“Projectem el passat” Un encuentro necesario en la Filmoteca de Cataluña para entender la importancia cultural del cinematógrafo y un texto exploratorio de 2001

Los que nos dedicamos al estudio de la historia tenemos tendencia a escribir que tal o cual suceso o fenómeno, en ocasiones un texto concreto, constituyen momentos “seminales” porque plantan la semilla o son el primer atisbo, de algo que se va a desarrollar con fuerza en el futuro y en ese sentido las intensas jornadas que hemos vivido en la Sala Laya de la Filmoteca de Cataluña los días 28 y 29 de Octubre de 2019, tienen algo que las engloban en esa categoría, pero presentan muchos más matices que me gustaría poner en reflexión en esta entrada que hago hoy en la bitácora, a sabiendas de que yo no me percibo como un historiador especializado en cine, sino alguien que estudia las imágenes como un fenómeno cultural muy determinante para explicar la realidad y los imaginarios que configura. Un historiador de las imágenes que, un buen día, me encontré fascinado con el cinematógrafo y con un grupo de especialistas que estudian este medio surgido a finales de un siglo y que se desarrolló en toda su plenitud en el siguiente. Me uní a ellos, aprendí mucho de sus trabajos y hoy tengo la satisfacción de que lo que hemos vivido en la Filmoteca de Cataluña hace unos días abre un después en la valoración cultural del cinematógrafo en sociedades como la española que se enfrentaron al nuevo siglo con tantas incertidumbres.

2 cine españa 1896
Una de las primeras imágenes españolas publicadas en “La Ilustración Española y Americana”, el 22 de Julio de 1896, explicando lo que es era el cine en un artículo firmado por José Rodríguez Mourelo. El proyector representado parece todavía una linterna mágica, pero la proyección muestra una escena de “El regador regado” de los Hermanos Lumière,  una transposición al nuevo medio de una placa de linterna mágica y previamente de unas viñetas muy populares desde 1880.

Vayamos por partes. Entre las actividades que la Filmoteca de Cataluña organizó para celebrar el Día Internacional del Patrimonio Audiovisual había dos sesiones que bajo el titulo “projectem el passat/proyectamos el pasado”, especialistas en restauración y conservación de diferentes filmotecas nacionales e historiadores del primer periodo se dieron cita para contemplar más de 170 filmes en dos días, poner en común conocimientos desde diversas perspectivas, ayudar a identificar algunos fragmentos salvados que estaban hasta ahora perdidos y comentar cuestiones sobre algunas de las piezas que podían estar incorrectamente identificadas. En la Sala se encontraban restauradores y conservadores de varias filmotecas y especialistas en historia del cine de primera línea que en ese cruce necesario de saberes y experiencias ponían en común aspectos concretos. Previamente, Rosa Cardona, conservadora y Iolanda Ribas, restauradora, ambas de la Filmoteca de Cataluña, habían elaborado unas exhaustivas y valiosas fichas de los materiales, que nos hizo llegar Daniel Sánchez Salas, quien actuó de coordinador ya que forma parte del grupo de investigación que dirige Angel Quintana desde la Universidad de Girona titulado “Mundos virtuales en el cine de los orígenes: dispositivos, estética y públicos”  y del que formamos parte varios de los asistentes que nos ofrecimos a moderar algunos de los bloques que ibamos a visionar en las sesiones. Teníamos la oportunidad de contemplar una gran cantidad de material fílmico inédito en dos largas sesiones que, pensabamos,  iban a ser agotadoras, pero finalmente, creo que todos nos quedamos con ganas de ver mucho más. Así, con el soporte de la Filmoteca de Cataluña y con el apoyo de Filmoteca Española, además de las Filmotecas de Zaragoza, Andalucia, Valencia y Canarias junto a otras instituciones dedicadas al patrimonio audiovisual europeo, tuvimos oportunidad de analizar en su conjunto, a una extensa cantidad de proyecciones que nos mostraron el cine que se conserva entre 1896 y 1910, en los orígenes del medio y que nos obligaba a una mirada compleja: por un lado como espectadores de hoy a la vez que participes de la fascinación de quienes por primera vez vieron fotografía animada en la pantalla en aquel periodo fundacional, con la reiteración fílmica de costumbres culturales que “señalaban” la supuesta identidad española como las corridas de toros o las procesiones, la incipiente ficción cinematográfica mirando todavía más al teatro que a la propia y específica narrativa del cine, que se estaba abriendose camino poco a poco, la presencia informativa del Alfonso XIII, la guerra de África y otros muchos materiales que despertaban tantas interrogaciones que se expresaban en voz alta por los asistentes creando un debate sobre las propias proyecciones que estaban apareciendo en pantalla. Cerraron aquellas dos intensas sesiones de especialistas un encuentro abierto al público, que pudo contemplar unos materiales seleccionados, algo que muy pocas veces es posible ver en las pantallas actuales y que fueron posibles gracias al esfuerzo del personal de Filmoteca de Cataluña y con el impagable entusiasmo de Mariona Bruzo y Rosa Cardona que hicieron de anfitrionas. Gracias a todo el personal de la institución fílmica catalana que colaboró en el éxito de este encuentro.

