Usando la fotografía como un juego. Un texto de 1996

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Cartela de la vitrina dedicada a la fotografía educativa en la exposición “Recuperando Utopías” de la que se habla en este texto

Estamos acabando el confinamiento en España, lo que se conoce como la “desescalada”. Vivimos un tiempo extraño, que en mi caso lo he percibido como muy productivo; he aprendido cosas  nuevas como preparar clases grabadas en videconferencia. Tuve un proyecto en 2002 en la Universidad de Extremadura con mi buen amigo y colega  Ramón Esparza de la Universidad del País Vasco, ambos hicimos una asignatura troncal compartida de cuarto curso de la licenciatura de Comunicación Audiovisual, pero en aquellos años no podíamos usar la web para ese proyecto porque si usabamos Internet, nos “comíamos” la mitad de la banda ancha disponible en ambas Facultades, así que nos instalaron unas cámaras Polycom con tres líneas RDSI (Alta tecnología entonces, hoy obsoleta y arqueológica) y con ellas salimos airosos. Desde entonces no había vuelto a las clases por videoconferencia y estas semanas he experimentado un monton de posibilidades, para algunas asignaturas en las que no puedo, de momento, entrar en el aula presencial.

Está siendo un tiempo extraño, sales a la calle con guantes y mascarillas y en el paisaje urbano te encuentras como en una película de ciencia ficción, apenas hay gente en la calle, circulan muy pocos coches, como ocurría en los años sesenta, y cruzas una mirada extraña con las personas que te vas encontrando. Lentamente hemos ido recuperando una cierta normalidad, pero todavía falta un poco y al principio todo era muy desconocido para todos y había mucha desconfianza.

En este tiempo tan nuevo me ha ocurrido una cosa inédita en mi trayectoria profesional; en una revisión ciega por pares de un artículo sobre el nuevo espectador digital en los museos, que envié a una revista que dirige una persona a la que admiro mucho, los dos “expertos” que tenían que evaluarla la han rechazado. La cosa en si no tiene excesiva importancia, en estos momentos tengo cinco artículos revisados por pares y aceptados esperando publicación, y lo que me ha pasado a mí les ocurre a muchos colegas todos los días, pero lo cuento porque esta “novedad” me permite hacer una serie de reflexiones sobre algo que estamos haciendo bastante mal en España sobre la elaboración del conocimiento, y lo escribo desde la experiencia de alguien al que le toca evaluar trabajos ciegos de otros autores y siempre intento ser empático y proactivo con el trabajo de los demás.

 

Preparando Recuperando Utopías

Preparando en 2012 la vitrina de prácticas fotográficas en la exposición “Recueprando Utopías” A la Izquierda puede verse el tubo de cartón que usabamos como cámara fotográfica y las imágenes que hacía, junto a otros elementos para prácticas educativas con las imágenes

Peter Burke tiene una esplendida obra sobre la “Historia Social del Conocimiento” publicada en el año 2000, en dos volúmenes, que nos muestra como la compleja construcción de esos valores ha ido mutando con el paso del tiempo, y desde la perspectiva actual, que otros evaluen tu trabajo y decidan su publicación o no, a priori es interesante, porque se supone que las recomendaciones que te aportan, siempre deben  enriquecer el trabajo científico, el problema es cuando los “expertos” en sus informes demuestran que no han entendido nada, que no conocen a los autores (de primera línea internacional), que citas como fuentes de autoridad y que desde la perspectiva del conocimiento científico, no tienes la posibilidad de responder con alegaciones a unos planteamientos que denotan ante todo su manifiesta ignorancia. Como digo, la cosa no es grave porque hay otras publicaciones a donde te puedes dirigir y seguro que otros evaluadores entenderán tu trabajo. Pero es una sensación de que finalmente estás en manos, en ocasiones, de “expertos” que no lo son tanto, y dentro un sistema vertical que no permite poder explicar tu trabajo (aunque tal vez en casos como éste no merezca la pena), donde en algunas publicaciones tienes de algún modo que “pagar” (aunque no se llame de ese modo),  para poder publicar para que luego las puedas reseñar para que te valoren en tus acreditaciones universitarias (algo a lo que yo y muchos colegas que conozco nos negamos por la perversión que supone esta práctica instituida que atenta contra la libre difusión del conocimiento científico),  y en un entorno en el que hay agencias facturando alrededor de veinte mil millones de dolares al año con este tema de las evaluaciones y muchos jóvenes que comienzan la dura y larga carrera universitaria tienen que trabajar en temas que nos les interesan pero que garantizan que “pasarán” las acreditaciones necesarias de las agencias de evaluación, y de todo este entramado se aprovechan algunas empresas que, para colmo, intentan que pagues para que te digan quien ha citado tus trabajos y poderlo aportar en tus futuras acreditaciones. En suma, un círculo vicioso en el que ya muchos universitarios no trabajan por interés sino por necesidad de obtener en su momento una acreditación, unas empresas que se están beneficiando de modo descarado del fundamentalismo de un sistema, que en casos como el español en ciencias sociales y humanidades, tiene muchas deficiencias y genera en algunos autores una gran incertidumbre y es muy poco estimulante. Un desastre para los que nos sentimos orgullosos de “ser y pertenecer al Sur”, como diría Mercedes Sosa, pero en alguna ocasión, como me acaba de ocurrir a mi, nos encontramos ante las estrecheces de un modelo que no beneficia al desarrollo del conocimiento ni mucho menos, porque del modo que se hace (y ahí entra el factor humano), no cumple los objetivos para los que se diseñó.

