La red visual de Sara Huete, o el reciclaje de significaciones de las imágenes fotográficas impresas. Un texto de 1997

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Sara Huete. Medidas extraordinarias. 2012

Una de las canciones que más me gusta es la que canta  el colombiano  Jorge Celedón, Qué bonita es esta vida. Una canción optimista y vital que me acompaña cuando necesito un poco de estímulo. Soy de los que creo que, aunque vivimos en una época terrible y a los informativos me remito, a pesar de las utopías recurrentes (la eléctrica a comienzos del siglo XX y ahora la utopía digital, ya hablaré de todo esto más adelante), obviamos que realmente estamos todavīa en una fase muy inicial desde el punto de vista de la cultura social en la que apenas hemos vivido diez mil años como especie. Si somos capaces de resolver con la Ciencia algunas de las encrucijadas actualmente planteadas, nuestro tiempo se verá, sin duda, en el futuro como una época todavía muy primitiva. Pero por si ésta bitácora sobrevive a ese futuro, (¡quien sabe!)  quiero escribir que una de las mejores cosas que tenemos los humanos hoy son los amigos, y si además son tan creativos y sugerentes como Sara Huete y su obra, entonces la canción de Jorge Celedón que tambien canta maravillosamente Amanda Martínez en un bar mexicano, tiene plena justificación  y atenúa un poco algunas de las penurias a las que asistimos en estos momentos.

Sara Huete no se siente artista fotográfica, pero utiliza las imágenes fotográficas impresas en viejas revistas para remezclar sus significaciones y darles nuevos sentidos interpretativos que aluden a cuestiones centrales de nuestro tiempo y de nuestra cultura. En un momento en el que muchos artistas están indagando con el nuevo taller iconográfico que proporciona el software digital, Sara Huete incorpora a las imágenes fotográficas, creadas e impresas en su día  con otra intencionalidad, pequeños objetos tridimensionales que dan al conjunto de su propuesta una nueva e inesperada lectura. Es un autentico placer ver sus trabajos que conjugan la imagen impresa con los objetos añadidos que reconvierten la significación y se completan con un breve texto escrito con una vieja máquina de escribir que, de la manera que tan bien explicó Roland Barthes en sus escritos, anclan el sentido expresivo de una obra que deja siempre al espectador un enorme territorio para sentir, imaginar y sobre todo intuir  reconstruyendo con la mirada los significados que pueden plantear los hermosos objetos tridimensionales que crea Sara que, aunque parezcan ingenuos, plantean muchas cuestiones profundas y nada inocentes o casuales.

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En  estos días se ha inagurado en la Torre de Don Borja de Santillana del Mar, una antología de su obra con el título Las Historias Recortadas. Tuve la fortuna de visitar la exposición antes de su apertura pública porque Sara, amiga de sus amigos, nos invitó a un pequeño grupo a que asistieramos a una primera apertura privada y contempláramos su trabajo reciente y lejano en las dos plantas donde se ha ubicado su extensa obra.  En la visita fue cuando se me ocurrió que tenía que recuperar el texto que en un lejano 1997 escribí sobre su obra  y de paso invitar  a quienes estén interesados y puedan acercarse a Cantabria (una experiencia que en sí misma merece la pena)  a  disfrutar ésta espléndida exposición. Para todos y especialmente para los que no puedan venir, en todo momento cuentan con la grata posibilidad de visitar su página web que constituye una experiencia completa y compleja de todo su trabajo artístico, incluyendo la nueva línea de experimentación que está transitando a través de sus piezas animadas de arte digital.

