“Projectem el passat” Un encuentro necesario en la Filmoteca de Cataluña para entender la importancia cultural del cinematógrafo y un texto exploratorio de 2001

Los que nos dedicamos al estudio de la historia tenemos tendencia a escribir que tal o cual suceso o fenómeno, en ocasiones un texto concreto, constituyen momentos “seminales” porque plantan la semilla o son el primer atisbo, de algo que se va a desarrollar con fuerza en el futuro y en ese sentido las intensas jornadas que hemos vivido en la Sala Laya de la Filmoteca de Cataluña los días 28 y 29 de Octubre de 2019, tienen algo que las engloban en esa categoría, pero presentan muchos más matices que me gustaría poner en reflexión en esta entrada que hago hoy en la bitácora, a sabiendas de que yo no me percibo como un historiador especializado en cine, sino alguien que estudia las imágenes como un fenómeno cultural muy determinante para explicar la realidad y los imaginarios que configura. Un historiador de las imágenes que, un buen día, me encontré fascinado con el cinematógrafo y con un grupo de especialistas que estudian este medio surgido a finales de un siglo y que se desarrolló en toda su plenitud en el siguiente. Me uní a ellos, aprendí mucho de sus trabajos y hoy tengo la satisfacción de que lo que hemos vivido en la Filmoteca de Cataluña hace unos días abre un después en la valoración cultural del cinematógrafo en sociedades como la española que se enfrentaron al nuevo siglo con tantas incertidumbres.

2 cine españa 1896
Una de las primeras imágenes españolas publicadas en “La Ilustración Española y Americana”, el 22 de Julio de 1896, explicando lo que es era el cine en un artículo firmado por José Rodríguez Mourelo. El proyector representado parece todavía una linterna mágica, pero la proyección muestra una escena de “El regador regado” de los Hermanos Lumière,  una transposición al nuevo medio de una placa de linterna mágica y previamente de unas viñetas muy populares desde 1880.

Vayamos por partes. Entre las actividades que la Filmoteca de Cataluña organizó para celebrar el Día Internacional del Patrimonio Audiovisual había dos sesiones que bajo el titulo “projectem el passat/proyectamos el pasado”, especialistas en restauración y conservación de diferentes filmotecas nacionales e historiadores del primer periodo se dieron cita para contemplar más de 170 filmes en dos días, poner en común conocimientos desde diversas perspectivas, ayudar a identificar algunos fragmentos salvados que estaban hasta ahora perdidos y comentar cuestiones sobre algunas de las piezas que podían estar incorrectamente identificadas. En la Sala se encontraban restauradores y conservadores de varias filmotecas y especialistas en historia del cine de primera línea que en ese cruce necesario de saberes y experiencias ponían en común aspectos concretos. Previamente, Rosa Cardona, conservadora y Iolanda Ribas, restauradora, ambas de la Filmoteca de Cataluña, habían elaborado unas exhaustivas y valiosas fichas de los materiales, que nos hizo llegar Daniel Sánchez Salas, quien actuó de coordinador ya que forma parte del grupo de investigación que dirige Angel Quintana desde la Universidad de Girona titulado “Mundos virtuales en el cine de los orígenes: dispositivos, estética y públicos”  y del que formamos parte varios de los asistentes que nos ofrecimos a moderar algunos de los bloques que ibamos a visionar en las sesiones. Teníamos la oportunidad de contemplar una gran cantidad de material fílmico inédito en dos largas sesiones que, pensabamos,  iban a ser agotadoras, pero finalmente, creo que todos nos quedamos con ganas de ver mucho más. Así, con el soporte de la Filmoteca de Cataluña y con el apoyo de Filmoteca Española, además de las Filmotecas de Zaragoza, Andalucia, Valencia y Canarias junto a otras instituciones dedicadas al patrimonio audiovisual europeo, tuvimos oportunidad de analizar en su conjunto, a una extensa cantidad de proyecciones que nos mostraron el cine que se conserva entre 1896 y 1910, en los orígenes del medio y que nos obligaba a una mirada compleja: por un lado como espectadores de hoy a la vez que participes de la fascinación de quienes por primera vez vieron fotografía animada en la pantalla en aquel periodo fundacional, con la reiteración fílmica de costumbres culturales que “señalaban” la supuesta identidad española como las corridas de toros o las procesiones, la incipiente ficción cinematográfica mirando todavía más al teatro que a la propia y específica narrativa del cine, que se estaba abriendose camino poco a poco, la presencia informativa del Alfonso XIII, la guerra de África y otros muchos materiales que despertaban tantas interrogaciones que se expresaban en voz alta por los asistentes creando un debate sobre las propias proyecciones que estaban apareciendo en pantalla. Cerraron aquellas dos intensas sesiones de especialistas un encuentro abierto al público, que pudo contemplar unos materiales seleccionados, algo que muy pocas veces es posible ver en las pantallas actuales y que fueron posibles gracias al esfuerzo del personal de Filmoteca de Cataluña y con el impagable entusiasmo de Mariona Bruzo y Rosa Cardona que hicieron de anfitrionas. Gracias a todo el personal de la institución fílmica catalana que colaboró en el éxito de este encuentro.

Imatge pel·lícules
Imagen de la iniciativa organizada por la Filmoteca de Cataluña: “Projectem el passat/Proyectamos el pasado” que tuvo lugar los días 28 y 29 de Octubre de 2019.

