a la telefonía y a la electricidad.

“Una sesión fonográfica” “La Revista Moderna 13-III-1897. Página 31

“El mundo nuevo por Mota” “La Revista Moderna” Madrid, 15 de Mayo 1897. Año 1 Nº 11.

Uno de los usos imaginados de los rayos-X

“Matutera (contrabandista) cogida infraganti por medio de los rayos X” “La Revista Moderna” Madrid, 17 Julio 1897 Página 332

“Aerostación Militar: obtención de una fotografía desde la barquilla del globo” “La Naturaleza” Madrid 1890. Nº 34. Página 126.

Un saludo a todos los interesados en las imágenes y sus usos sociales y tecnológicos

Espectadores

         Espectadores “recorriendo el mundo” en el Kaiserpanorama de Berlín (1880)

Un saludo a todos los interesados en intentar comprender nuestro mundo contemporáneo y la importancia que las imágenes y sus tecnologías han tenido en su desarrollo. Me propongo compartir mis textos publicados durante éstas décadas y muchas imágenes libres de derechos que he ido encontrado en mis investigaciones Todos los textos que ofrezco tienen su referencia bibliográfica y serán, por lo general,  los “pre-prints” que yo entregué en su momento para la publicación, con lo que no entramos en conflicto con las publicaciones editadas que el interesado podrá cotejar si así lo desea. Nuestro mundo no se puede entender sin la presencia y la influencia de la información gráfica en la prensa que emerge en el siglo XIX (1842 en Europa y 1843 en España), sin el papel realista de la Fotografía que aparece en 1839 y ha cambiado nuestra forma de entender la realidad, pero también sin el cinematógrafo, los rayos-X y su visibilidad de lo invisible, la prensa gráfica con la preeminencia de las fotografías sobre los textos y la cultura digital y la sociedad-red que nos envuelve en ésta densa iconosfera que constituye nuestro habitat cotidiano. De todo eso hablan mis trabajos que he ido publicando en muy diversos lugares y que ahora quiero ir agrupando en ésta bitácora. Además de ofrecer imágenes con sus metadatos para quien los quiera usar en sus trabajos dentro de una licencia Creative Commons. Si algo nos ha enseñado Internet es que en nuestro tiempo el conocimiento fluye y se comparte como nunca se ha hecho históricamente. Ese es uno de nuestros mayores logros y a él quiero contribuir en éste siglo de transformaciones intensas y de “cisnes negros” que estamos transitando. Si antes de la época de la Ilustración, los eruditos veían con malos ojos que el conocimiento circulase fuera de los ámbitos especializados, hoy es un valor indiscutible que la red es una gran inteligencia distribuida y compartida y humildemente quiero participar con lo que he aprendido en estos años y seguir atento a tantas cosas que me gustaría aprender de ese ágora cada vez más extensa y líquida como la propia vida que es la Internet.

Bernardo Riego Amézaga (Universidad de Cantabria (España) Junio de 2015

Uno de los usos imaginados de los rayos-X

“Matutera  (contrabandista) cogida infraganti por medio de los rayos X” En: “La Revista Moderna”.  Madrid. (1897)