Orígenes del periodismo gráfico en la España del siglo XIX en un homenaje al maestro José Altabella. Un texto de 1997.

Tras haber publicado “Cien Años de Fotografía en Cantabria”, en la editorial Lunwerg en 1986, con la impagable ayuda del fotógrafo santanderino Ángel de la Hoz, estuve publicando en la prensa local y en algunas revistas,   artículos sobre historia de la fotografía. Había un tema que me interesaba sobremanera y era lo referente a la información gráfica. Entre 1976 y 1984 yo trabaje cómo redactor gráfico en un periódico de mi ciudad natal. Todavía era una época en la que al redactor que escribía se le consideraba más importante en las redacciones que al que narraba la actualidad con su cámara. Para mí fueron unos años muy excitantes. No hace mucho hablaba de ellos con mi colega y buen amigo  Ramón Esparza, de la Universidad del País Vasco, que fue también redactor gráfico en años similares y coincidiamos en que es una profesión en la que se envejece mal, pero en la que tienes el privilegio de ver las capas de la realidad que constituyen lo cotidiano, por la variedad de temas a los que puedes asistir en un mismo día.

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Luis Udías (Pressman). Informadores gráficos locales y nacionales posando con motivo de la Primera Asamblea de la Prensa en España celebrada en Santander. (Agosto 1922).

A finales de la década de los 80 publiqué un artículo sobre periodistas gráficos en la prensa santanderina. En él, inserté por vez primera una fotografía de un grupo de fotógrafos de prensa de Madrid y Santander que había tomado Luis Udías, uno de los reporteros gráficos que trabajaban en la época, y  que en la década de los años veinte publicaba fotos de Santander en la prensa gráfica de Madrid sobre todo de las estancias veraniegas del rey Alfonso XIII y su familia. Su hija, Pilar Udías, la primera locutora de Radio Santander, poseía ésta imagen con algunos efectos personales de su padre y me la prestó,  pero desconocía los datos. Eran unos años en los que no disponíamos de las fuentes de consulta que ahora tenemos, así que puse un píe muy genérico y por el tipo de cámaras que usaban y los años en los que trabajaron avancé la fecha de 1925 como posible para la fotografía que ahora reproduzco en la bitácora.

Pocas semanas después de la publicación, cuando ya las páginas de un periódico solo sirven para las hemerotecas y para envolver algo con ellas (pues nadie se imaginaba que un día los periódicos no serían solo de papel sino del intangible material digital que ahora son), recibí una carta de la Universidad Complutense del Profesor José Altabella, interesandose por la imagen inédita que había puesto en página y corrigiéndome la fecha, pues, me decía, pertenecía a la Primera Asamblea (o Congreso) de la Prensa que se celebró en Santander en Agosto de 1922.

Así nació mi relación con una de las grandes figuras de la historia del periodismo español del siglo XX y desde luego el padre de la documentación gráfica desde sus clases en la Escuela de Periodismo y luego en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense. A mí los documentalistas gráficos siempre me han fascinado; en mi redacción teníamos uno, Pascual recuerdo que se llamaba, al que le decías que necesitabas una foto de una vaca en la que se viera al lado un seiscientos para ilustrar un artículo que estabas a punto de enviar a talleres, y Pascual se ponía a bucar en un montón de sobres que tenía en su pequeño cuarto y, casi por arte de magia,  al cabo de unos minutos mandabas al taller del fotograbado la foto de la vaca con el seiscientos. Entonces no había bases de datos ni textuales ni gráficas, todo estaba en la cabeza de documentalistas como el nuestro. Los metadatos de las imágenes, si se las podía llamar así, eran lo que venía en el reverso de la foto en papel, y lo único que a personas como a mí me preocupaban, porque estaba generacionalmente muy sensibilizado, era que apareciera en todas las imágenes publicadas el nombre del autor de la fotografía, algo que a los periodistas más veteranos era un tema que no les importaba entonces demasiado.