Imatge pel·lícules
Imagen de la iniciativa organizada por la Filmoteca de Cataluña: “Projectem el passat/Proyectamos el pasado” que tuvo lugar los días 28 y 29 de Octubre de 2019.

Hace unos pocos meses, en un trabajo que he escrito para la revista argentina Vivomatografías, citaba el texto de Emeterio Diez Puertas, en el que hace un análisis de las generaciones de historiadores del cine que se han dado en el desarrollo cultural del medio en España, y despues de esta cita obligada para los colegas latinoamericanos, por arte de magia, gran parte de ellos se encontraban en este encuentro compartiendo sus conocimientos. No quiero ser exhaustivo ni mucho menos ovidarme de nadie, pero ha sido un lujo compartir la sala y las proyecciones con autores de los que tanto he aprendido y tanto admiro como Jean Claude Seguin, Palmira González, Sandro Machetti, Joaquín Cánovas, Luis Alonso, Ángel Quintana, Magdalena Brotons, Amparo Martinez Herranz, Javier Frutos, Begoña Soto,  Enrique Monterde y tantos otros (¡Mil disculpas a los que no cito!) que compartíamos con los restauradores y conservadores del cine nuestro conocimiento. Unos especialistas, los conservadores y los restauradores,  que hacen posible que dentro del desastre que supone haber perdido la mayor parte de este fundamental patrimonio cultural de la contemporaneidad, su pericia hace que, de tanto en tanto vuelvan a la luz y a su indagación histórica, películas que ya considerabamos perdidas. Muchas gracias, de todo corazón por vuestra importante e inestimable labor que debe ser colaborativa con los que nos dedicamos a poner valor cultural al cine que se ha conservado.

Creo que uno de los activos de este encuentro ha sido precisamente ese “encontrarnos” tantos especialistas que trabajan sobre el mismo objeto de estudio con miradas diferentes y que comentábamos, ante las proyecciones, a interrogarnos en voz alta sobre los significados culturales e históricos del cine. Ante las múltiples películas en las que los que eran captados con la cámara miraban y saludaban al dispositivo cabía preguntarse cosas cómo: ¿Quién mira a quién? Una pregunta  que tambien es pertinente cambiar por otra: ¿Qué estamos mirando hoy nosotros en el cine de los orígenes?

Cómo esta bitácora tiene algunas reglas fundacionales, entre ellas la de poner a disposición de tantos que la visitan, algunos de los textos que he ido escribiendo sobre la historia de las imágenes en el pasado, ofrezco hoy el texto que publiqué en la exposición  Memorias de la Mirada en 2001, sobre la necesidad de entender los fenómenos culturales en torno a  las imágenes contemporáneas de un modo tranversal. Por supuesto lo que yo escribí entonces, es una de las aproximaciones posibles y para nada excluyente de otras, porque hay muchos modos de explorar el pasado y de todos ellos se extrae conocimiento. Tuve el privilegio de asistir, en Marzo de 1985, al encuentro organizado en Madrid por el Ministerio de Cultura y que nos puso en común a los que estabamos interesados entonces en la Historia de la Fotografía. Con este encuentro, que ha tenido lugar en la Filmoteca de Cataluña tengo la certeza de que sus consecuencias supondrán una fuerte revitalización de la valoración cultural que el cine tiene para entender el mundo contemporáneo. Poco sería de nosotros y de nuestra historia compartida si no hubieran existido los sólidos imaginarios que supieron crear las fugaces imágenes que se han visto en las pantallas de cine durante más de un siglo por tantos y tantas espectadores y espectadoras que se emocionaron con lo que representaban…