Hace unos pocos meses, en un trabajo que he escrito para la revista argentina Vivomatografías, citaba el texto de Emeterio Diez Puertas, en el que hace un análisis de las generaciones de historiadores del cine que se han dado en el desarrollo cultural del medio en España, y despues de esta cita obligada para los colegas latinoamericanos, por arte de magia, gran parte de ellos se encontraban en este encuentro compartiendo sus conocimientos. No quiero ser exhaustivo ni mucho menos ovidarme de nadie, pero ha sido un lujo compartir la sala y las proyecciones con autores de los que tanto he aprendido y tanto admiro como Jean Claude Seguin, Palmira González, Sandro Machetti, Joaquín Cánovas, Luis Alonso, Ángel Quintana, Magdalena Brotons, Amparo Martinez Herranz, Javier Frutos, Begoña Soto,  Enrique Monterde y tantos otros (¡Mil disculpas a los que no cito!) que compartíamos con los restauradores y conservadores del cine nuestro conocimiento. Unos especialistas, los conservadores y los restauradores,  que hacen posible que dentro del desastre que supone haber perdido la mayor parte de este fundamental patrimonio cultural de la contemporaneidad, su pericia hace que, de tanto en tanto vuelvan a la luz y a su indagación histórica, películas que ya considerabamos perdidas. Muchas gracias, de todo corazón por vuestra importante e inestimable labor que debe ser colaborativa con los que nos dedicamos a poner valor cultural al cine que se ha conservado.

Creo que uno de los activos de este encuentro ha sido precisamente ese “encontrarnos” tantos especialistas que trabajan sobre el mismo objeto de estudio con miradas diferentes y que comentábamos, ante las proyecciones, a interrogarnos en voz alta sobre los significados culturales e históricos del cine. Ante las múltiples películas en las que los que eran captados con la cámara miraban y saludaban al dispositivo cabía preguntarse cosas cómo: ¿Quién mira a quién? Una pregunta  que tambien es pertinente cambiar por otra: ¿Qué estamos mirando hoy nosotros en el cine de los orígenes?

Cómo esta bitácora tiene algunas reglas fundacionales, entre ellas la de poner a disposición de tantos que la visitan, algunos de los textos que he ido escribiendo sobre la historia de las imágenes en el pasado, ofrezco hoy el texto que publiqué en la exposición  Memorias de la Mirada en 2001, sobre la necesidad de entender los fenómenos culturales en torno a  las imágenes contemporáneas de un modo tranversal. Por supuesto lo que yo escribí entonces, es una de las aproximaciones posibles y para nada excluyente de otras, porque hay muchos modos de explorar el pasado y de todos ellos se extrae conocimiento. Tuve el privilegio de asistir, en Marzo de 1985, al encuentro organizado en Madrid por el Ministerio de Cultura y que nos puso en común a los que estabamos interesados entonces en la Historia de la Fotografía. Con este encuentro, que ha tenido lugar en la Filmoteca de Cataluña tengo la certeza de que sus consecuencias supondrán una fuerte revitalización de la valoración cultural que el cine tiene para entender el mundo contemporáneo. Poco sería de nosotros y de nuestra historia compartida si no hubieran existido los sólidos imaginarios que supieron crear las fugaces imágenes que se han visto en las pantallas de cine durante más de un siglo por tantos y tantas espectadores y espectadoras que se emocionaron con lo que representaban…

Catálogo Memorias de la Mirada (2001)      (Pulsar para descargar)

 

 

 

 

 

Cataluña y su decisiva aportación a la sociedad de las masas en el tiempo de la modernidad. Un texto de 2018

Cuando puse en marcha esta bitácora lo hice porque deseaba recopilar textos que había ido publicando a lo largo del tiempo y que se encontraban muy dispersos o eran difíciles de encontrar. Raramente inserto textos recientes. Tenía previsto incluir ahora uno que publiqué en 1996 sobre la representación de la violencia en imágenes del siglo XIX referidos a la primera guerra carlista, pero me parece que para una entrada finalizando el mes de Agosto es mucho más sosegado uno que cuente algo de lo que estoy haciendo en  estos momentos.  Así que pensé en uno de los temas sobre los que voy publicando antes de tener a punto mi nueva monografía que tratará sobre el nuevo espectador de la modernidad y el papel de las nuevas tecnologías como el cinematógrafo, los Rayos-X como espectáculo, el fotograbado, la tarjeta postal ilustrada y la prensa gráfica que configuraron una nueva forma de entender la realidad y sentaron las bases visuales de la vida moderna en la España en los comienzos del siglo XX.

Portada
Portada del libro con las conferencias y del Proyecto “Fotografiar Girona II”

En otros momentos he hablado de mi vinculación con Girona desde 1990, y cómo en esa ciudad se ha configurado todo un ecosistema en torno al valor y la importancia cultural y social de las imágenes. las Jornadas Antoni Varés y los Seminarios internacionales sobre la Historia del Cine de los orígenes  que se celebran alternativamente cada dos años, son la parte investigadora de todo un proyecto que tiene nada menos que uno de los mejores Museos del Cine partiendo de la colección de Tomás Mallol, un Centro de Investigación y Difusión que lleva ya dos décadas trabajando sobre las imágenes (CRDI), que no solo se dedica a los fondos fotográficos sino que recoge archivos audiovisuales y televisivos que son la materia con la que se ha construido nuestro tiempo presente, y una ciudad que cuenta con mucha actividad editorial y virtual en torno a todo tipo de imágenes en ella creadas. El espíritu de todo este ambicioso proyecto y que ha sabido crear en torno a él un magnífico equipo humano y profesional, se llama Joan Boadas. Me une a Joan una muy estrecha amistad que hemos ido trenzando durante tres décadas, y siempre piensa en mí para alguna de sus iniciativas, a lo que en todo momento le respondo encantado.