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El dibujo informativo creó un lenguaje narrativo en el siglo XIX antes de la hegemonía de la fotografía como sistema de información en la prensa. José Luis Pellicer, corresponsal gráfico en la guerra Ruso-Turca en 1877 para “La Ilustración Española y Americana”.

Coincidí con José Altabella en algunos congresos sobre imagen fotográfica y me encontré con una persona de una enorme amabilidad y que desprendía sabiduría por todas partes. Al respeto que le profesaba se sumó un gran afecto hacia su persona y su extenso conocimiento de las infinitas facetas de la historia del periodismo, que fue lo que me hizo participar, cuando falleció, en el libro homenaje que la Universidad Complutense le dedicó y que se publicó en 1997.

Cómo homenaje al Profesor (siempre con mayusculas) José Altabella, aporté el texto que hoy ofrezco que es una historia de los orígenes de la información gráfica en España en el siglo XIX cuando la Fotografía, por limitaciones tecnológicas que se resolveran paulatinamente a partir de 1880, no podían publicar imágenes directas, esto es, con aspecto fotográfico en en las páginas de la prensa. En estos momentos estoy desarrollando una investigación que irá viendo la luz sobre los orígenes del fotograbado y la prensa gráfica en España que darán lugar a un nuevo espectador de la modernidad. Éste texto que hoy ofrezco para su descarga forma parte de un trabajo que luego desarrollaría en mi libro “La Construcción Social de la Realidad a través de la Fotografía y el grabado informativo en la España del siglo XIX” que, ahora, puede consulltarse en Google porque lo digitalizaron de un ejemplar existente en una universidad americana. El texto homenaje al Profesor Altabella lo escribí un año antes de redactar el libro.

Orígenes de la información gráfica en España en el siglo XIX   (Pulsar para descargar)

Experimentos informativos en la guerra de África de 1859, un texto en homenaje a Alfonso Braojos publicado en 2001

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“El general Prim y sus ayudantes”. Una de las imágenes procedentes de la fotografía de Enrique Facio que fue publicada  en el libro de Pedro Antonio de Alarcón y en la revista ilustrada “El Museo Universal” en 1860.

Entre la guerra de Crimea de 1853 a 1854 y la guerra civil norteamericana de 1861 a 1865, tuvo lugar una contienda que fue uno de los escasos momentos de gloria y autoestima desbordada para el nacionalismo español decimonónico. Como han recordado los historiadores, España tuvo la sabiduría de no embarcarse durante el siglo XIX en ninguna guerra internacional relevante como había hecho con tanta profusión en los siglos anteriores, y la Campaña de África emprendida por el presidente Leopoldo O´Donell entre 1859 y 1860 fue uno de los escasos episodios bélicos acaecidos, junto al posterior apoyo al Emperador Maximiliano en México que acabó muy mal en 1862 con el general Juan Prim comandando las tropas españolas y el episodio de la  Guerra del Callao entre 1865 y 1866. En 1898, la humillante derrota en la guerra de Cuba frente a un moderno ejército norteamericano fue sin duda el amargo reverso de un episodio, el de la contienda africana,  que fue la que en 2001 denominé en el texto que ofrezco hoy cómo la primera guerra mediática española, porque el sistema informativo liberal estaba ya lo suficientemente desarrollado en aquellos años que se había consolidado el denominado periodismo de pluma y lápiz,  llamado así porque contaba el acontecimiento con la pluma y lo mostraba con los dibujos informativos hechos a lápiz. Además, la Fotografía comenzó a tener presencia en la visualización de los conflictos cuyas primeras imágenes no mostraban la realidad de las batallas sino la épica de la guerra, un concepto que entonces apenas se ponía en discusión en la sociedad.