Catálogo Memorias de la Mirada (2001)      (Pulsar para descargar)

 

 

 

 

 

Cataluña y su decisiva aportación a la sociedad de las masas en el tiempo de la modernidad. Un texto de 2018

Cuando puse en marcha esta bitácora lo hice porque deseaba recopilar textos que había ido publicando a lo largo del tiempo y que se encontraban muy dispersos o eran difíciles de encontrar. Raramente inserto textos recientes. Tenía previsto incluir ahora uno que publiqué en 1996 sobre la representación de la violencia en imágenes del siglo XIX referidos a la primera guerra carlista, pero me parece que para una entrada finalizando el mes de Agosto es mucho más sosegado uno que cuente algo de lo que estoy haciendo en  estos momentos.  Así que pensé en uno de los temas sobre los que voy publicando antes de tener a punto mi nueva monografía que tratará sobre el nuevo espectador de la modernidad y el papel de las nuevas tecnologías como el cinematógrafo, los Rayos-X como espectáculo, el fotograbado, la tarjeta postal ilustrada y la prensa gráfica que configuraron una nueva forma de entender la realidad y sentaron las bases visuales de la vida moderna en la España en los comienzos del siglo XX.

Portada
Portada del libro con las conferencias y del Proyecto “Fotografiar Girona II”

En otros momentos he hablado de mi vinculación con Girona desde 1990, y cómo en esa ciudad se ha configurado todo un ecosistema en torno al valor y la importancia cultural y social de las imágenes. las Jornadas Antoni Varés y los Seminarios internacionales sobre la Historia del Cine de los orígenes  que se celebran alternativamente cada dos años, son la parte investigadora de todo un proyecto que tiene nada menos que uno de los mejores Museos del Cine partiendo de la colección de Tomás Mallol, un Centro de Investigación y Difusión que lleva ya dos décadas trabajando sobre las imágenes (CRDI), que no solo se dedica a los fondos fotográficos sino que recoge archivos audiovisuales y televisivos que son la materia con la que se ha construido nuestro tiempo presente, y una ciudad que cuenta con mucha actividad editorial y virtual en torno a todo tipo de imágenes en ella creadas. El espíritu de todo este ambicioso proyecto y que ha sabido crear en torno a él un magnífico equipo humano y profesional, se llama Joan Boadas. Me une a Joan una muy estrecha amistad que hemos ido trenzando durante tres décadas, y siempre piensa en mí para alguna de sus iniciativas, a lo que en todo momento le respondo encantado.

En el Archivo Municipal que dirige Joan Boadas y donde surgió todo este ambicioso proyecto que tanto reconocimiento internacional tiene, se celebran de tanto en tanto un ciclo de conferencias que bajo el epígrafe “Fotografiar Girona” reune a diversos autores que hablan de aspectos de la investigación  con la idea de que la ciudad de Girona esté, de un modo u otro, representada. Joan, una vez más, me invitó a participar, y su invitación me planteó un dilema: por un lado en Girona había nacido uno de los impulsores del fotograbado en España, Heribert Mariezcurrena, sobre el que yo había ya escrito en las jornadas Antoni Varés en 1998, por otro lado quería poner en evidencia algo que forma parte de los trabajos que he ido elaborando para escribir mi futura monografía y es que Cataluña fue decisiva en la conformación de la sociedad de las masas en España. Se conocen más los aspectos del cinematógrafo porque diversos autores los han estudiado en detalle, pero de sus talleres de fotograbado salieron miles y miles de imágenes que llenaron las páginas de los nuevos magasines y conformaron la primera iconosfera de la modernidad española. Así que me pareció que lo que tenía que hacer era contar en que estaba trabajando en estos momentos partiendo de la figura del gironí Mariezcurrena y su aportación a la historia de la prensa gráfica europea con la publicación, en febrero de 1885, del primer reportaje en fotograbado publicado en España con motivo del terremoto de Andalucia en la nochebuena de 1884 que apareció en la revista “La Ilustración”, editada en Barcelona.

