Las tarjetas postales ilustradas cómo instrumentos de propaganda visual. Recuerdos de la Primera Guerra Mundial. Un texto interactivo de 2014

La tarjeta postal ilustrada ha sido uno de esos materiales visuales que durante mucho tiempo me han fascinado y atrapado mi interés investigador. En 1997, con motivo de la catalogación de las colecciones de la ciudad  de Santander para la Fundación Botín, publiqué una reflexión que está en otra parte de ésta misma bitácora y que se puede consultar aquí. Elaborar una historia de las postales en España fue un proyecto que tenía en cartera desde hace muchos años, y mi buen amigo, el editor Juan Carlos Luna, me pidió que lo abordase para la editorial Lunwerg, pero otras obligaciones me fueron absorbiendo, y en 2010 tuve la suerte de reencontrarme con Esther Almarcha e Isidro Sánchez de la Universidad de Castilla-La Mancha, que estaban trabajando sobre los materiales Ephémera, entre las que se incluyen a las tarjetas postales, habían publicado un trabajo sobre la tarjeta postal junto a Rafael Villena, profesor de Historia Contemporánea en la misma Universidad que Esther e Isidro y me animaron a participar con ellos en un proyecto amplio y ambicioso que dio lugar a “España en la Tarjeta Postal, Un Siglo de Imágenes” que apareció en la editorial Lunwerg en 2011. Aprendí mucho trabajando con todos ellos.

libro-postales

Portada del libro sobre la historia de la tarjeta postal en España que publicamos en 2011

El libro fue un éxito de ventas, y entre las satisfacciones de ese libro, para mí, hay una muy íntima y personal, y fue que la selección editorial final la hizo conmigo en la sede de la editorial Planeta en Barcelona, mi buen y siempre querido amigo Andreu Gamboa, ya muy enfermo pero que hizo un esfuerzo muy grande para estar en el libro, y con su experto ojo editorial y esa elegancia que siempre tenía para las ediciónes, realizó la última criba de una selección en la que participamos además de Isidro, Rafael y Esther, Martín Carrasco, el mejor coleccionista de postales que tenemos en España y Oscar Fernández Olalde, un documentalista exquisito y eficiente que digitalizó y preparó las miles de imágenes que compusieron el proyecto. A mí me tocó hacer el papel de editor del libro y de escribir la parte de la postal a partir de la posguerra, pues la editorial nos propuso que abordáramos también la tarjeta postal de la época franquista y creo que la selección funcionó muy bien en el conjunto aunque esa etapa por la diferente calidad con la edad de oro de la tarjeta postal española que fue de 1896 hasta 1920 (hay opiniones sobre el cierre de esa etapa dorada, pues otros autores la cierran antes), a todos nos daba un poco de miedo mezclar épocas tan dispares, pero la aventura salió bien.

brutalida-generosidad

Aunque hoy nos parezcan ingenuas y un tanto burdas, las postales de la Primera Guerra Mundial se emplearon en ambos bandos muy a fondo en funciones de propaganda.

La tarjeta postal tiene muchas posibilidades de investigación y una de ellas está vinculada con la evolución de la propaganda visual en el siglo XX. En 2014, cuando comenzó a celebrarse el centenario de la primera guerra industrial de  la historia, que cambió Europa para siempre, yo estaba trabajando en la Universidad de Cantabria aspectos referidos a la Opinión Pública desde la perspectiva histórica contemporánea y resultaba fascinante que mientras los estados mayores europeos involucrados en la guerra, despreciaban las posibilidades propagandísticas del cine, por lo menos hasta 1916, los editores de postales publicaron miles de imágenes que operaban como fragmentos de propaganda y cumplían las extensas funciones que las imágenes tenían ya en el entonces incipiente siglo XX. Además la Primera Guerra Mundial tuvo aspectos curiosos y que no se repitieron después, por ejemplo, que en las trincheras hubiese fotógrafos tomando escenas privadas para el recuerdo. Que existieran compañías como Eastmant Kodak estimulando la venta de cámaras “de soldado” en el frente. Ese cruce entre postales de propaganda, imágenes privadas en formato postal de la cruda vida en las trincheras, y algunos fragmentos de un cine aparentemente informativo, pero que en su mayor parte es reconstrucción, me incitaron a preparar un material ineractivo en pdf que mostré a mis alumnos de Historia de la Opinión Pública en la Universidad de Cantabria y que ahora pongo a disposición de los seguidores de ésta bitácora, cada vez más numerosos. No es un texto cómo los anteriores. Se trata de una presentación en pantallas interactivas por las que se puede navegar y visualizar aspectos diversos de las imágenes de propaganda y privadas de la Primera Guerra Mundial. He colocado incluso dos documentos cinematográficos que están incrustados en el pdf y se ponen en movimiento al pulsar sobre ellos. Cómo se trata de tecnologías de edición todavía muy nuevas, no es satisfactorio su uso en todos los dispositivos, sobre todo en las tablets y dependiendo del programa que lo visualice, los videos no se mueven. De todos modos he puesto un indicador en amarillo para señalar los  videos que tienen movimiento en el documento.anuncio

Anuncio de cámaras para tomar fotos privadas en los frentes de combate, una práctica que no se repetiría ni en la Guerra Civil española ni en la Segunda Guerra Mundial donde las funciones de Inteligencia de los Estados Mayores fueron ya mucho más elaboradas.