La guerra de África, emprendida en 1859 por el general O´Donell, tuvo una gran importancia en el imaginario español, se publicaron una serie de libros de los que el más conocido fue el de Pedro Antonio de Alarcón: Memorias de un testigo de la guerra de África, una suerte de diario de la guerra que fue publicada por entregas con imágenes sacadas de dibujos o de fotografías. También  aparecieron pliegos de cordel exaltando al figura del general Prim mientras que pintores como Fortuny reflejaron la gloria de la guerra y todavía en mi infancia se cantaban algunas canciones de la victoria y ocupación de Tetuán, hoy ya olvidadas definitivamente. Hoy muy pocas personas saben que los leones que flanquean el Congreso de los Diputados -el león es el símbolo de España- se fundieron con los cañones capturados al enemigo en ésta contienda que dejó toda una mitología que perduró durante muchos años y que desde luego tuvo una percepción social y política muy diferente a los conflictos africanos españoles de las primeras décadas del siglo XX.

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Grabado informativo mostrando la entrada en Madrid el 11 de mayo de 1860 de las tropas victoriosas de África al mando del general O’Donell, una visualización que la imagen fotográfica no podía lograr con ésta capacidad de síntesis visual en la época. Publicada en “El Museo Universal” 20-V-1860

En mi caso, la contienda de África fue objeto de interés desde la perspectiva infomativa y por la existencia de un álbum fotográfico en el Palacio Real de Madrid del que no sabíamos nada de su génesis en aquellos años, pero con la evidencia de que algunas de las fotográfias habían sido trasladadas a dibujos para el libro de Pedro Antonio de Alarcón y en algún caso se habían publicado en la prensa ilustrada de la época siguiendo las normas informativas entonces vigentes. Mis trabajos de investigación me llevaron al Museo del Ejército y al Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares donde se conserva la documentación de la presidencia de Leopoldo O´Donell. Aquellas pesquisas dieron como fruto un apartado de mi tesis doctoral defendida en 1998, y éste artículo que publiqué como homenaje al profesor y director de la Hemeroteca del ayuntamiento sevillano, Alfonso Braojos en 2001, en un libro que publicó la Universidad de Sevilla en su facultad de periodismo donde era profesor.

Conocí a Alfonso Braojos en el Seminario que en 1995 organizaron Antonio Rodríguez de las Heras y Carlos Serrano en el Instituto de Investigación Miguel de Unamuno de la Universidad  Carlos III de Madrid. Allí nos dimos cita un grupo de investigadores en torno a las imágenes fotográficas que intercambiamos conocimientos, metodologías de trabajo y sobre todo entusiamo, mucho entusiasmo, en unos años en los que la imagen fotográfica estaba por fin siendo atendida en los estudios históricos, algo inédito hasta entonces y estaba casí todo por hacer. Alfonso Braojos era un participante activo en torno a las imágenes de prensa de su muy querida Sevilla y era muy fácil tenerle aprecio por su pasión por la historia del periodismo y por su personalidad abierta y cálida. Lamentablemente una breve y fulminante enfermedad en 1999, hizo que perdieramos a una excelente persona y aun más que excelente historiador y ese fue el sentido del homenaje que una serie de colegas le rendimos. En mi caso con un tema que combinaba historia de las imágenes con historia del periodismo y que hoy ofrezco para su descarga a quienes estén interesados.

No he sido, ni mucho menos, el único autor que se ha interesado por la guerra de África en su dimensión fotográfica y mediática. Para poder entender éste  momento histórico, son imprescindibles los trabajos de Juan Antonio Fernández Rivero que en 2011 en un esplendido estudio, desentrañó el papel de Enrique Facio como fotógrafo de la contienda y que puede consultarse aquí. Con anterioridad, Juan Antonio Fernández Rivero, con el rigor al que siempre nos tiene acostumbrados, había ya publicado otros estudios sobre éste tema a partir del papel que jugó el puerto y la ciudad de Málaga en la logística de la guerra, trabajos que son de lectura obligatoria  para los interesados en este momento de la historia de España. A  comienzos de 2016, Antonio David Palma Crespo,  ha defendido en la Universidad de Córdoba una tesis doctoral sobre éste tema, que sin duda enriquece el conocimiento de un momento tan singular, en el que la España del siglo XIX acariciaba la modernidad europea, con experimentos mediáticos en torno a la Campaña de África, mientras construía líneas de ferrocarril, tendía kilómetros de redes telegráficas y vivía en una euforia permanente que, en 1865, sumió a la economía nacional en una tremenda crisis, cuando estalló la burbuja ferroviaria, algo que recuerda un poco a los efectos y consecuencias  de la burbuja inmobiliaria que nosotros hemos conocido en éstos últimos años. Aunque la nuestra sea otra historia, por supuesto.