En el Archivo Municipal que dirige Joan Boadas y donde surgió todo este ambicioso proyecto que tanto reconocimiento internacional tiene, se celebran de tanto en tanto un ciclo de conferencias que bajo el epígrafe “Fotografiar Girona” reune a diversos autores que hablan de aspectos de la investigación  con la idea de que la ciudad de Girona esté, de un modo u otro, representada. Joan, una vez más, me invitó a participar, y su invitación me planteó un dilema: por un lado en Girona había nacido uno de los impulsores del fotograbado en España, Heribert Mariezcurrena, sobre el que yo había ya escrito en las jornadas Antoni Varés en 1998, por otro lado quería poner en evidencia algo que forma parte de los trabajos que he ido elaborando para escribir mi futura monografía y es que Cataluña fue decisiva en la conformación de la sociedad de las masas en España. Se conocen más los aspectos del cinematógrafo porque diversos autores los han estudiado en detalle, pero de sus talleres de fotograbado salieron miles y miles de imágenes que llenaron las páginas de los nuevos magasines y conformaron la primera iconosfera de la modernidad española. Así que me pareció que lo que tenía que hacer era contar en que estaba trabajando en estos momentos partiendo de la figura del gironí Mariezcurrena y su aportación a la historia de la prensa gráfica europea con la publicación, en febrero de 1885, del primer reportaje en fotograbado publicado en España con motivo del terremoto de Andalucia en la nochebuena de 1884 que apareció en la revista “La Ilustración”, editada en Barcelona.

"Retrato a los Rayos-X" una caricatura publoicada en 1896.
“Retrato a los Rayos-X” o la fascinación de una nueva tecnología de imágenes invisibles. (Publicada en 1896)

La conferencia la hice en castellano en una sala habilitada en el precioso edificio del archivo municipal de Girona, ante un público entregado y entusiasta. Vimos imágenes de los comienzos de la modernidad y películas de los primeros tiempos, incluso una proyectada del final al comienzo por una reflexión sobre el cine como máquina de tiempo que hace un autor que ha contemplado hacia 1900 una película así, invertida en su transcurso, en una barraca. Resalto lo del idioma porque nunca he tenido el menor problema en Cataluña con el tema de la lengua. He impartido clases y seminarios en varias universidades catalanas a lo largo de mi trayectoria profesional, he moderado mesas en las que nos intercambiábamos idiomas en las preguntas y respuestas y la única cosa que confieso que me abruma un poco, es cuando te encuentras con un grupo de catalanoparlantes, en una enorme cortesía (que a veces los que no viven allí de continuo no entienden)  cambian al castellano de modo automático cuando descubren que tu no hablas bien su lengua cotidiana. Siempre he pensado que nos ha faltado desde la Transición un poco más de pedagogía en la cuestión del bilingüismo en los lugares en los que solo contamos con una lengua vernácula.

Gramófonos

Tienda de venta de gramófonos Gaumont en Paseo de Gracia en Barcelona hacia 1910. (Barcelona, Artística e Industrial. Biblioteca de Cataluña)

El texto habla de tecnologías, de cultura y de algunos aspectos hoy olvidados como la fascinación de los rayos-X como espectáculo, que no solo ocurrieron en Barcelona. Philipp Blom, en su imprescindible libro sobre los Años de Vértigo en Europa, cuando se implantaron todas estas tecnologías en unos años similares a los españoles, contaba como en la Exposición Universal de París de 1900, entre los elementos que se mostraban como tecnologías punteras podían verse pantallas de rayos-X antes que de que descubriera su peligrosidad a pesar de la fascinación de ser una luz invisible que mostraba el interior de la materia y había –como entre nosotros también los hubo- algún resistente a los nuevos tiempos que escribió: “Usted ya no está solo en su casa consigo mismo. Y la cosa solo puede empeorar. Los rayos-X os penetrarán, las cámaras Kodak fotografiarán vuestro paso, los fonógrafos registrarán vuestra voz. Los aviones nos amenazan desde lo alto”. Temores a un tiempo que fue el preludio del que nosotros hemos heredado y estamos transformado con las tecnologías digitales, pero esa es la siguiente historia que todavía no hemos concluido…

Nuevas Imágenes y Tecnologías para la Sociedad de las Masas

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Una coleccion de programas de mano (y una reivindicación del cine español) para comenzar el año 2019

Cromo 1 Rosario la Cortijera. (1935)

Cromo de la película “Rosario la Cortijera” (1935)

Dentro de pocas semanas comienzo de nuevo la asignatura que imparto sobre historia del cine español y latinoamericano en el CIESE de Comillas, y en lugar de comenzar el año con uno de mis textos publicados lo quiero hacer con una pequeña muestra de mi colección de programas de mano cinematográficos, que, en cierto  modo, son un enlace entre mi interés por las imágenes y el descubrimiento de las posibilidades del cine como un poderoso imaginario de una sociedad que nos permite a los historiadores analizar los deseos y los sueños de un tiempo concreto con esa tipología de fuentes documentales.