En otra entrada insertaré un texto publicado en la revista Fotocinema de la Universidad de Málaga en 2011, que elaboré a partir de la publicación del libro, pero eso será más adelante. Espero que los interesados disfruten con ésta modalidad de texto interactivo, diferentes a los escritos pero que también aportan mucha información y sugerencias.

La guerra de las imágenes   (Pulsar para descargar)

La tarjeta postal ilustrada un producto del fotograbado para la complejidad de la sociedad de las masas. Un texto de 1997

La tarjeta postal está en la intersección entre las prácticas sociales públicas y los usos privados de las imágenes fotográficas multiplicadas por la imprenta gracias al fotograbado.  Postal edita en Girona hacia 1915.

La tarjeta postal está en la intersección entre las prácticas sociales públicas y los usos privados de las imágenes fotográficas multiplicadas por la imprenta gracias al fotograbado. Postal edita en Girona hacia 1915.

Cuando en la década de los años 80 del pasado siglo XX investigábamos sobre imágenes fotográficas y fotógrafos y recuperábamos imágenes desconocidas y autores olvidados, la tarjeta postal siempre estaba allí, mostrando en su espacio normalizado miles y miles de escenas de todo tipo, la mayor parte de ellas de base fotográfica. Para cualquier historiador de la fotografía, la tarjeta postal ilustrada era un fenómeno a tener en cuenta, pero en aquellos años  los trabajos que existían sobre postales ilustradas incidían sobre todo en aspectos nostálgicos, apenas tenían contextualización histórica y eran casi siempre ilustraciones para contemplar postales con una organización visual que recordaba a los álbumes de cromos y poco más.

En 1997, la Fundación Botín nos encargó un libro sobre la tarjeta postal en Santander (España), aprovechando que existían en la ciudad dos excelentes coleccionistas, Gabriel González Riancho y José Antonio Torcida que reunían entre los dos la casi totalidad de las postales que se habían editado de la ciudad desde la temprana fecha de 1897 hasta  1941 fecha significativa por el incendio que arrasó la trama urbana más histórica de la ciudad. Manuela Alonso Laza, hoy directora del CDIS y que entonces trabajaba conmigo en el Aula de Fotografía de la Universidad de Cantabria, y yo, nos pusimos manos a la obra con la intención de hacer algo diferente a lo editado hasta la fecha, y así nació el libro “Santander en la Tarjeta Postal Ilustrada, 1897-1941”, editado por la Fundación Botín, hoy totalmente agotado aunque la institución tiene la intención de editar una versión digital en su portal para quien la quiera descargar, también en Google Books está disponible un ejemplar que se ha digitalizado de una universidad norteamericana.

La práctica de la cartofilia y el intercambio internacional de postales ilustradas constituye una de las primeras redes sociales del siglo XX.  Toledo. La Catedral, (1903)

La práctica de la cartofilia y el intercambio internacional de postales ilustradas constituye una de las primeras redes sociales del siglo XX. Toledo. La Catedral, (1903)

Lo que hicimos en 1997, aprovechando la enorme libertad que nos proporcionó la Fundación Botín para acometer un proyecto inédito, fue proponer un sistema de catalogación de las postales en base a los editores, recopilar la bibliografía de interés que existía sobre la tarjeta postal hasta entonces, realizar un inventario de editores y un apéndice documental donde se editaron reproducciones de las mejores postales de ambos coleccionistas con un tratamientoo documental en la que se destacaba el editor, el proceso fotomecánico utilizado y la fecha de edición o circulación de la tarjeta postal reproducida.

Manuela Alonso Laza se encargó de escribir sobre la imagen de Santander en la tarjeta postal y en mi caso me centré en elaborar una reflexión sobre éste producto que nació para otros fines en la segunda mitad del siglo XIX, pero que se convertiría  en un producto de la sociedad de las masas a comienzos del siglo XX, con sus evidentes antecedentes en la “carte de visite”, sus dependencias de los proyectos de normalización que dieron lugar a la segunda revolución industrial y sus referencias a nuevas formas de comunicación social y privada en un tiempo en el que los logros del fotograbado permitieron mostrar imágenes con aspecto fotográfico a través de la imprenta lo que cambió para siempre la faz de nuestro mundo. Hoy, nuestra densísima iconosfera es la consecuencia de que hubo un tiempo en el que las fotografías comenzaron a verse masivamente y a circular por todo el mundo gracias a la imprenta, y la tarjeta postal fue uno de los vehículos privilegiados.

Ofrezco aquí el texto que escribí para éste libro que durante muchos años fue una obra de referencia, me alegra decir que con el tiempo se sumaron más autores a escribir sobre la tarjeta postal con una aproximación más interesante que la nostálgica, entre ellos destaco a Carlos Teixidor Cadenas, un gran experto en postales y también un excelente historiador y coleccionista de imágenes. En mi caso no sería la única vez que escribiría sobre la postal, en 2011 fuí el editor y uno de los autores de una monografía que tendrá su entrada correspondiente en ésta bitácora, pero éste texto de 1997 me permitió reflexionar tempranamente sobre un producto tan importante como efímero de la cultura que conformó el tiempo de la modernidad.

La Tarjeta Postal entre la Comunicación Interpersonal y la Mirada Universal  (Pulsar para descargar)