La certidumbre está en el azar (Pulsar para descargar)

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Posiciones intertemporales de la cultura posmoderna: de la veracidad fotográfica a la remezcla de significados históricos

By Albertina Museum @albertina_museum

Olivia Muus. By Albertina Museum @albertina-museum

Para un historiador de las imágenes que,  como es mi caso, se ha formado en un método historiográfico donde las fuentes tienen que ser sometidas a un sistema de crítica interna (el origen contrastado y confirmado del documento) y externa (la que intenta describir su pertinencia histórica y su contexto discursivo), las nuevas tendencias de la cultura posmoderna ponen en tensión todos los principios sobre los que se basa la explicación, el conocimiento y la referencia de las imágenes respecto a lo que representan y a la realidad de la que forman parte.  Ese relato que ha intentado ser coherente y bastante lineal tiene ahora otros perfiles en los nuevos historiadores de la Fotografía como Geoffrey Batchen, que entienden el discurso histórico como un microrrelato de los muchos posibles y no muy divergente de las narrativas literarias. Batchen, casi al final de su libro sobre los orígenes de la Fotografía “Arder en Deseos” (1997 en su edción original, 2004 en la edición española)  explica muy bien esa nueva brecha interpretativa que la posmodernidad representa frente a la historiografía clásica, un cambio esencial que como ha ocurrido en otros momentos culturales cambia el sentido de los conceptos y de las ideas:

“La historia fotográfica lleva siempre consigo el proceso de su propia desaparición. Un singular punto de origen, un significado definitivo, una narrativa lineal: todos estos objetos históricos tradicionales se desplazan de ahí en adelante de la procedencia de la fotografía. En su lugar, hemos descubierto algo mucho más provocativo: una forma de repensar la fotografía que coincide persuasivamente con la innegable complejidad conceptual, política e histórica del medio fotográfico” (Batchen, G. (2004) p.203).

Cada época cultural reinventa los significados y los valores de veracidad que representa la Fotografía, lo hicieron las prácticas fotográficas del siglo XX respecto a las del XIX, y en estas décadas con la llegada de la digitalidad, ha entrado ya en evidente crisis la propia objetividad positivista en la que se constituyó la tecnología fotográfica, una posición única que ya no puede sustentar la explicación de la realidad en unos momentos como los actuales en los que lo relativo se configura como el elemento esencial. La idea de objetividad, como la idea de progreso ya no son operativas en el mundo posmoderno y eso da lugar a nuevas posiciones y revelaciones que se enfrentan a las evidencias que constituían el discurso realista de las imágenes fotográficas. De nuevo, lo explica muy bien Geoffrey Batchen:

¿De qué modo es amenazada la realidad, o la fotografía en este caso? Quienes conocen la historia de la fotografía deben tener claro que un cambio en la tecnología de producción de imágenes no causará per se la desaparición de la fotografía y de la cultura basada en ella.  La fotografía no ha sido nunca una tecnología determinada, sus casi dos siglos de desarrollo han estado marcados por numerosos y contradictorios ejemplos de innovación y obsolescencia en lo tecnológico, sin que se planteara ninguna amenaza para la supervivencia del propio medio fotográfico. Incluso aunque sigamos identificando la fotografía con determinadas tecnologías  arcaicas, como la cámara y la película, esas mismas tecnologías encarnan la idea de la fotografía, o más exactamente, de una economía persistente de deseos y conceptos fotográficos. Los deseos inscritos en esta economía incluyen cosas  como la naturaleza, el conocimiento, la representación, el tiempo. el espacio, el sujeto observador y el objeto observado. Así pues, si intentamos una definición momentánea se diría que la fotografía es el deseo, consciente o inconsciente de organizar un conjunto particular de relaciones entre diversos objetos” (Batchen, G. (2004) pags.212,213).

En esa percepción de estar transitando un tiempo que está reconfigurando de nuevo la propia naturaleza del discurso visual de la Fotografía, me parece muy interesante el “Museo de los Selfies” que Olivia Muus está creando de un modo muy sugerente y no con las ya rutinarias habilidades del retoque digital sino con la remezcla de materiales en el escenario fotográfico, creando así unos diálogos intertemporales muy significativos de éste momento cultural que estamos transitando, una época de cultura de superficie, de canibalización del significado de los contenidos en los que la apariencia ha vencido por fin a la reflexión y a los significantes complejos. Ahora,  la complejidad reside en la interpretación que hace la mirada de la propuesta que se le presenta ante si.

