Recuerdos y experiencias de viajes en 72 fondos de pantalla. Imágenes para comenzar el nuevo año 2017

La conciencia de que la Fotografía, además de un potente sistema cultural de la memoria, era un instrumento para reflejar sentimientos y estados de ánimo viene de la etapa de la modernidad, una época que, de modo convencional, podemos ubicar en torno al nuevo siglo XX, cuando aparece la instantaneidad en las imágenes, cuando surgen los aficionados y cuando la industria fotográfica ofrece sus productos estandarizados a un colectivo que utiliza las imágenes fotográficas de modos muy diversos y extensos respecto al pasado, en un momento en el que también se experimenta con la visión, el punto de vista, los resultados en el laboratorio, etc., etc., porque se está configurando la nueva cultura del  espectador moderno.

Hoy algunos de los que amamos la diversidad cultural que ha generado la Fotografía, tenemos la sensación de transitar un paisaje que a pesar de la opulencia de los dispositivos digitales y de los sugerentes retos de la posmodernidad, los usos colectivos son básicamente monótonos y están colonizados por los selfies, los manequin chalenge, y los saltos ante la cámara en la pose, que han sustituido al hallazgo de experiencias visuales a través de la práctica fotográfica, a que la cámara más que un certificado de presencia con unos estilemas cada vez más y más rutinarios , sea una libreta visual de apuntes, un juego personal de miradas que permita usos y significaciones un tanto diferentes pero sobre todo personales.

Siempre he llevado en el bolsillo una cámara fotográfica para tomar apuntes de aspectos de la realidad que me interesaban. En la época fotoquímica tenía una Minox de 35 milímetros siempre cargada y que me acompañaba a todos los sitios. Ahora. como tantos, dispongo de una potente cámara en mi dispositivo móvil de telecomunicaciones  y una pequeña cámara digital, dos selfmedia -por usar el interesante concepto de Patrice Flichy,  que uso, en primer lugar como memoria de los sitios a los que viajo, siguiendo las convenciones que tan bien explicó Pierre Bordieu en Un Art Moyen, un instrumento que me sirve para observar y captar las nuevas prácticas con la Fotografía del espectador digital, y un divertimento para elaborar posibles fondos de pantalla para el ordenador, una utilidad que justifica mi interés visual, y que la expreso captando fragmentos de la realidad en los diferentes lugares a los que viajo. Esos son los que ofrezco hoy en la bitácora en una selección de 72 imágenes que pueden servir cómo salvapantallas pero que cada uno de ellos constituye un juego personal y sin pretensiones artísticas de abordar experiencias visuales y sensaciones a través de la práctica digital, más allá de las rutinas implementadas por las industrias culturales y repetidas de modo anodino por millones de turistas en todo el mundo.

Ofrezco una colección comprimida en ZIP, en formato HD de 1980 por 1020 píxeles, son fotografías realizadas por mí en diversos lugares, están libres de derechos para su uso, y se pueden descargar en dos versiones: Un paquete de 72 imágenes que en sus metadatos ofrecen información del lugar donde fueron tomadas y también un salvapantallas para el sistema operativo Windows donde pasan automáticamente de modo aleatorio esas 72 imágenes. El salvapantallas lleva un tutorial elaborado que muestra como se hace su instalación en el ordenador (aunque en la red hay miles de tutoriales que lo explican). Quienes usen Mac tal vez con aplicaciones como Crossover puedan convertir ese salvapantallas en movimiento para su uso en la plataforma de la manzana, de todos modos las imágenes sueltas, si así se desea, pueden usarse sin dificultades para fondos con ese sistema operativo con el que yo no trabajo. En la década de los ochenta, caí en zona PC y me he mantenido fiel desde entonces a esos casuales orígenes tecnológicos.

72 fondos de pantalla con fotografías de Bernardo Riego  (Pulsar para descargar)

Salvapantallas para Windows y Tutorial de Instalación   (Pulsar para descargar)

Muestro aquí algunas de esas imágenes creadas por mí para fondos de pantalla y que ahora ofrezco, en el comienzo del año nuevo, antes de subir a la bitácora otros textos que he ido publicando en el pasado. Además de un regalo navideño y personal a mis seguidores, deseo también que sea un homenaje a John Berger, un autor que tanto nos enseñó a desentrañar los misterios de la mirada.