Comencé a interesarme por el cine primitivo porque comprendí que para entender las construcciones culturales de las imágenes fotográficas en los inicios de la sociedad de las masas  había que entender las numerosas intertextualidades que se producían entre las imágenes de prensa de los magasines, el cine de barraca primitivo y las escenas que se reproducían del teatro popular. Del mismo modo que para poder comprender las interacciones que se dieron entre el grabado y la fotografía, eran indispensables estudiar ambos medios para el caso del siglo XIX. Así que comencé a interesarme por la Historia del Cine, y al primer encuentro que acudí me encontré con un historiador del cine español, cuyo nombre no viene al caso, que decía que lo mejor que se podía hacer con el poco cine primitivo español que nos había llegado, era meterlo en un saco, prenderlo fuego y hacerlo desaparecer porque nunca fue artístico como lo fue el francés. Yo había realizado ya en la Fundación Botín mi exposición de Memorias de la Mirada, me había pasado días encerrado en Filmoteca Española, junto a mi ayudante María Calleja, y habíamos visto que ese cine, tan irrelevante para algunos, reflejaba de modo magistral la realidad de la sociedad dual española del primer tercio de siglo, en sus conservadores dramas rurales y en la exaltación orgullosa de la modernidad en sus filmes urbanos, que mostraban una sociedad que se estaba modernizando a toda velocidad en las grandes ciudades del país y  que contrastaba con otra parte de esa misma sociedad que se resistía a esos cambios.

Cromo 2 Rosario la Cortijera (Reverso) (1935)

Reverso del cromo de la película “Rosario la Cortijera” de 1935, la difusión de masas en los años en los que también la radio difunde las canciones de las películas

La razón para defenestrar al cine primitivo español, cómo alguno lo hacía tan ligeramente entonces,  radicaba en una recepción poco digerida y demasiado  lineal de algunos modelos historiográficos externos, como el de Georges Sadoul, que ponían el acento en elementos que a pesar de lo que enunciaban, la artisticidad del cine, no agotaban en sus análisis las muchas posibilidades de exploración histórica que los documentos fílmicos tienen y que en estos momentos no ofrecen ya ninguna duda tras la renovación de géneros y sujetos históricos que se han producido en las últimas décadas y que han superado aquellos análisis historiográficos iniciales.

Cuando organicé la asignatura de Historia del Cine Español y Latinomericano para el CIESE de Comillas, descubrí que yo también tenía algunos prejuicios sobre el cine de la posguerra. Me acordaba además del manifiesto de las Jornadas de Salamanca que tuvo lugar entre el 14 y el 19 de mayo de 1955, en el que Juan Antonio Bardem proclamó que el cine español es “políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”. Sin duda no le faltaba razón a Bardem, buen conocedor del medio y sus muchas carencias en sus propias prácticas, y tal vez, comparándolo con otras filmografías, sobre todo la norteamericana,  esa percepción sería muy entendible. Pero desde la perspectiva de alguien que, como es mi caso,  se formó en la década de los años ochenta y noventa, un tiempo en el que heredamos toda esa pesimista visión de  nuestro pasado cultural, pronto entendí, viendo decenas de películas de aquellas décadas,  que ante un entorno tan hostil como el que tuvieron los creadores cinematográficos, asoman aun hoy, de tanto en tanto, algunas pequeñas joyas que sortearon como pudieron la férrea censura y la estrechez de miras de un país cerrado sobre sí mismo. Más adelante disipé todos mis prejuicios cuando tuve la oportunidad de contemplar la exposición del Museo Reina Sofía “Campo Cerrado” y cuando este año que acaba de terminar, hice una entrada a la creación del grupo AFAL poniéndolo en relación con el cine de su tiempo. Un texto que en el futuro será publicado.

Creo honestamente que hay otros modos de aproximarse al cine español desde sus propias insuficiencias, y que su legado constituye un conjunto cultural muy valioso, tal como nos ha llegado, con lo que cuenta y con lo que le censuraron, con lo que intentó mostrar y con lo que realmente resultó. Y en ese sentido, los programas de mano de mi colección de ephemera que hoy pongo en la bitácora quieren ser una mirada amable a una industria que, sin duda, hizo lo que pudo y que nos ha dejado  un imaginario de sueños y ficciones que constituyen en si mismo, toda una realidad visible de un país que quería verse y sin duda, entenderse a sí mismo, en sus ficciones cinematográficas.

Andrea Cuarterolo, un proyecto de encuentro, y la integración de la historia de la fotografía y del cine en la cultura Argentina, un texto de 2015

A finales del mes de mayo viajé a Barcelona para culminar un largo proyecto de encuentro que teníamos pendiente desde hace muchos años Andrea Cuarterolo y yo. Andrea es una de las más prometedoras investigadoras latinoamericanas sobre historia de la fotografía y del cine,  desde el CONICET y la Universidad de Buenos Aires donde ejerce su extensa labor. Su trabajo “De la Foto al Fotograma. Relaciones entre Cine y Fotografía en la Argentina (1840-1933) “ publicado en 2014, abre una nueva línea de indagación en torno a culturas visuales que siempre se han interpretado estancas cuando en realidad forman parte de una misma raíz cultural común. Con su importante libro, Andrea Cuarterolo demuestra que la cultura adopta diversas formas narrativas en lo visual que permiten entender fenómenos que van más allá de las apariencias icónicas y que permiten indagar en cuestiones centrales de la cultura y de la sociedad, en su caso en la conformación de la identidad cultural argentina en el reto de su modernidad frente a las transformaciones que estaba propiciando la inmigración europea, mas recientemente, “Pantallas Trasnacionales. el cine argentino y mexicano del periodo clásico” publicado por la Cineteca Nacional de México del que ha sido editora junto a Ana Laura Lusnich y Alicia Aisemberg, indagan sobre los dos paises tractores en lengua española del cine latinomericano en el decisivo periodo de consolidación de los años 30 a los años 50 del siglo XX y ofrecen un panorama muy rico desde los comienzos del sonoro en unas filmografías e industrias que tienen muchos puntos culturales en común con la nuestra, y al mismo tiempo evidentes diferencias por los contextos políticos y sociales del periodo.