La Campaña de África de 1859, la primera guerra mediática española

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“Incisiones o Impresiones” Los orígenes de la Fotografía desde su punto de vista y desde la “orilla” del Grabado. Un texto de 2003

Grabando una imagen en un taco de madera (1850)

Grabando una imagen en un taco de madera (1850)

Girona es una ciudad catalana que en pocas décadas se ha convertido en uno de los referentes europeos de encuentro  sobre investigación y experiencias en torno a las imágenes, los archivos y su difusión y usos. Tiene un Museo del Cine que alberga la colección Tomás Mallol, que es una de las mejores del mundo de aparatos pre-cinematográficos y tecnologías diversas. Por ejemplo, uno de los escasos prototipos existentes de televisión óptica se encuentra en este Museo que cada dos años organiza un encuentro de especialistas en cine de los orígenes y sus antecedentes, alternado con otro sobre Archivos e Imagen, las prestigiosas Antoni Varés, que comenzaron en 1990. Los materiales de estos encuentros que han congregado a los mejores especialistas de diferentes países,  se publican y las actas de las Jornadas Varés están accesibles en el propio portal del Ayuntamiento, mientras que las referentes al cine de los orígenes y sus antecedentes se editan en papel y por lo que sé, muy pronto estarán también accesibles en la red. Además de un Centro de Conservación de archivos de imágenes en todos los soportes técnicos.  Girona es una ciudad muy recomendable para conocer, tiene una extensa historia que ha dejado un enorme patrimonio cultural, es un lugar tranquilo de una enorme belleza y con un tamaño muy humano para transitar por sus calles y disfrutar de su casco histórico que es excepcional y sumergirse en  su apreciable calidad de vida.

Por esas curiosas cosas que nos pasan a todos en la vida, yo estoy ligado sentimentalmente a Girona desde que, en 1990, aparecí por allí para leer una comunicación sobre Investigación y Fotografía en las primeras Jornadas Antoni Varés. Las Jornadas Varés de Imatge i Recerca Histórica han sido el laboratorio donde he ensayado algunas de mis principales ideas sobre investigación fotográfica, textos que irán apareciendo en las entradas de ésta bitácora, y es un lugar donde he aprendido mucho porque he tenido la oportunidad de conocer a los autores de referencia con las mejores experiencias  propuestas y reflexiones en torno al muy complejo mundo de las imágenes.

Revelando una placa de colodión húmedo (1863)

Revelando una placa de colodión húmedo (1863)

En el año 2003, Joan Boadas, buen amigo y alma mater de todas las iniciativas a las que me he referido, me llamó para invitarme a participar en uno de esos proyectos de los que me siento muy orgulloso de haber sido autor. Joan deseaba  hacer una publicación en la que se confontaran las primeras imágenes fotográficas de la ciudad de Girona con grabados coincidentes para contemplar las concordancias y los tratamientos visuales de ambos medios, el de la estampa y el de las impresiones fotográficas. Un libro en el que se reconocieran influencias, herencias y también diferencias en los modos de ver una ciudad con tanta historia vivida y que ha dejado, obviamente, mucha huella gráfica. El libro editado en 2003 se titula Girona, primeres mirades y no me cabe duda que por sus contenidos visuales es un libro de de coleccionista, además existe una exposición virtual de sus contenidos en el portal del Ayuntamiento.