Ofrezco, antes de continuar con mis textos, alguno de los diálogos intertemporales de Olivia Muus, y lo hago también como homenaje a mi buena amiga, la profesora Rebecca Mutell, que en su esplendido trabajo “Atrapando la luz”, ha sabido construir una inteligente visión desde esas posiciones posmodernas que aunque nos tensan a historiadores de mi formación, no nos amenazan en modo alguno, sino que nos revelan la profunda vitalidad de la cultura fotográfica frente a los que con ligereza han anunciado su muerte antes de tiempo por la incertidumbre que ha creado la llegada de la digitalidad en el siglo XXI, como en su momento ocurrió con la llegada de la instantaneidad en el siglo XX superando la visión mecanicista de las imágenes que se había consolidado durante el siglo XIX.

 

Vislumbrando las consecuencias culturales del nuevo imaginario digital. Un texto de 2003

Las nuevas prácticas digitales y los imaginarios que conforman nuestras experiencias culturales pueden a pesar de su novedad,  analizarse desde sus implicaciones históricas. (Foto tomada por el autor en el MOMA ante el cuadro "Flag" de Jasper Johns. Abril 2014)

Las nuevas prácticas digitales y los imaginarios que conforman nuestras experiencias  culturales pueden,  a pesar de su aparente novedad, analizarse desde sus implicaciones históricas. (Foto tomada por el autor en el MOMA ante el cuadro “Flag” de Jasper Johns. Abril 2014)

Este texto es la versión escrita de una conferencia que impartí en la Fundación BBVA en 2003, en el marco de una jornadas sobre Arte Gráfico y Nuevas Tecnologías, a las que fuí invitado en un momento en el que era profesor de Estructura Audiovisual en la Universidad de Extremadura, donde pasé dos años estupendos de mi vida y tuve la fortuna de convivir con unas personas excepcionales como son los extremeños. Extremadura y su gente son unos grandes desconocidos para la mayoría de los españoles, en el norte donde yo vivo nos imaginamos aquella región como un lugar muy diferente a lo que realmente es: una tierra verde entre el paisaje castellano y el andaluz donde el alcornoque dibuja una fisonomía propia y muy singular, una región en la que llegues a donde llegues de aquel inmenso territorio, siempre te encuentras a  gusto por la enorme calidez que tienen las personas. Extremadura solo tiene, eso no se puede negar,  un pequeño inconveniente, y es que algo o alguien “les pone”  la temperatura muy alta en verano. “La calor” es una cortina impenetrable para alguien que, como me ocurre a mí,  se emociona cuando ve como los tejados se humedecen por la lluvia, pero a cambio allí se pueden disfrutar esas largas y diletantes veladas nocturnas al fresco donde se compensa el inmenso calor de la jornada.

El concepto de Pixel de las imágenes digitales está vinculado a la rejilla renacentista para dibujar imágenes matemáticas en perspectiva.   Fragmento del grabado: “Machine à Desiner” del libro de Jean Dubreuil “La Perspective Practique”. Paris 1663.

Gracias a la conferencia a la que fuí invitado, tuve la oportunidad de explorar algo que en aquellos años estaba comenzando y hoy es ya una realidad con profundas implicaciones culturales, me refiero al imaginario digital, que había venido fraguándose desde que la informática comenzó a penetrar en los ámbitos de la fotografía y el cine. En 2003 todo ésto era muy atractivo pero no había alcanzado la espectacularidad que ahora, el “cine de atracciones” de Hollywood ha logrado. Era ya un momento en el que las imágenes digitales comenzaban a usarse con más frecuencia y estaban cambiando las propias concepciones culturales sobre las propias imágenes de base fotoquímica que conocíamos y usábamos. Era un momento muy atractivo para reflexionar sobre unos cambios que ya eran evidentes y que en los años siguientes se aceleraron hasta convertir la fotografía química en arqueología y las construcciones mentales dejaron de ser eléctricas -como explico en el texto- para comenzar a ser binarias.