Andrea y Bernardo.Museu del Cinema

Andrea Cuarterolo y el autor de esta bitácora, Bernardo Riego, en la entrada del Museu del Cinema de Girona a finales de mayo de 2018

Andrea Cuarterolo es tambien junto a Georgina Torello directora de una influyente y excelente revista sobre orígenes del precine y del cine silente latinomericano, Vivomatografías que ya va por el tercer número y se está preparando el siguiente en estos momentos. Donde nosotros decimos cine mudo (que nunca lo fue realmente) nuestros colegas latinomericanos escriben cine silente, y abordan una problemática extensa y compleja en un continente que durante mucho tiempo ignoró, como ocurrió en España, la importancia del cine de los orígenes en la construcción de imaginarios sociales y culturales tan diversos, aunque es justo decir que en estos momentos en latinoamérica existe un interés creciente por parte de los países en rescatar y conservar su patrimonio cinematográfico en las cinetecas que se han ido creando y consolidando.

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Portada del libro de Andrea Cuarterolo “De la Foto al fotograma” editado en 2014

Tuve la fortuna de conocer a Andrea Cuarterolo por varios hechos fortuitos pero todos entrelazados entre si. En la década de los años 90 yo participaba en la distancia de los encuentros sobre fotografía argentina que hacían Abel Alexander y Miguel Ángel Cuarterolo, envié algunos textos que me publicaron en las actas y siempre nos hicimos promesas de conocernos personalmente. En el año 2000 Miguel Ángel Cuarterolo publicó un hermosisimo libro titulado “Soldados de la Memoria. Imágenes y Hombres de la guerra del Paraguay”  que coincidió en la época con otras tres que marcaron a la Historia de la Fotografía, la de Crimea, la de África de la que ya he hablado en esta bitácora y la de la Guerra Civil Americana. El libro me llegó de la mano de Ángel Fuentes en 2002 y cuando iba a escribirle para agradecérselo, me llegó la mala noticia del inesperado fallecimiento de Miguel Angel, con el que perdimos a unos de los  historiadores de la fotografía argentina más vital e interesantes con el que compartíamos el amor por esta fascinante disciplina, En 2005 en una intervención a la que me invitaron en la Universidad Jaume I de Castellón, dediqué mi conferencia y mi texto “al soldado de la Historia de la Fotografía Argentina, Miguel Ángel Cuarterolo”.

Marti y Rebeca

Con Martí Llorens y Rebeca Mutell en su taller de la Riereta donde trabajan y reflexionan en torno a los procesos primigenios de la Fotografía

Por esos mismos años, Andrea se encontró con el libro que editamos con motivo de la exposición en la Fundación Botín sobre cultura visual en la España Contemporánea, Memorias de la Mirada. Para ella fue uno de los puntos de partida para su investigación y cuando recibí su libro me propuse hacer una recensión en el número 39 de la revista Secuencias de la Universidad Autónoma de Madrid, que es la que ahora ofrezco para su descarga y desde luego la recomendación de lectura de su libro que puede hacerse on-line pulsando aquí.

Nos quedaba tan solo un detalle, para nada trivial, y era conocernos personalmente, algo que ocurrió el 28 de Mayo en Barcelona, al día siguiente, muy temprano por la mañana, en el Museu del Cinema de Girona nos esperaba su director, Jordi Pons, que tenía mucho interés en conocerla y establecer lazos de colaboración para proyectos futuros. Hicimos una visita guiada a la impresionante colección de Tomás Mallol que constituye el fondo central del museu, y para Andrea, buena conocedora del precine y de sus culturas, fue una experiencia inolvidable, por la tarde nos encontramos en Barcelona con Marti Llorens y Rebeca Mutell en su taller de la Riereta donde Andrea conoció los trabajos que ambos hacen sobre procesos originales de la fotografía, que van más allá de los resultados físicos para constituir toda una reflexión sobre lo que significan las imágenes fotoquímicas primigenias en la opulencia de la posfotografía digital.

Las historias que hay debajo de lo que escribimos tiene también mucha historia de vida, para mí conocer personalmente a Andrea Cuarterolo, ha sido el punto y seguido de un proyecto trenzado por las imágenes en las dos orillas de dos continentes que compartimos lengua, cultura  y la pasión por los múltiples significados de las culturas fotográficas y cinematograficas que  constituyen  uno de los núcleos ineludibles del tiempo de la contemporaneidad.

Recensión en la revista “Secuencias” (Nº 39) del libro de Andrea Cuarterolo

(Pulsar para descargar)

Dos artículos periodísticos sobre los orígenes de la Cultura Audiovisual. Textos de 1995 y 1996

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Francisco de Goya. “Asta su abuelo”. Capricho 39. Publicado en 1799. Estamos ante el  Goya hipervisual e implicativo con el espectador en una composición que sigue teniendo en la actualidad una total vigencia narrativa.