"Retrato a los Rayos-X" una caricatura publoicada en 1896.
“Retrato a los Rayos-X” o la fascinación de una nueva tecnología de imágenes invisibles. (Publicada en 1896)

La conferencia la hice en castellano en una sala habilitada en el precioso edificio del archivo municipal de Girona, ante un público entregado y entusiasta. Vimos imágenes de los comienzos de la modernidad y películas de los primeros tiempos, incluso una proyectada del final al comienzo por una reflexión sobre el cine como máquina de tiempo que hace un autor que ha contemplado hacia 1900 una película así, invertida en su transcurso, en una barraca. Resalto lo del idioma porque nunca he tenido el menor problema en Cataluña con el tema de la lengua. He impartido clases y seminarios en varias universidades catalanas a lo largo de mi trayectoria profesional, he moderado mesas en las que nos intercambiábamos idiomas en las preguntas y respuestas y la única cosa que confieso que me abruma un poco, es cuando te encuentras con un grupo de catalanoparlantes, en una enorme cortesía (que a veces los que no viven allí de continuo no entienden)  cambian al castellano de modo automático cuando descubren que tu no hablas bien su lengua cotidiana. Siempre he pensado que nos ha faltado desde la Transición un poco más de pedagogía en la cuestión del bilingüismo en los lugares en los que solo contamos con una lengua vernácula.

Gramófonos

Tienda de venta de gramófonos Gaumont en Paseo de Gracia en Barcelona hacia 1910. (Barcelona, Artística e Industrial. Biblioteca de Cataluña)

El texto habla de tecnologías, de cultura y de algunos aspectos hoy olvidados como la fascinación de los rayos-X como espectáculo, que no solo ocurrieron en Barcelona. Philipp Blom, en su imprescindible libro sobre los Años de Vértigo en Europa, cuando se implantaron todas estas tecnologías en unos años similares a los españoles, contaba como en la Exposición Universal de París de 1900, entre los elementos que se mostraban como tecnologías punteras podían verse pantallas de rayos-X antes que de que descubriera su peligrosidad a pesar de la fascinación de ser una luz invisible que mostraba el interior de la materia y había –como entre nosotros también los hubo- algún resistente a los nuevos tiempos que escribió: “Usted ya no está solo en su casa consigo mismo. Y la cosa solo puede empeorar. Los rayos-X os penetrarán, las cámaras Kodak fotografiarán vuestro paso, los fonógrafos registrarán vuestra voz. Los aviones nos amenazan desde lo alto”. Temores a un tiempo que fue el preludio del que nosotros hemos heredado y estamos transformado con las tecnologías digitales, pero esa es la siguiente historia que todavía no hemos concluido…

Nuevas Imágenes y Tecnologías para la Sociedad de las Masas

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Una coleccion de programas de mano (y una reivindicación del cine español) para comenzar el año 2019

Cromo 1 Rosario la Cortijera. (1935)

Cromo de la película “Rosario la Cortijera” (1935)

Dentro de pocas semanas comienzo de nuevo la asignatura que imparto sobre historia del cine español y latinoamericano en el CIESE de Comillas, y en lugar de comenzar el año con uno de mis textos publicados lo quiero hacer con una pequeña muestra de mi colección de programas de mano cinematográficos, que, en cierto  modo, son un enlace entre mi interés por las imágenes y el descubrimiento de las posibilidades del cine como un poderoso imaginario de una sociedad que nos permite a los historiadores analizar los deseos y los sueños de un tiempo concreto con esa tipología de fuentes documentales.