Hoy he querido poner un texto de 1996 que no habla de Historia de las Imágenes sino que formaba parte de una de mis actividades universitarias en el campo de la Educación y era el de usar la elaboración de imágenes fotográficas como un juego para aprender a pensar sobre el valor  cultural y educativo de las imágenes. Diseñé muchas de estas técnicas en la década de los años noventa e impartí muchos talleres para futuros educadores, y en 2012, realicé, junto a mi buena amiga Marta Estellés, una joven y brillante profesora de la Universidad de Cantabria, una exposición titulada “Recuperando Utopías” en las que mostramos en vitrinas las técnicas en tecnología educativa entre ellas las fotográficas en las que hacíamos fotos con un tubo de cartón y muchas cosas más y nos lanzamos a las primeras experiencias de fotografía digital. Encontré el texto y me pareció que era una curiosidad que merecía la pena rescatarlo, aunque ahora la imagen fotoquímica, como le ocurrió a la estampa en su momento, se ha quedado en un uso cada vez más y más minoritario. Se trata más de reseñar técnicas del pasado que otra cosa pero me ha servido como fondo para la reflexión sobre lo que está ocurriendo con nuestro sistema de conocimiento que bascula cada vez más hacia la burocracía en lugar de fomentar la creatividad. Libertad y creatividad, han sido la base del desarrollo de la difusión del saber y sus técnicas en la historia de nuestra cultura y no deberíamos dejarlas de tener en cuenta.

Juegos Fotográficos

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Cataluña y su decisiva aportación a la sociedad de las masas en el tiempo de la modernidad. Un texto de 2018

Cuando puse en marcha esta bitácora lo hice porque deseaba recopilar textos que había ido publicando a lo largo del tiempo y que se encontraban muy dispersos o eran difíciles de encontrar. Raramente inserto textos recientes. Tenía previsto incluir ahora uno que publiqué en 1996 sobre la representación de la violencia en imágenes del siglo XIX referidos a la primera guerra carlista, pero me parece que para una entrada finalizando el mes de Agosto es mucho más sosegado uno que cuente algo de lo que estoy haciendo en  estos momentos.  Así que pensé en uno de los temas sobre los que voy publicando antes de tener a punto mi nueva monografía que tratará sobre el nuevo espectador de la modernidad y el papel de las nuevas tecnologías como el cinematógrafo, los Rayos-X como espectáculo, el fotograbado, la tarjeta postal ilustrada y la prensa gráfica que configuraron una nueva forma de entender la realidad y sentaron las bases visuales de la vida moderna en la España en los comienzos del siglo XX.