En estas semanas de silencio en el blog me acuerdo mucho del poeta Paul Valery cuando hablaba de la “espuma de los días”. Al final las urgencias me restan espacio para sentarme y preparar otra entrada con alguno de mis textos publicados. Para compensar tanto silencio por mi parte, hoy, como en los viejos cines de barrio, ofrezco un programa doble, dos textos sobre  los Orígenes del Cine y de la Cultura Audiovisual. Cuando comencé a investigar sobre el espectador del siglo XIX, entre los muchos materiales que leí, hubo un trabajo que me fascinó y fue el de Priscilla Muller en la Hispanic Society en 1984 sobre Goya y la Fantasmagoría de Robertson. La doctora Muller venía a decir en aquel atractivo y documentado trabajo que no sería extraño que un experimentador visual nato como Francisco de Goya hubiese asistido a las sesiones filosóficas de proyección que Robertson hizo en Madrid en 1821 en pleno Trienio Liberal, y de esas visiones de proyecciones de imágenes salieran las ideas que inspiraron las “pinturas negras” de la Quinta del Sordo. En aquello años, sobre 1993, estaba yo buscando materiales sobre Robertson, entonces no existía Internet como ahora, y teníamos buscadores como la red OCLC que pacientemente buscaba en todos los archivos del mundo lo que pedías y su disponibilidad. En mi caso, “saltó” que las “Memorias” de Robertson, editadas en París en 1831, estaban disponibles en la Biblioteca de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, porque Robertson, además de proyecciones fantasmagóricas, había hecho aerostación y era uno de los pioneros de las experiencias en globo… total, que una mañana en mi despacho me encontré los dos tomos originales de 1831, que la biblioteca de la USAF había envíado a mi Universidad para que yo los consultara durante un mes. Era un tiempo en el que las instituciones norteamericanas tenían ese compromiso (y esa confianza) con los investigadores de otros lugares del mundo. Para mí fue un momento mágico, ya que ahora basta teclear en Internet y el libro está disponible digitalizado, pero en aquellos años no teníamos esas facilidades de investigación.

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Artificio técnico para la escena titulada “La Galería Subterranea” de Robertson publicados en sus “Memoires” (1831). El espectador  (a la derecha) mira a los espejos que reconstruyen de ese modo la escena fragmentada. El montaje recuerda y prefigura a la composición en capas digitales

Mis reflexiones sobre Priscilla Muller, Francisco de Goya y Robertson fueron publicadas en el capítulo sobre la cuestión histórica del espectador en el siglo XIX y que ahora puede consultarse en Google Books, pero en 1995 yo colaborabá de tanto en tanto con el editor de Cultura de “El Diario Montañés”, Guillermo Balbona, un gran  profesional y buen amigo, muy sensible siempre a nuevos enfoques divulgativos, gracias a su iniciativa y entusiasmo publiqué los dos artículos que ahora ofrezco; uno sobre los orígenes del cine y otro sobre Goya y la Fantasmagoría aprovechando que era el año del pintor aragones, un espíritu lúcido cuyas imágenes siguen estando de actualidad.

Ofrezco aquí los dos textos y el enlace a mi libro sobre la “Construcción Social de la Realidad…”  en cuyo capítulo primero abordo de un modo ya no tan divulgativo lo que en los artículos de “El Diario Montañés” traté para los lectores de un suplemento cultural de un fin de semana.

Espero y deseo no tardar tanto en poner la próxima entrada, tengo algunos materiales preparados entre ellos una de mis incursiones sobre la reflexión en torno a los creadores fotográficos en 1999, pero de momento nos quedamos con la fascinación de Goya y la profundidad filosófica de Robertson al que algún autor le ha considera el fundador de la conciencia de la subjetividad en el tránsito del siglo XVIII al siglo de las innovaciones y de la nueva sociedad liberal, el fascinante siglo XIX.

Dos textos sobre los origenes de la cultura audiovisual  (Pulsar aquí para descargar)

 

 

El Documento Fílmico y la integración de tecnologías diferentes para entender mejor la troncalidad cultural de las imágenes en los comienzos de la modernidad. Un texto de 2000

Imágenes de los experimentos fotográficos de Muybridge publicados en Madrid por la revista de divulgación científica “La Naturaleza” el 28 de Diciembre de 1878. Las fotografías muestran a un caballo galopando a 200 metros por segundo.

Nuestra formación académica se ha orientado por lo general a que nos convirtamos en expertos de una especialidad que inevitablemente analiza los fenómenos de una manera estanca. Somos historiadores del arte, o de la fotografía, o del grabado, o del cine, y, por supuesto, procuramos saber lo máximo de nuestro campo de estudio, pero no nos enseñan a interrelacionar fenómenos que parecen tener distinta naturaleza y a poco que indagemos descubrimos que tienen una troncalidad cultural común. Eso es en esencia lo que reivindica éste texto que publiqué en el “laboratorio” de las Jornadas Antoni Varés de Girona en el año 2000 y en el que, como ya había hecho con anterioridad con el Grabado en su intersección con la Fotografía, intentaba demostrar cómo para entender el comienzo de la modernidad y los nuevos planteamientos que se promueven en la sociedad de las masas, es necesario antes que nada, romper la estanqueidad metodológica en la que nos movemos habitualmente, e intentar buscar las conexiones entre ámbitos de difusión que son diferentes en su materialidad pero que, a poco que observemos, descubriremos que tienen entre sí una innegable influencia.

El texto indaga en las condiciones culturales en los que las imágenes han circulado por la sociedad y se circunscribe a un momento histórico esencial. Cuando nace la prensa gráfica al mismo tiempo que la visibilidad de los Rayos-X  y la animación de la vida representada a través del cinematógrafo y la nueva enciclopedia visual que creó la tarjeta postal ilustrada. Tomando fuentes originales, intenté explorar las conexiones existentes, y algo que siempre me ha interesado y es una constante en mi investigación: las predicciones que se hacen de cada una de éstas nuevas tecnologías que en sus comienzos están a la búsqueda de su identidad tecnológica y sus usos sociales todavía no definidos. En el caso de los Rayos-X se desconocía entonces su peligro real y fue un instrumento de espectáculo popular los primeros años, dentro de ese concepto caótico y difuso de la “varietes” que también acompañaron a las barracas cinematógraficas en sus inicios.