De esa invitación se produjo el texto Incisiones e Impresiones que ofrezco aquí en su pre-print en castellano porque fue traducido y editado en catalán para el libro. Tiene su arranque en las anotaciones que hice en 1993 en mi visita investigadora al Instituto de Francia en París donde estuve consultando documentos sobre los orígenes de la fotografía que dieron lugar a mi libro La Introducción de la Fotogafía en España editado finalmente en el año 2000. En la Academia de Ciencias una de las cosas que me sorprendió es que el programa original del daguerrotipo esperaba que la multiplicación de las copias se hiciera desde la plancha daguerriana a través de la imprenta, algo que como todos sabemos no fue posible, pero esa idea me permitió esbozar una “historia en dos orilllas”, es decir, el Grabado visto desde la Fotografía, y la Fotografía vista desde el Grabado. La distancia conceptual y cultural entre las incisiones para las estampas y las impresiones para las imágenes fotográficas, me permitieron explorar al mismo tiempo algunos de los aspectos de incertidumbres en torno a una nueva tecnología que, como le ocurría a la Fotografía, no tenían antecedentes ni culturales ni materiales y quienes contemplaban por primera vez las planchas daguerrotípicas,  veían ineludiblemente algo nuevo, pero que al mismo tiempo parecía una forma de grabado, algo que ya no lo era, evidentemente,

Ahora cuando he releído el texto para incorporarle a ésta bitácora me ha parecido que hablaba de aspectos que para mi investigación ha sido siempre muy sustanciales como son el equilibro entre la tecnología y su socialización y la indagación de las predicciones que de ella se hacen en los primeros momentos de su aparición pública. En 2003 cumplió su objetivo de abrir un libro en el que se confrontaban estampas y fotografías y ahora lo ofrezco porque creo que su contenido sigue teniendo vigencia.

Incisiones o impresiones    (Pulsar para descargar)

La influencia de los grabados en la cultura del siglo XIX. Un texto de 2002

Las imágenes impresas tuvieron un atractivo para la sociedad del siglo XIX comparable al que hoy tienen nuestros medios de comunicación visual. “Escaparate de la empresa Gaspar y Roig cuando se expone “El Museo Universal”. Publicado el 6-I-1867.

Las imágenes impresas tuvieron un atractivo para la sociedad del siglo XIX comparable al que hoy tienen nuestros medios de comunicación visual. “Escaparate de la empresa Gaspar y Roig cuando se expone “El Museo Universal”.

(1867).

Aunque tenemos la creencia de que la Fotografía fue el modo de representación más importante del siglo XIX, la verdad es que no fue del todo cierto. Se produjeron millones de imágenes fotográficas pero se veían poco y circulaban en ámbitos reducidos ya que faltaba un elemento fundamental que no se resolverá hasta la década de 1880 y era la posibilidad de imprimirlas con todos sus aspectos tonales en las revistas y en los libros. Para ello hubo que esperar al desarrollo del fotograbado. Antes de esa innovación tecnológica fundamental, los lectores y espectadores contemplaron muchas imágenes pero el sistema gráfico dominante era el grabado y las escenas que se reproducían eran dibujadas, ya fueran procedentes del natural o a partir de imágenes fotográficas. El papel del grabado en madera como catálogo visual de su tiempo fue muy importante y además configuró una serie de reglas narrativas que hoy nos parecen ingenuas pero que en aquellos años tenían una potencialidad para los lectores impresionante. Además algunas de esas convenciones visuales pasaron a la construcción de la escena fotográfica y han perdurado hasta nuestros días. Aunque a nosotros a veces nos cuesta leer las imágenes informativas dibujadas, un lector/espectador del siglo XIX sabía entenderlas y para él no eran burdas e ingenuas, sino que contaban con una carga narrativa e ideológica que en aquellos tiempos se entendía perfectamente con solo contemplar la escena impresa.