Portada
Portada del libro con las conferencias y del Proyecto “Fotografiar Girona II”

En otros momentos he hablado de mi vinculación con Girona desde 1990, y cómo en esa ciudad se ha configurado todo un ecosistema en torno al valor y la importancia cultural y social de las imágenes. las Jornadas Antoni Varés y los Seminarios internacionales sobre la Historia del Cine de los orígenes  que se celebran alternativamente cada dos años, son la parte investigadora de todo un proyecto que tiene nada menos que uno de los mejores Museos del Cine partiendo de la colección de Tomás Mallol, un Centro de Investigación y Difusión que lleva ya dos décadas trabajando sobre las imágenes (CRDI), que no solo se dedica a los fondos fotográficos sino que recoge archivos audiovisuales y televisivos que son la materia con la que se ha construido nuestro tiempo presente, y una ciudad que cuenta con mucha actividad editorial y virtual en torno a todo tipo de imágenes en ella creadas. El espíritu de todo este ambicioso proyecto y que ha sabido crear en torno a él un magnífico equipo humano y profesional, se llama Joan Boadas. Me une a Joan una muy estrecha amistad que hemos ido trenzando durante tres décadas, y siempre piensa en mí para alguna de sus iniciativas, a lo que en todo momento le respondo encantado.

En el Archivo Municipal que dirige Joan Boadas y donde surgió todo este ambicioso proyecto que tanto reconocimiento internacional tiene, se celebran de tanto en tanto un ciclo de conferencias que bajo el epígrafe “Fotografiar Girona” reune a diversos autores que hablan de aspectos de la investigación  con la idea de que la ciudad de Girona esté, de un modo u otro, representada. Joan, una vez más, me invitó a participar, y su invitación me planteó un dilema: por un lado en Girona había nacido uno de los impulsores del fotograbado en España, Heribert Mariezcurrena, sobre el que yo había ya escrito en las jornadas Antoni Varés en 1998, por otro lado quería poner en evidencia algo que forma parte de los trabajos que he ido elaborando para escribir mi futura monografía y es que Cataluña fue decisiva en la conformación de la sociedad de las masas en España. Se conocen más los aspectos del cinematógrafo porque diversos autores los han estudiado en detalle, pero de sus talleres de fotograbado salieron miles y miles de imágenes que llenaron las páginas de los nuevos magasines y conformaron la primera iconosfera de la modernidad española. Así que me pareció que lo que tenía que hacer era contar en que estaba trabajando en estos momentos partiendo de la figura del gironí Mariezcurrena y su aportación a la historia de la prensa gráfica europea con la publicación, en febrero de 1885, del primer reportaje en fotograbado publicado en España con motivo del terremoto de Andalucia en la nochebuena de 1884 que apareció en la revista “La Ilustración”, editada en Barcelona.

"Retrato a los Rayos-X" una caricatura publoicada en 1896.
“Retrato a los Rayos-X” o la fascinación de una nueva tecnología de imágenes invisibles. (Publicada en 1896)

La conferencia la hice en castellano en una sala habilitada en el precioso edificio del archivo municipal de Girona, ante un público entregado y entusiasta. Vimos imágenes de los comienzos de la modernidad y películas de los primeros tiempos, incluso una proyectada del final al comienzo por una reflexión sobre el cine como máquina de tiempo que hace un autor que ha contemplado hacia 1900 una película así, invertida en su transcurso, en una barraca. Resalto lo del idioma porque nunca he tenido el menor problema en Cataluña con el tema de la lengua. He impartido clases y seminarios en varias universidades catalanas a lo largo de mi trayectoria profesional, he moderado mesas en las que nos intercambiábamos idiomas en las preguntas y respuestas y la única cosa que confieso que me abruma un poco, es cuando te encuentras con un grupo de catalanoparlantes, en una enorme cortesía (que a veces los que no viven allí de continuo no entienden)  cambian al castellano de modo automático cuando descubren que tu no hablas bien su lengua cotidiana. Siempre he pensado que nos ha faltado desde la Transición un poco más de pedagogía en la cuestión del bilingüismo en los lugares en los que solo contamos con una lengua vernácula.