Aunque con anterioridad ya había escrito algo sobre el imaginario digital y volvería de nuevo con la cuestión en otro texto posterior a ésta fecha, el momento de la conferencia, el año 2003,  era muy interesante y  me proporcionó la oportunidad de hacer una cierta prospectiva de lo que iba a ocurrir con la nueva naturaleza de las imágenes que estaba surgiendo y a la vez pude hacer una perspectiva de lo que habían sido los usos de la informática en su encuentro con las imágenes y de las que yo fui, sin pretenderlo demasiado, uno de los pioneros impartiendo cursos de fotografía digital en 1993 en el Aula de Fotografía de la Universidad de Cantabria, cuando grabar un cederom era una aventura que podía naufragar si alguien movía sin darse cuenta el puntero del ratón mientras el láser quemaba el disco, o cuando guardar fotografías -nos parecían muchas, entonces-, en un disco de 20 megas o en un disco extraíble ZIP de 100 Megabytes  era, verdaderamente, manejar alta tecnología en imágenes digitales, algo que cuesta entender ahora cuando en nuestros bolsillos llevamos pendrives de 128 gigabytes y ya aparecen en el horizonte dispositivos de éste tipo de 1 terabyte que en poco tiempo serán cotidianos para todos nosotros.

En el Symposium que organizó la Fundación BBVA tuve la oportunidad de coincidir una vez más con Daniel Canogar, un excelente amigo y unos de los artistas que mejor han sabido incorporar las cuestiones de la digitalidad a la creación contemporánea. Invité hace ya muchos años a Daniel Canogar a un curso monográfico a la Universidad de Cantabria y desde entonces estoy fascinado con la claridad de sus ideas y la vitalidad e inteligencia de su trabajo. Daniel es, sin ninguna duda, uno de nuestros mejores artistas internacionales en estos momentos tan interesantes y cambiantes que estamos viviendo.

Esa mezcla de experiencia tecnológica vivida, discursos futuristas y escepticismos tecnológicos, constituyen la esencia de éste texto que, como muchos de los que he escrito, insiste sobre todo en la continuidad cultural de lo que parece a simple vista como nuevo y sin antecedentes. En las placas de linterna mágica se ocultaban ya los gifs en movimiento digitales de nuestro tiempo, como en los píxeles de las imágenes digitales está presente el concepto de rejilla que hizo posible, desde la invención de la perspectiva  pictórica en el siglo XV,  la ilusión de la realidad en las representaciones visuales. Todo un bucle temporal que tiene su propia lógica y razón de ser aunque en ocasiones cueste reconocerlo.

La socialización de un nuevo imaginario  (Pulsar para descargar)

Las Fichas Didácticas, una faceta complementaria a los textos. 15 ejemplos para ver o descargar

Posiciones imaginarias

Una de las fichas didácticas en las que se explica con tres grabados las “posiciones imaginarias e ideológicas” en las que se coloca al lector de la información por parte de autor de la imagen informativa.

Los textos escritos son una de las vías principales que utilizo para difundir conocimientos sobre las imágenes, su historia, sus significaciones y su relación con las culturas contemporáneas, pero no es la única. En muchas ocasiones recurro a la elaboración de fichas didácticas de estructura infográfica, que me permiten explicar procesos más o menos complejos interaccionando imágenes y texto. Se trata de una técnica que utilizo cada vez con más frecuencia por dos simples motivos; en primer lugar porque los alumnos actuales son cada vez más visuales y, en ese caso, el reto es proporcionarles materiales complejos haciendo un esfuerzo en el sentido de hacer que parezcan contenidos atractivos y muy evidentes a pesar de su densidad. La segunda razón es que los programas para elaborar este tipo de contenidos han ido evolucionando y permiten cada vez mejores diseños. Ahora mismo estoy experimentando en poner en mis fichas didácticas en Acrobat, videos cortos además de las imágenes estáticas, tengo que confesar que he conseguido resultados muy interesantes pero aún es muy frustrante como se comportan los videos incrustados en Acrobat en diferentes ordenadores, pues en unas máquinas se abren los videos sin problema y en otros no hay manera de que lo hagan. Es cuestión de que vaya evolucionado el producto, sin ninguna duda. Ahora en algunos casos recurro a poner el enlace de youtube para que se abra desde la ficha didáctica pero lo eficiente es que el video se vea en la propia ficha en formato pdf. Cuando lo hace sin problemas el resultado es espectacular.