En el año 2002, el Museo Zumalacarregui organizó en San Sebastián un encuentro para reflexionar sobre el grabado del siglo XIX en nuestra época, un tiempo que se estaba volviendo cada vez más digital. Se trataba de mostrar la influencia cultural que tuvieron éstas representaciones de la realidad en un mundo, el decimonónico, que cada vez veía más y más imágenes. Allí nos reunimos una serie de expertos y en mi caso, además de aprender mucho de los especialistas en grabado, hablé de la importancia cultural que el grabado informativo tuvo en la prensa del siglo XIX. A alguno de los ponentes les sorprendió que un autor como yo, que por entonces se le ubicaba exclusivamente en la Historia de la Fotografía, hablase de grabado informativo. Pero es evidente que cualquier investigador que indague sobre imágenes, sean del tipo que sean, acaba encontrándose con otros territorios que están culturalmente conectados. A mí me había ocurrido pensando que la fotografía era el sistema gráfico más importante del siglo XIX y me topé con el grabado informativo, que era el que realmente articulaba gran parte de la  cultura visual impresa. Más tarde me ocurriría lo mismo con el cine primitivo, que no pued obviarse si deseamos comprender las interrelaciones con la prensa gráfica del siglo XX y el nuevo espectador de la modernidad. Ya llegaremos a eso en otra entrada.

El artículo que publiqué sobre mi ponencia en el simposium intenta explicar la importancia cultural y las mecánicas narrativas de los grabados en madera que colonizaron la prensa gráfica del siglo XIX en detrimento de otras técnicas gráficas como la litografía que mantuvieron su prestigio pero no tuvieron tanta producción, y cómo fueron esos grabados en madera y no la Fotografía, los que crearon los valores informativos en las imágenes de actualidad. Sin obviar el papel cultural que las escenas dibujadas tuvieron en el modo de mostrar su tiempo, entonces a los lectores y ahora a los investigadores.

Visiones de un tiempo en transformación (Pulsar para descargar)

Modos de contemplar las escenas y tradiciones panópticas en la representación visual. Un texto de 1999

“Los cinco pisos de una casa de Madrid en la noche de Navidad”.En: “Semanario Pintoresco Español” 1847

“Los cinco pisos de una casa de Madrid en la noche de Navidad”. Publicado en el “Semanario Pintoresco Español”  en 1847

Una de las cuestiones más sorprendentes cuando investigas sobre el pasado, es que algunas cosas que conoces y te parecen novedosas, en realidad ya han sido experimentadas o formuladas con anterioridad. Como todas las generaciones borramos memoria del pasado e incorporamos novedades, se van olvidando tradiciones que, en ocasiones, se remontan a momentos muy lejanos.

Es el caso de uno de los tebeos que nos alegró la infancia a las personas de mi generación. Se trata de “13 Rue del Percebe”, una disparatada casa que, a diferencia de otras historietas gráficas, no tenía desarrollo secuencial propio, y las muchas cosas que ocurrían, sucedían en el mismo plano y eramos los lectores quienes íbamos creando la secuencialidad con nuestra mirada, bien fuera porque nos gustaban más unos personajes que otros y les dábamos  primacía y protagonismo en la historia global, o bien porque hacíamos un recorrido piso a piso para ver lo que estaba ocurriendo. Confieso que en mi caso me gustaban sobre todo contemplar primero al tendero tramposo, luego el ascensor imposible y después el moroso del ático, aunque toda la página era un verdadero hallazgo visual.