Comencé a interesarme por el cine primitivo porque comprendí que para entender las construcciones culturales de las imágenes fotográficas en los inicios de la sociedad de las masas  había que entender las numerosas intertextualidades que se producían entre las imágenes de prensa de los magasines, el cine de barraca primitivo y las escenas que se reproducían del teatro popular. Del mismo modo que para poder comprender las interacciones que se dieron entre el grabado y la fotografía, eran indispensables estudiar ambos medios para el caso del siglo XIX. Así que comencé a interesarme por la Historia del Cine, y al primer encuentro que acudí me encontré con un historiador del cine español, cuyo nombre no viene al caso, que decía que lo mejor que se podía hacer con el poco cine primitivo español que nos había llegado, era meterlo en un saco, prenderlo fuego y hacerlo desaparecer porque nunca fue artístico como lo fue el francés. Yo había realizado ya en la Fundación Botín mi exposición de Memorias de la Mirada, me había pasado días encerrado en Filmoteca Española, junto a mi ayudante María Calleja, y habíamos visto que ese cine, tan irrelevante para algunos, reflejaba de modo magistral la realidad de la sociedad dual española del primer tercio de siglo, en sus conservadores dramas rurales y en la exaltación orgullosa de la modernidad en sus filmes urbanos, que mostraban una sociedad que se estaba modernizando a toda velocidad en las grandes ciudades del país y  que contrastaba con otra parte de esa misma sociedad que se resistía a esos cambios.

Cromo 2 Rosario la Cortijera (Reverso) (1935)

Reverso del cromo de la película “Rosario la Cortijera” de 1935, la difusión de masas en los años en los que también la radio difunde las canciones de las películas

La razón para defenestrar al cine primitivo español, cómo alguno lo hacía tan ligeramente entonces,  radicaba en una recepción poco digerida y demasiado  lineal de algunos modelos historiográficos externos, como el de Georges Sadoul, que ponían el acento en elementos que a pesar de lo que enunciaban, la artisticidad del cine, no agotaban en sus análisis las muchas posibilidades de exploración histórica que los documentos fílmicos tienen y que en estos momentos no ofrecen ya ninguna duda tras la renovación de géneros y sujetos históricos que se han producido en las últimas décadas y que han superado aquellos análisis historiográficos iniciales.

Cuando organicé la asignatura de Historia del Cine Español y Latinomericano para el CIESE de Comillas, descubrí que yo también tenía algunos prejuicios sobre el cine de la posguerra. Me acordaba además del manifiesto de las Jornadas de Salamanca que tuvo lugar entre el 14 y el 19 de mayo de 1955, en el que Juan Antonio Bardem proclamó que el cine español es “políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”. Sin duda no le faltaba razón a Bardem, buen conocedor del medio y sus muchas carencias en sus propias prácticas, y tal vez, comparándolo con otras filmografías, sobre todo la norteamericana,  esa percepción sería muy entendible. Pero desde la perspectiva de alguien que, como es mi caso,  se formó en la década de los años ochenta y noventa, un tiempo en el que heredamos toda esa pesimista visión de  nuestro pasado cultural, pronto entendí, viendo decenas de películas de aquellas décadas,  que ante un entorno tan hostil como el que tuvieron los creadores cinematográficos, asoman aun hoy, de tanto en tanto, algunas pequeñas joyas que sortearon como pudieron la férrea censura y la estrechez de miras de un país cerrado sobre sí mismo. Más adelante disipé todos mis prejuicios cuando tuve la oportunidad de contemplar la exposición del Museo Reina Sofía “Campo Cerrado” y cuando este año que acaba de terminar, hice una entrada a la creación del grupo AFAL poniéndolo en relación con el cine de su tiempo. Un texto que en el futuro será publicado.

Creo honestamente que hay otros modos de aproximarse al cine español desde sus propias insuficiencias, y que su legado constituye un conjunto cultural muy valioso, tal como nos ha llegado, con lo que cuenta y con lo que le censuraron, con lo que intentó mostrar y con lo que realmente resultó. Y en ese sentido, los programas de mano de mi colección de ephemera que hoy pongo en la bitácora quieren ser una mirada amable a una industria que, sin duda, hizo lo que pudo y que nos ha dejado  un imaginario de sueños y ficciones que constituyen en si mismo, toda una realidad visible de un país que quería verse y sin duda, entenderse a sí mismo, en sus ficciones cinematográficas.