José Salvany i Blanch. Una barraca de cinematógrafo a comienzos del siglo XX. (Biblioteca de Cataluña)

José Salvany i Blanch. Una barraca de cinematógrafo a comienzos del siglo XX. (Biblioteca de Cataluña)

Considero a éste texto uno de los más maduros que he escrito y que marcó una orientación en mi investigación que ya no me ha abandonado desde entonces. Cristalizó ideas en torno a la comprensión de las imágenes que ahora me parecen ineludibles. No podemos explicarlas sino conocemos las conexiones que tienen en su época. No podemos estudiar su significado cultural desde un enfoque aislacionista de su contexto.  La idea de romper la estanqueidad metodológica sigue siendo una de las constantes en mis textos actuales en lo que ahora estoy explorando el espectador de la modernidad y los indicios que nos permiten entender a ese nuevo espectador digital, que ha surgido en estos últimos años, que vive atrapado de las imágenes de su móvil, se hace selfies, captura más que mira y “picotea” más que consume información visual. De todo esto hablaré en otra entrada, pero en El Documento Fílmico y sus interrogantes que presento ahora fue el preludio de mis trabajos posteriores, incluyendo Memorias de la Mirada, una exposición que realicé en 2001 en la Fundación Botín y cuyo embrión está ya en éste texto que  publicado un año antes.

El Documento Fílmico y sus Interrogantes para el historiador (Pulsar para descargar)

Usos sociales de las imágenes en el siglo XIX, miradas y tecnologías. Un texto de 2004

El espectáculo óptico del Mundonuevo en Madrid en un grabado de 1851

       El espectáculo óptico del Mundonuevo en Madrid en un grabado de 1851

“Visibilidades Diferenciadas” aborda la cuestión de la mirada como un elemento cultural susceptible de ser indagado históricamente, en la línea que Jonathan Crary estaba formulando en un libro aparecido en agosto de 2001 y que, en el caso del ensayista norteamericano, centra en la primera etapa de la modernidad y en el texto que introduzco en ésta entrada se dedica a estudiar los modos culturales de la  contemplación de imágenes en el núcleo central del siglo XIX, estudiando la dualidad existente en la sociedad entre los nuevos valores introducidos por la denominada burguesía de los negocios y las personas que vivían adscritos a las prácticas culturales de la sociedad tradicional. Esa doble característica se reflejaba también en las tipologías de imágenes que se difundían, en las tecnologías que las soportaban y en los modos de mostrarlas y difundirlas.

El texto es la versión escrita de una ponencia que realicé en unas jornadas internacionales en la Universidad de Marne-la-Vallé, en los alrededores de París, organizadas en Diciembre de 2001 por la profesora Marie Linda Ortega, especialista en literatura e ilustradores españoles del siglo XIX y con la que me unía una estrecha relación intelectual desde que nos conocimos en 1995 en los encuentros que el hispanista Carlos Serrano y el profesor Antonio Rodríguez de las Heras organizaron en la Universidad Carlos III de Madrid. Marie Linda y yo fuimos participantes de aquellos coloquios tan intensos y coincidimos en el enorme interés que tenía el siglo XIX y en lo desconocido que era porque parecía que el foco de análisis estaba más desplazado hacia los años de la modernidad, cuando en realidad el siglo XIX fue el embrión de todas las transformaciones que décadas después configurarán la denominada conciencia moderna. Las Jornadas “Escribir en España. Literatura y Visibilidades/Ecrire en Espagne: Littérature et Visibilités 1840-1876”, fue un marco excelente para introducir la cuestión de los usos sociales de las imágenes, un tema que en Francia ya había sido objeto de algunos encuentros importantes pero que entre nosotros, a diferencia de los problemas de la recepción lectora de los textos escritos, apenas se había abordado por entonces.

Pabellón de España en la Exposición Universal de Filadelfia en 1876 (Biblioteca Nacional)

Pabellón de España en la Exposición Universal de Filadelfia en 1876 (Biblioteca Nacional)

Una de las cuestiones que destaco en éste texto es justamente que las imágenes y su recepción en el siglo XIX se producen en esos años centrales que son, y no por casualidad, coincidentes con la ascensión del nuevo capitalismo moderno y con profundos cambios tecnológicos, sociales y culturales, que tienen su reflejo en la manera que las tecnologías de las imágenes y las representaciones que se derivan de ellas, muestran la realidad de su tiempo. La Fotografía como nueva tecnología moderna y disruptiva respecto a las formas gráficas derivadas del dibujo, será un elemento central por sus significaciones simbólicas en una época rendida al Progreso, pero constituye un error de apreciación pensar que las imágenes fotográficas son la producción iconográfica determinante en la representación de la realidad. De hecho, en el texto se estudian  otras tecnologías y espectáculos que  jugaran también papeles esenciales en su función socializadora a través de las imágenes.

El libro donde se publicó éste texto tiene el sugerente título de “Ojos que ven, Ojos que leen. Textos e imágenes en la España Isabelina” y como muy bien se indica, las problemáticas de los dos tipos de lecturas, las de los textos escritos y las de las imágenes. sea cual fuere su soporte,  nos permiten una mejor comprensión de un época histórica de intensas transformaciones sociales y culturales, no solo en España, sino en toda Europa y el papel que jugaron los modos de ver en todo ese proceso.

Visibilidades diferenciadas: Usos sociales de las imágenes en la España isabelina (Pulsar para descargar)

Imágenes Tecnológicas Publicadas en la Prensa Española del siglo XIX

Para ver o descargar:Grabado publicado en

Grabado publicado en “Las Ferias” artículo de Ramón Mesoreno Romanos. Aparece en su libro: Escenas Matritenses. Por el Curioso Parlante. Madrid 1851. 5ª Edición. Página 43.

“Física infantil: Las sombras chinescas” “La Naturaleza”  Madrid. 1890. Nº 41. Página 240.