Tengo una página en Pinterest en el que a día de hoy ofrezco gratuitamente más de  500 fichas didácticas, tanto individuales como de conferencias que he impartido, casi todas relacionadas con los textos que estoy incorporando a ésta bitácora. Me gusta mucho Pinterest, porque es caótico, cómo lo es nuestro tiempo, tiene aportaciones visuales increíblemente buenas, junto a otras cosas infumables. Creo que Pinterest es un buen exponente de lo que hoy en día constituye la cultura digital: inabordable, sorprendente, creativa, repetitiva, densa o superficial, pero siempre sugerente y estimulante. Descubrí Pinterest gracias a Miguel Ángel Pesquera, además de un buen amigo, es una de las mentes más verdaderamente innovadoras que conozco, alguien que ha entendido como pocos la profundidad del cambio que ha traído la cultura digital a nuestra realidad. Miguel Ángel siempre es muy estimulante, porque está permanentemente a la búsqueda de nuevos recursos digitales y de nuevos autores interesantes que es necesario conocer, es un explorador nato de la nueva economía y de la nueva sociedad digital que está emergiendo. Como de costumbre, Miguel Ángel  traía la aplicación de Pinterest en su Ipad último modelo, y esa misma tarde, tras descubrirla gracias a él,  me registré y comencé a subir mis fichas que se mezclan con una infinidad de otras propuestas en el inconmesurable espacio digital de la Visible Web.  Ahí están para compartirlas con quienes estén interesados.

Ofrezco aquí 15 fichas variadas las muchas que tengo en mi espacio en Pinterest, se trata de temas en los que he trabajado y he elaborado alguna ficha didáctica, todas tienen su versión en pdf que, quien esté interesado, me la puede pedir y se la remito por correo electrónico para no recargar ésta entrada con tantos enlaces. La intención de mostrar este tipo de trabajos, además de darlos a conocer es animar a otros a que intenten narrar con estos recursos digitales que responden a nuestro tiempo en el que el conocimiento puede difundirse de muchos modos, además de por los textos escritos y estructurados que hemos usado tradicionalmente.

Para ver o descargar

Culturas Impresas Principios Fundacionales primera imagen de actualidad  Medios 3 medios 2 medios 1 Imagenes manipuladas imágenes caracteristicas Grabados de Mediotono  Documento Gráfico concepciones sobre las imagenes Cine de AtraccionesSeries de Televisiónfototipia a fotograbado

Publicidad Vintage: anuncios imposibles para un tiempo posmoderno

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Un “contrafactual” del buscador Google perteneciente a una época pre-digital en el que la consultas se solicitarían  por correo postal y tardarían en responderse treinta días

Después de unas cuantas entradas con textos densos sobre Historia de las Imágenes, propongo ahora un poco de descanso y para ello ofrezco una serie de imágenes de una de las penúltimas (siempre hay una nueva) propuestas que circulan por la red. Se trata de anuncios publicitarios de productos actuales “trasladados” a otras épocas de la comunicación publicitaria. El efecto visual es curioso, a primera vista atractivo,  pero sobre todo refuerza la convicción de que vivimos en un tiempo de apariencia e impresiones rápidas sin reflexión, una época de culturas de superficie y del simulacro, como muy bien la han definido autores como Jean Braudillard o  Umberto Eco  entre otros, cuando evidencian que en la posmodernidad la apariencia importa más que la propia realidad.

Estos y otros muchos anuncios, bajo la categoría de Vintage Publicidad  se alojan en un portal que contiene infinitas cantidades de imágenes digitales de todo tipo. Nos encontramos con un cruce de iconografías y tecnologías con mensajes publicitarios que en algunos casos hubieran sido imposibles, no solo por los productos que muestran, sino también porque era impensable visualizarlos así en aquel momento por razones culturales y del propio desarrollo de la comunicación social.

Tal vez como complemento y lectura para éste verano que pronto comenzará, sugiero la lectura de la novela de Philip K. Dick “La penúltima verdad” publicada en 1964 y en la que una de los trabajadores que vive en una ciudad subterránea como consecuencia de la inacabable tercera guerra mundial, comienza a sospechar de que algo no es verdad porque ve en la televisión en un documental a Hitler descendiendo de un avión Boeing 727. Los anacronismos siempre son inquietantes…

PARA VER O DESCARGAR

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