Gramófonos

Tienda de venta de gramófonos Gaumont en Paseo de Gracia en Barcelona hacia 1910. (Barcelona, Artística e Industrial. Biblioteca de Cataluña)

El texto habla de tecnologías, de cultura y de algunos aspectos hoy olvidados como la fascinación de los rayos-X como espectáculo, que no solo ocurrieron en Barcelona. Philipp Blom, en su imprescindible libro sobre los Años de Vértigo en Europa, cuando se implantaron todas estas tecnologías en unos años similares a los españoles, contaba como en la Exposición Universal de París de 1900, entre los elementos que se mostraban como tecnologías punteras podían verse pantallas de rayos-X antes que de que descubriera su peligrosidad a pesar de la fascinación de ser una luz invisible que mostraba el interior de la materia y había –como entre nosotros también los hubo- algún resistente a los nuevos tiempos que escribió: “Usted ya no está solo en su casa consigo mismo. Y la cosa solo puede empeorar. Los rayos-X os penetrarán, las cámaras Kodak fotografiarán vuestro paso, los fonógrafos registrarán vuestra voz. Los aviones nos amenazan desde lo alto”. Temores a un tiempo que fue el preludio del que nosotros hemos heredado y estamos transformado con las tecnologías digitales, pero esa es la siguiente historia que todavía no hemos concluido…

Nuevas Imágenes y Tecnologías para la Sociedad de las Masas

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Escuela, Tecnologías y la persistente reiteración de viejas Utopías Educativas. Un texto de 2010

Una utopía educativo-futurista anunciada en España por la Escuela de Enseñanza por Correspondencia Radio Maymo

Una utopía educativo-futurista anunciada en la España en 1950  por la escuela de enseñanza por correspondencia “Radio Maymo” y de la que fue autor el dibujante Emilio Boix

La intrahistoria de éste texto tiene que ver con el estricto cumplimento de mis obligaciones familiares. Me explico. Durante unos años me tocó a mí llevar a nuestro hijo a la escuela pública donde estudiaba, el Colegio Cisneros de Santander, que es uno de los centros que conozco donde más se mima la educación tecnológica, gracias sobre todo al entusiasmo de su director, José Antonio Sánchez Raba, que ya desde los inicios de la microinformática fue un activo innovador en la introducción de los nuevos recursos digitales en la enseñanza. Una mañana, allá por 2010, José Antonio me vio llegar al colegio con mi hijo y me dijo: “Oye, Bernardo, ¿porqué no haces un texto para el boletín del colegio sobre Tecnología Educativa y TICs? pero hazlo, eso sí,  para que lo entienda mi abuela”. 

Por supuesto que le dije que si, -tengo una gran consideración y respeto por su buen hacer docente y tecnológico- además eso de “que lo entienda mi abuela” es una frase hecha que, según cuenta Mariola Cubells en su recomendable libro ¿Y tú qué miras?,  todos los productores de televisión les dicen a quienes presentan un proyecto para hacer un nuevo programa. Total, que me puse a trabajar en la idea y a pulir el texto -José Antonio siempre es muy exigente- y salieron éstas reflexiones que tienen que ver con nuestro  tiempo en el que persisten utopías educativas un tanto reiterativas fundamentadas en la magia de las máquinas en lugar de centrarse en la magia de los alumnos que se emocionan cuando aprenden de un modo que realmente les interesa y responde a sus deseos y expectativas.

Una escuela del futuro imaginada en 1958 en una revista norteamericana

Una escuela del futuro imaginada en 1958 en una revista norteamericana

El texto habla un poco de todo eso y me hizo pensar de nuevo en esos gurús,  apóstoles incondicionales y acríticos de los nuevos tiempos, que cobran a millón la conferencia y dicen que los métodos de enseñanza del pasado están muertos. Precisamente, Edison, uno de los inventores del cine, proclamó en 1913 en una entrevista  que los libros en pocos años desaparecerían de las aulas al igual que las pizarras y demás recursos tradicionales y que los niños aprenderían en un futuro cercano (su futuro cercano), gracias a las proyecciones cinematográficas… hoy cuando oigo lo mismo de Internet o las transformaciones educativas que está punto de traer la tecnología de la Realidad Ampliada, me acuerdo de Edison y del éxito que tuvieron sus predicciones. Y que conste que no soy antitecnólogo ni desdeño los cambios que está trayendo la digitalidad, ni mucho menos… como muy bien puede observarse en los textos que he dedicado a éstos temas…

Escuela y Tecnologias (Pulsar para descargar)