Cataluña y su decisiva aportación a la sociedad de las masas en el tiempo de la modernidad. Un texto de 2018

Cuando puse en marcha esta bitácora lo hice porque deseaba recopilar textos que había ido publicando a lo largo del tiempo y que se encontraban muy dispersos o eran difíciles de encontrar. Raramente inserto textos recientes. Tenía previsto incluir ahora uno que publiqué en 1996 sobre la representación de la violencia en imágenes del siglo XIX referidos a la primera guerra carlista, pero me parece que para una entrada finalizando el mes de Agosto es mucho más sosegado uno que cuente algo de lo que estoy haciendo en  estos momentos.  Así que pensé en uno de los temas sobre los que voy publicando antes de tener a punto mi nueva monografía que tratará sobre el nuevo espectador de la modernidad y el papel de las nuevas tecnologías como el cinematógrafo, los Rayos-X como espectáculo, el fotograbado, la tarjeta postal ilustrada y la prensa gráfica que configuraron una nueva forma de entender la realidad y sentaron las bases visuales de la vida moderna en la España en los comienzos del siglo XX.

Portada
Portada del libro con las conferencias y del Proyecto “Fotografiar Girona II”

En otros momentos he hablado de mi vinculación con Girona desde 1990, y cómo en esa ciudad se ha configurado todo un ecosistema en torno al valor y la importancia cultural y social de las imágenes. las Jornadas Antoni Varés y los Seminarios internacionales sobre la Historia del Cine de los orígenes  que se celebran alternativamente cada dos años, son la parte investigadora de todo un proyecto que tiene nada menos que uno de los mejores Museos del Cine partiendo de la colección de Tomás Mallol, un Centro de Investigación y Difusión que lleva ya dos décadas trabajando sobre las imágenes (CRDI), que no solo se dedica a los fondos fotográficos sino que recoge archivos audiovisuales y televisivos que son la materia con la que se ha construido nuestro tiempo presente, y una ciudad que cuenta con mucha actividad editorial y virtual en torno a todo tipo de imágenes en ella creadas. El espíritu de todo este ambicioso proyecto y que ha sabido crear en torno a él un magnífico equipo humano y profesional, se llama Joan Boadas. Me une a Joan una muy estrecha amistad que hemos ido trenzando durante tres décadas, y siempre piensa en mí para alguna de sus iniciativas, a lo que en todo momento le respondo encantado.

En el Archivo Municipal que dirige Joan Boadas y donde surgió todo este ambicioso proyecto que tanto reconocimiento internacional tiene, se celebran de tanto en tanto un ciclo de conferencias que bajo el epígrafe “Fotografiar Girona” reune a diversos autores que hablan de aspectos de la investigación  con la idea de que la ciudad de Girona esté, de un modo u otro, representada. Joan, una vez más, me invitó a participar, y su invitación me planteó un dilema: por un lado en Girona había nacido uno de los impulsores del fotograbado en España, Heribert Mariezcurrena, sobre el que yo había ya escrito en las jornadas Antoni Varés en 1998, por otro lado quería poner en evidencia algo que forma parte de los trabajos que he ido elaborando para escribir mi futura monografía y es que Cataluña fue decisiva en la conformación de la sociedad de las masas en España. Se conocen más los aspectos del cinematógrafo porque diversos autores los han estudiado en detalle, pero de sus talleres de fotograbado salieron miles y miles de imágenes que llenaron las páginas de los nuevos magasines y conformaron la primera iconosfera de la modernidad española. Así que me pareció que lo que tenía que hacer era contar en que estaba trabajando en estos momentos partiendo de la figura del gironí Mariezcurrena y su aportación a la historia de la prensa gráfica europea con la publicación, en febrero de 1885, del primer reportaje en fotograbado publicado en España con motivo del terremoto de Andalucia en la nochebuena de 1884 que apareció en la revista “La Ilustración”, editada en Barcelona.

"Retrato a los Rayos-X" una caricatura publoicada en 1896.
“Retrato a los Rayos-X” o la fascinación de una nueva tecnología de imágenes invisibles. (Publicada en 1896)

La conferencia la hice en castellano en una sala habilitada en el precioso edificio del archivo municipal de Girona, ante un público entregado y entusiasta. Vimos imágenes de los comienzos de la modernidad y películas de los primeros tiempos, incluso una proyectada del final al comienzo por una reflexión sobre el cine como máquina de tiempo que hace un autor que ha contemplado hacia 1900 una película así, invertida en su transcurso, en una barraca. Resalto lo del idioma porque nunca he tenido el menor problema en Cataluña con el tema de la lengua. He impartido clases y seminarios en varias universidades catalanas a lo largo de mi trayectoria profesional, he moderado mesas en las que nos intercambiábamos idiomas en las preguntas y respuestas y la única cosa que confieso que me abruma un poco, es cuando te encuentras con un grupo de catalanoparlantes, en una enorme cortesía (que a veces los que no viven allí de continuo no entienden)  cambian al castellano de modo automático cuando descubren que tu no hablas bien su lengua cotidiana. Siempre he pensado que nos ha faltado desde la Transición un poco más de pedagogía en la cuestión del bilingüismo en los lugares en los que solo contamos con una lengua vernácula.