Este artículo lo publiqué en 1999, en una revista que acababa de crear el Museo de Bellas Artes de Santander. Siempre está bien colaborar para que el primer número de un proyecto tenga artículos novedosos. En mi caso se trataba de redescubrir una vieja técnica de representación panóptica que había surgido en las revistas del siglo XIX, en éste caso en la revista francesa “Le Magasin Pittoresque” que lo introdujo por primera vez en 1846, y un año después, en 1847,  se publicó una versión en el “Semanario Pintoresco Español”, mostrando a los vecinos de una casa en un día de navidad. Después se sucedió la fórmula por diferentes dibujantes a lo largo del tiempo y ya en el siglo XX,  incluso el cine la ensayó en algunas películas y así llegó a la conocida “13 Rue del Percebe” de Francisco Ibañez que ahora está en el imaginario popular.

Lo que se explica en el texto no es solo la curiosidad de una fórmula gráfica impactante, sino los modos complejos de mirar que se fueron adoptando en el siglo XIX gracias a las imágenes de las revistas ilustradas, a la influencia realista de la fotografía y al proceso de nacionalización de los Museos que se convirtieron en espacios culturales abiertos a la población y revalorizados por las revistas que publicaban versiones de los obras de arte que contenían. Junto a estos fenómenos, hay que sumar también los innumerables espectáculos ópticos que contribuyeron a configurar  ésta densidad iconográfica que, si bien es muy inferior a la que conocemos nosotros, fue el punto de partida del momento en el que nos encontramos hoy, cuando las imágenes se han apoderado ya de la propia realidad. Algo que en el siglo XIX todavía no había ocurrido.

13 Rue del Percebe (Pulsar para descargar)

“El imaginario fotográfico y sus funciones sociales” un texto de 1998

Un grabado publicado en un libro de 1971 en el que se muestra la posibilidad de digitalizar imágenes para su uso en el ordenador. Reproducido de A. Moles.

Un grabado publicado en un libro de 1971 en el que se muestra la posibilidad de digitalizar imágenes para su uso en el ordenador. Reproducido de A. Moles. “Art et ordinateur”.

Comienzo a insertar los textos que he ido escribiendo estos años, y lo hago con uno al que le tengo un especial cariño porque ahora he retomado su temática desde otra perspectiva. Se trata de “El imaginario Fotográfico y sus funciones sociales: de la imagen química a la imagen digital” lo leí y publiqué en 1998 en las Jornadas Antoni Varés de Girona que para mí siempre fueron un “laboratorio” de experimentación en mis investigaciones sobre las imágenes. Por cierto, las Jornadas Antoni Varés son una de las iniciativas más importantes que se hacen en Europa desde Cataluña sobre Fotografía y Archivos, las organiza el Ayuntamiento de Girona ininterrumpidamente desde 1990, cada dos años, (las próximas “tocan” en 2016). Los interesados pueden descargar o consultar en línea todas las aportaciones pesentadas desde sus inicios hasta la fecha

       Para conectar con éste importante repositorio puede pulsarse aquí.

En 1998 las prácticas digitales que ahora nos resultan tan comunes, aun eran muy minoritarias y no estaban tan desarrolladas. Los teléfonos móviles servían para hablar y como mucho mandar algún mensaje de texto no tenían cámara para captar imágenes, las fotografías todavía eran de base fotoquímica, y la implantación de sociedad digital parecía lejana, sin que se intuyese que apenas en unos pocos años con el cambio de década y de milenio todo se iba a acelerar muchisimo y la fotografía química se iba a convertir en una verdadera arqueología que es lo que ocurre en estos momentos.

 El texto habla no solo de esa sociedad digital que estaba ya vislumbrándose, sino de un antecendente de convivencia entre modos de representación que se dió en la Sociedad de las Masas con la llegada del fotograbado. Me interesaba resaltar algo que otros autores como Nicholas Carr han profundizado posteriormente,  como el caso de la electricidad y los diseños de una red en “El Gan Interruptor”  y es que la cultura digital nueva en sus estructuras tecnológicas tiene muchos aspectos ya ensayados en otros momentos de crisis tecnológica con tecnologías que fueron disruptivas para su tiempo. De eso y de más cosas habla tambien  éste texto con el que inauguro mi colección de escritos publicados.