“La Revista Moderna” Madrid, 17 Julio 1897 Página 332. “París, examen radioscópico de una maleta” (“La Ilustración Española y Americana”  publica la foto en la que está inspirado este dibujo).

“Paris, aplicación de los Rayos-X al reconocimiento de los equipajes en las aduanas. Examen radioscópico de una maleta.” “La Ilustración Española y Americana” 15 Julio 1897 Página 20.

Una proyección.

Una proyección. “Gaceta Industrial” Madrid 25-V-1891. Página 247.

“El praxinoscopio” “La Naturaleza” Madrid 15-II-1879. Página 168.

Caricatura publicada en 1896 sobre un fotógrafo usando los Rayos X para hacer retratos

Caricatura publicada en 1896 sobre un fotógrafo usando los Rayos X para hacer retratos

Una criada descubierta escuchando detrás de la puerta gracias a los Rayos-X

Una criada descubierta escuchando detrás de la puerta gracias a los Rayos-X

“Inventos útiles. El fusil fotográfico para obtener fotografías instantáneas, inventado por M. Marey”. En: “La Ilsutración Española y Americana”. Madrid 8-V-1882. Página 293.

“Aplicaciones de la aerostación: vista fotográfica tomada desde un globo” “La Naturaleza” Madrid. 1890. Nº 35. Página 141.

Kinetoscopio de Edison en 1893.

Kinetoscopio de Edison en 1893 publicado en una revista.

“El cinematógrafo, la fotografía del movimiento” “La Ilustración Española y Americana” 30 Julio 1897. Página 54. Acompaña a un artículo de Carlos Luis de Cuenca y es la primera imagen del cine publicada en España.

“El eofono” En: “La Naturaleza” Madrid 1897 Página 447

Movimientos cinéticos producidos por la exposición fotográfica. Harrison Putney. H. Lissik artista de circo 1886

Movimientos cinéticos producidos por la exposición fotográfica. Harrison Putney. H. Lissik artista de circo 1886

Una proyección.

Una proyección. “Gaceta Industrial” Madrid 25-V-1891. Página 247.

Una imagen mostrando el teléfono de Grahan Bell en la admisnitración telegráfica de París

Una imagen mostrando el teléfono de Grahan Bell en la admisnitración telegráfica de París “La Naturaleza” Madrid 23-II-1878. Nº 13. Página 208. Primera imagen del teléfono publicada en España.

Mancheta de

Mancheta de “La Ciencia Eléctrica” 1891 con las alegorías al telegrafo, a la telefonía y a la electricidad.

“Una sesión fonográfica” “La Revista Moderna 13-III-1897. Página 31

“El mundo nuevo por Mota” “La Revista Moderna” Madrid, 15 de Mayo 1897. Año 1 Nº 11.

Uno de los usos imaginados de los rayos-X

“Matutera (contrabandista) cogida infraganti por medio de los rayos X” “La Revista Moderna” Madrid, 17 Julio 1897 Página 332

“Aerostación Militar: obtención de una fotografía desde la barquilla del globo” “La Naturaleza” Madrid 1890. Nº 34. Página 126.

Un saludo a todos los interesados en las imágenes y sus usos sociales y tecnológicos

Espectadores

         Espectadores “recorriendo el mundo” en el Kaiserpanorama de Berlín (1880)

Un saludo a todos los interesados en intentar comprender nuestro mundo contemporáneo y la importancia que las imágenes y sus tecnologías han tenido en su desarrollo. Me propongo compartir mis textos publicados durante éstas décadas y muchas imágenes libres de derechos que he ido encontrado en mis investigaciones Todos los textos que ofrezco tienen su referencia bibliográfica y serán, por lo general,  los “pre-prints” que yo entregué en su momento para la publicación, con lo que no entramos en conflicto con las publicaciones editadas que el interesado podrá cotejar si así lo desea. Nuestro mundo no se puede entender sin la presencia y la influencia de la información gráfica en la prensa que emerge en el siglo XIX (1842 en Europa y 1843 en España), sin el papel realista de la Fotografía que aparece en 1839 y ha cambiado nuestra forma de entender la realidad, pero también sin el cinematógrafo, los rayos-X y su visibilidad de lo invisible, la prensa gráfica con la preeminencia de las fotografías sobre los textos y la cultura digital y la sociedad-red que nos envuelve en ésta densa iconosfera que constituye nuestro habitat cotidiano. De todo eso hablan mis trabajos que he ido publicando en muy diversos lugares y que ahora quiero ir agrupando en ésta bitácora. Además de ofrecer imágenes con sus metadatos para quien los quiera usar en sus trabajos dentro de una licencia Creative Commons. Si algo nos ha enseñado Internet es que en nuestro tiempo el conocimiento fluye y se comparte como nunca se ha hecho históricamente. Ese es uno de nuestros mayores logros y a él quiero contribuir en éste siglo de transformaciones intensas y de “cisnes negros” que estamos transitando. Si antes de la época de la Ilustración, los eruditos veían con malos ojos que el conocimiento circulase fuera de los ámbitos especializados, hoy es un valor indiscutible que la red es una gran inteligencia distribuida y compartida y humildemente quiero participar con lo que he aprendido en estos años y seguir atento a tantas cosas que me gustaría aprender de ese ágora cada vez más extensa y líquida como la propia vida que es la Internet.

Bernardo Riego Amézaga (Universidad de Cantabria (España) Junio de 2015

Uno de los usos imaginados de los rayos-X

“Matutera  (contrabandista) cogida infraganti por medio de los rayos X” En: “La Revista Moderna”.  Madrid. (1897)