El Documento Fílmico y la integración de tecnologías diferentes para entender mejor la troncalidad cultural de las imágenes en los comienzos de la modernidad. Un texto de 2000

Imágenes de los experimentos fotográficos de Muybridge publicados en Madrid por la revista de divulgación científica “La Naturaleza” el 28 de Diciembre de 1878. Las fotografías muestran a un caballo galopando a 200 metros por segundo.

Nuestra formación académica se ha orientado por lo general a que nos convirtamos en expertos de una especialidad que inevitablemente analiza los fenómenos de una manera estanca. Somos historiadores del arte, o de la fotografía, o del grabado, o del cine, y, por supuesto, procuramos saber lo máximo de nuestro campo de estudio, pero no nos enseñan a interrelacionar fenómenos que parecen tener distinta naturaleza y a poco que indagemos descubrimos que tienen una troncalidad cultural común. Eso es en esencia lo que reivindica éste texto que publiqué en el “laboratorio” de las Jornadas Antoni Varés de Girona en el año 2000 y en el que, como ya había hecho con anterioridad con el Grabado en su intersección con la Fotografía, intentaba demostrar cómo para entender el comienzo de la modernidad y los nuevos planteamientos que se promueven en la sociedad de las masas, es necesario antes que nada, romper la estanqueidad metodológica en la que nos movemos habitualmente, e intentar buscar las conexiones entre ámbitos de difusión que son diferentes en su materialidad pero que, a poco que observemos, descubriremos que tienen entre sí una innegable influencia.

El texto indaga en las condiciones culturales en los que las imágenes han circulado por la sociedad y se circunscribe a un momento histórico esencial. Cuando nace la prensa gráfica al mismo tiempo que la visibilidad de los Rayos-X  y la animación de la vida representada a través del cinematógrafo y la nueva enciclopedia visual que creó la tarjeta postal ilustrada. Tomando fuentes originales, intenté explorar las conexiones existentes, y algo que siempre me ha interesado y es una constante en mi investigación: las predicciones que se hacen de cada una de éstas nuevas tecnologías que en sus comienzos están a la búsqueda de su identidad tecnológica y sus usos sociales todavía no definidos. En el caso de los Rayos-X se desconocía entonces su peligro real y fue un instrumento de espectáculo popular los primeros años, dentro de ese concepto caótico y difuso de la “varietes” que también acompañaron a las barracas cinematógraficas en sus inicios.

José Salvany i Blanch. Una barraca de cinematógrafo a comienzos del siglo XX. (Biblioteca de Cataluña)

José Salvany i Blanch. Una barraca de cinematógrafo a comienzos del siglo XX. (Biblioteca de Cataluña)

Considero a éste texto uno de los más maduros que he escrito y que marcó una orientación en mi investigación que ya no me ha abandonado desde entonces. Cristalizó ideas en torno a la comprensión de las imágenes que ahora me parecen ineludibles. No podemos explicarlas sino conocemos las conexiones que tienen en su época. No podemos estudiar su significado cultural desde un enfoque aislacionista de su contexto.  La idea de romper la estanqueidad metodológica sigue siendo una de las constantes en mis textos actuales en lo que ahora estoy explorando el espectador de la modernidad y los indicios que nos permiten entender a ese nuevo espectador digital, que ha surgido en estos últimos años, que vive atrapado de las imágenes de su móvil, se hace selfies, captura más que mira y “picotea” más que consume información visual. De todo esto hablaré en otra entrada, pero en El Documento Fílmico y sus interrogantes que presento ahora fue el preludio de mis trabajos posteriores, incluyendo Memorias de la Mirada, una exposición que realicé en 2001 en la Fundación Botín y cuyo embrión está ya en éste texto que  publicado un año antes.

El Documento Fílmico y sus Interrogantes para el historiador (Pulsar para descargar)