Gramófonos

Tienda de venta de gramófonos Gaumont en Paseo de Gracia en Barcelona hacia 1910. (Barcelona, Artística e Industrial. Biblioteca de Cataluña)

El texto habla de tecnologías, de cultura y de algunos aspectos hoy olvidados como la fascinación de los rayos-X como espectáculo, que no solo ocurrieron en Barcelona. Philipp Blom, en su imprescindible libro sobre los Años de Vértigo en Europa, cuando se implantaron todas estas tecnologías en unos años similares a los españoles, contaba como en la Exposición Universal de París de 1900, entre los elementos que se mostraban como tecnologías punteras podían verse pantallas de rayos-X antes que de que descubriera su peligrosidad a pesar de la fascinación de ser una luz invisible que mostraba el interior de la materia y había –como entre nosotros también los hubo- algún resistente a los nuevos tiempos que escribió: “Usted ya no está solo en su casa consigo mismo. Y la cosa solo puede empeorar. Los rayos-X os penetrarán, las cámaras Kodak fotografiarán vuestro paso, los fonógrafos registrarán vuestra voz. Los aviones nos amenazan desde lo alto”. Temores a un tiempo que fue el preludio del que nosotros hemos heredado y estamos transformado con las tecnologías digitales, pero esa es la siguiente historia que todavía no hemos concluido…

Nuevas Imágenes y Tecnologías para la Sociedad de las Masas

(Pulsar para descargar)

 

 

 

 

 

La tarjeta postal ilustrada un producto del fotograbado para la complejidad de la sociedad de las masas. Un texto de 1997

La tarjeta postal está en la intersección entre las prácticas sociales públicas y los usos privados de las imágenes fotográficas multiplicadas por la imprenta gracias al fotograbado.  Postal edita en Girona hacia 1915.

La tarjeta postal está en la intersección entre las prácticas sociales públicas y los usos privados de las imágenes fotográficas multiplicadas por la imprenta gracias al fotograbado. Postal edita en Girona hacia 1915.

Cuando en la década de los años 80 del pasado siglo XX investigábamos sobre imágenes fotográficas y fotógrafos y recuperábamos imágenes desconocidas y autores olvidados, la tarjeta postal siempre estaba allí, mostrando en su espacio normalizado miles y miles de escenas de todo tipo, la mayor parte de ellas de base fotográfica. Para cualquier historiador de la fotografía, la tarjeta postal ilustrada era un fenómeno a tener en cuenta, pero en aquellos años  los trabajos que existían sobre postales ilustradas incidían sobre todo en aspectos nostálgicos, apenas tenían contextualización histórica y eran casi siempre ilustraciones para contemplar postales con una organización visual que recordaba a los álbumes de cromos y poco más.

En 1997, la Fundación Botín nos encargó un libro sobre la tarjeta postal en Santander (España), aprovechando que existían en la ciudad dos excelentes coleccionistas, Gabriel González Riancho y José Antonio Torcida que reunían entre los dos la casi totalidad de las postales que se habían editado de la ciudad desde la temprana fecha de 1897 hasta  1941 fecha significativa por el incendio que arrasó la trama urbana más histórica de la ciudad. Manuela Alonso Laza, hoy directora del CDIS y que entonces trabajaba conmigo en el Aula de Fotografía de la Universidad de Cantabria, y yo, nos pusimos manos a la obra con la intención de hacer algo diferente a lo editado hasta la fecha, y así nació el libro “Santander en la Tarjeta Postal Ilustrada, 1897-1941”, editado por la Fundación Botín, hoy totalmente agotado aunque la institución tiene la intención de editar una versión digital en su portal para quien la quiera descargar, también en Google Books está disponible un ejemplar que se ha digitalizado de una universidad norteamericana.

La práctica de la cartofilia y el intercambio internacional de postales ilustradas constituye una de las primeras redes sociales del siglo XX.  Toledo. La Catedral, (1903)

La práctica de la cartofilia y el intercambio internacional de postales ilustradas constituye una de las primeras redes sociales del siglo XX. Toledo. La Catedral, (1903)

Lo que hicimos en 1997, aprovechando la enorme libertad que nos proporcionó la Fundación Botín para acometer un proyecto inédito, fue proponer un sistema de catalogación de las postales en base a los editores, recopilar la bibliografía de interés que existía sobre la tarjeta postal hasta entonces, realizar un inventario de editores y un apéndice documental donde se editaron reproducciones de las mejores postales de ambos coleccionistas con un tratamientoo documental en la que se destacaba el editor, el proceso fotomecánico utilizado y la fecha de edición o circulación de la tarjeta postal reproducida.