En todos los que iré publicando aparecerá siempre la referencia bibliográfica en una marca amaravisoilla que al ponerse el puntero sobre él se despliega. Recuerdo que casi todos los textos que iré incluyendo serán los “pre-print” que tendrán una maquetación diferente al texto publicado aunque su contenido siempre es el mismo.

El imaginario fotográfico y sus funciones sociales (Pulsar para descargar el texto)

Imágenes Tecnológicas Publicadas en la Prensa Española del siglo XIX

Para ver o descargar:Grabado publicado en

Grabado publicado en “Las Ferias” artículo de Ramón Mesoreno Romanos. Aparece en su libro: Escenas Matritenses. Por el Curioso Parlante. Madrid 1851. 5ª Edición. Página 43.

“Física infantil: Las sombras chinescas” “La Naturaleza”  Madrid. 1890. Nº 41. Página 240.

“La Revista Moderna” Madrid, 17 Julio 1897 Página 332. “París, examen radioscópico de una maleta” (“La Ilustración Española y Americana”  publica la foto en la que está inspirado este dibujo).

“Paris, aplicación de los Rayos-X al reconocimiento de los equipajes en las aduanas. Examen radioscópico de una maleta.” “La Ilustración Española y Americana” 15 Julio 1897 Página 20.

Una proyección.

Una proyección. “Gaceta Industrial” Madrid 25-V-1891. Página 247.

“El praxinoscopio” “La Naturaleza” Madrid 15-II-1879. Página 168.

Caricatura publicada en 1896 sobre un fotógrafo usando los Rayos X para hacer retratos

Caricatura publicada en 1896 sobre un fotógrafo usando los Rayos X para hacer retratos

Una criada descubierta escuchando detrás de la puerta gracias a los Rayos-X

Una criada descubierta escuchando detrás de la puerta gracias a los Rayos-X

“Inventos útiles. El fusil fotográfico para obtener fotografías instantáneas, inventado por M. Marey”. En: “La Ilsutración Española y Americana”. Madrid 8-V-1882. Página 293.

“Aplicaciones de la aerostación: vista fotográfica tomada desde un globo” “La Naturaleza” Madrid. 1890. Nº 35. Página 141.

Kinetoscopio de Edison en 1893.

Kinetoscopio de Edison en 1893 publicado en una revista.

“El cinematógrafo, la fotografía del movimiento” “La Ilustración Española y Americana” 30 Julio 1897. Página 54. Acompaña a un artículo de Carlos Luis de Cuenca y es la primera imagen del cine publicada en España.

“El eofono” En: “La Naturaleza” Madrid 1897 Página 447

Movimientos cinéticos producidos por la exposición fotográfica. Harrison Putney. H. Lissik artista de circo 1886

Movimientos cinéticos producidos por la exposición fotográfica. Harrison Putney. H. Lissik artista de circo 1886

Una proyección.

Una proyección. “Gaceta Industrial” Madrid 25-V-1891. Página 247.

Una imagen mostrando el teléfono de Grahan Bell en la admisnitración telegráfica de París

Una imagen mostrando el teléfono de Grahan Bell en la admisnitración telegráfica de París “La Naturaleza” Madrid 23-II-1878. Nº 13. Página 208. Primera imagen del teléfono publicada en España.

Mancheta de

Mancheta de “La Ciencia Eléctrica” 1891 con las alegorías al telegrafo, a la telefonía y a la electricidad.

“Una sesión fonográfica” “La Revista Moderna 13-III-1897. Página 31

“El mundo nuevo por Mota” “La Revista Moderna” Madrid, 15 de Mayo 1897. Año 1 Nº 11.

Uno de los usos imaginados de los rayos-X

“Matutera (contrabandista) cogida infraganti por medio de los rayos X” “La Revista Moderna” Madrid, 17 Julio 1897 Página 332

“Aerostación Militar: obtención de una fotografía desde la barquilla del globo” “La Naturaleza” Madrid 1890. Nº 34. Página 126.