Manuela Alonso Laza se encargó de escribir sobre la imagen de Santander en la tarjeta postal y en mi caso me centré en elaborar una reflexión sobre éste producto que nació para otros fines en la segunda mitad del siglo XIX, pero que se convertiría  en un producto de la sociedad de las masas a comienzos del siglo XX, con sus evidentes antecedentes en la “carte de visite”, sus dependencias de los proyectos de normalización que dieron lugar a la segunda revolución industrial y sus referencias a nuevas formas de comunicación social y privada en un tiempo en el que los logros del fotograbado permitieron mostrar imágenes con aspecto fotográfico a través de la imprenta lo que cambió para siempre la faz de nuestro mundo. Hoy, nuestra densísima iconosfera es la consecuencia de que hubo un tiempo en el que las fotografías comenzaron a verse masivamente y a circular por todo el mundo gracias a la imprenta, y la tarjeta postal fue uno de los vehículos privilegiados.

Ofrezco aquí el texto que escribí para éste libro que durante muchos años fue una obra de referencia, me alegra decir que con el tiempo se sumaron más autores a escribir sobre la tarjeta postal con una aproximación más interesante que la nostálgica, entre ellos destaco a Carlos Teixidor Cadenas, un gran experto en postales y también un excelente historiador y coleccionista de imágenes. En mi caso no sería la única vez que escribiría sobre la postal, en 2011 fuí el editor y uno de los autores de una monografía que tendrá su entrada correspondiente en ésta bitácora, pero éste texto de 1997 me permitió reflexionar tempranamente sobre un producto tan importante como efímero de la cultura que conformó el tiempo de la modernidad.

La Tarjeta Postal entre la Comunicación Interpersonal y la Mirada Universal  (Pulsar para descargar)

“El imaginario fotográfico y sus funciones sociales” un texto de 1998

Un grabado publicado en un libro de 1971 en el que se muestra la posibilidad de digitalizar imágenes para su uso en el ordenador. Reproducido de A. Moles.

Un grabado publicado en un libro de 1971 en el que se muestra la posibilidad de digitalizar imágenes para su uso en el ordenador. Reproducido de A. Moles. “Art et ordinateur”.

Comienzo a insertar los textos que he ido escribiendo estos años, y lo hago con uno al que le tengo un especial cariño porque ahora he retomado su temática desde otra perspectiva. Se trata de “El imaginario Fotográfico y sus funciones sociales: de la imagen química a la imagen digital” lo leí y publiqué en 1998 en las Jornadas Antoni Varés de Girona que para mí siempre fueron un “laboratorio” de experimentación en mis investigaciones sobre las imágenes. Por cierto, las Jornadas Antoni Varés son una de las iniciativas más importantes que se hacen en Europa desde Cataluña sobre Fotografía y Archivos, las organiza el Ayuntamiento de Girona ininterrumpidamente desde 1990, cada dos años, (las próximas “tocan” en 2016). Los interesados pueden descargar o consultar en línea todas las aportaciones pesentadas desde sus inicios hasta la fecha

       Para conectar con éste importante repositorio puede pulsarse aquí.

En 1998 las prácticas digitales que ahora nos resultan tan comunes, aun eran muy minoritarias y no estaban tan desarrolladas. Los teléfonos móviles servían para hablar y como mucho mandar algún mensaje de texto no tenían cámara para captar imágenes, las fotografías todavía eran de base fotoquímica, y la implantación de sociedad digital parecía lejana, sin que se intuyese que apenas en unos pocos años con el cambio de década y de milenio todo se iba a acelerar muchisimo y la fotografía química se iba a convertir en una verdadera arqueología que es lo que ocurre en estos momentos.

 El texto habla no solo de esa sociedad digital que estaba ya vislumbrándose, sino de un antecendente de convivencia entre modos de representación que se dió en la Sociedad de las Masas con la llegada del fotograbado. Me interesaba resaltar algo que otros autores como Nicholas Carr han profundizado posteriormente,  como el caso de la electricidad y los diseños de una red en “El Gan Interruptor”  y es que la cultura digital nueva en sus estructuras tecnológicas tiene muchos aspectos ya ensayados en otros momentos de crisis tecnológica con tecnologías que fueron disruptivas para su tiempo. De eso y de más cosas habla tambien  éste texto con el que inauguro mi colección de escritos publicados.

En todos los que iré publicando aparecerá siempre la referencia bibliográfica en una marca amaravisoilla que al ponerse el puntero sobre él se despliega. Recuerdo que casi todos los textos que iré incluyendo serán los “pre-print” que tendrán una maquetación diferente al texto publicado aunque su contenido siempre es el mismo.

El imaginario fotográfico y sus funciones sociales (Pulsar para descargar el texto)