El Quijote Fotográfico de Luis de Ocharan y su descubrimiento en un Congreso Europeo sobre Pîctorialismo. Un texto de 1994

El

El “Quijote” de Luis de Ocharan realizado en la localidad cántabra de Castro Urdiales en 1904 en una de las imágenes publicas en la revista ilustrada “La Esfera” (1916)

Retomo la actividad de la bitácora coincidiendo con el comienzo de las clases en la Universidad. A finales de Julio dejé varios borradores preparados pero he querido comenzar con un texto  no previsto para ahora, que leí en Edimburgo en 1992 y que luego fue publicado en los Museos Nacionales Escoceses dos años más tarde. Lo hago así como un pequeño homenaje a Miquel Galmes, una figura muy relevante de la cultura fotográfica catalana que falleció a finales del  pasado mes de agosto y del que tengo pendiente publicar una reseña de su importante labor en el próximo número de Diciembre de la revista Fotocinema. Hasta que ese momento llegue, he pensado subir éste texto en su recuerdo, porque con Miquel y su inseparable esposa Ana, coincidía durante la década de los años noventa en las reuniones que organizaba la European Society for the History of Photography de la que Miquel Galmes y yo éramos miembros de la sección española y recorríamos diversas ciudades europeas escuchando y aportando nuestros conocimientos sobre la cultura fotográfica europea. Estuvimos durante toda la década en sitios tan dispares como Toulouse (donde nos acompañó Jose Manuel Torres con sus extensos conocimientos sobre la historia de la fotografía científica, una especialidad de la que es nuestro mejor experto, y su libro, “La Retina del Sabio” sigue siendo una obra de referencia). Nos encontramos  también en Oslo, Amberes, Edimburgo o Villanueva y la Geltrú en 1993, porque Miquel Galmes y el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya del que era fundador y director, fueron los anfitriones de una edición de los Encuentros Europeos, donde nuestros colegas además de debatir mucho sobre Fotografia disfrutaron de la hospitalidad y la gastronomía catalana y se quedaron fascinados cuando nos llevaron a conocer una bodega de cava y sobre todo, cuando contemplamos a la “carpa Juanita” un pez que bebía en porrón y que una vez desaparecido su museo, se ha convertido en un icono de las fiestas de la localidad catalana. Fue aquel de Vilanova un encuentro tan especial que en las siguientes reuniones se seguía recordando por todos cómo un éxito memorable, del que fue hacedor Miquel Galmes que elevó mucho un listón de organización en el que cada lugar rivalizaba con el anterior. En Edimburgo estuvo presente Miquel cuando leí en inglés las aventuras del Quijote Fotográfico de Luis de Ocharán en la localidad cántabra de Castro Urdiales en 1906.

Otra de las escenas de

Otra de las escenas de “El Quijote” de Ocharan publicadas en la Revista “La Esfera” un paisaje norteño junto al mar que nunca se imaginó Miguel de Cervantes

La European Society había organizado  en 1992, en el Museo Nacional de Escocia, un encuentro sobre Pictorialismo Europeo, yo dudé si debería hablar de la figura de Julio García de la Puente y su visión idílica de la vida rural en la Reinosa cántabra dentro del movimiento pictorialista español y la cultura del salonismo, pero finalmente me decanté por Luis de Ocharán porque sus escenas del Quijote de las que entonces solo se conocían las que había publicado “Graphos Ilustrado” en 1906 y “La Esfera” en 1916, tenían conexiones innegables con la estética de la pintura de historia y con la nueva escenografía del entonces joven cinematógrafo. Ocharan y su Quijote fotográfico me parecieron un excelente contrapunto a la rotundidad esteticista del pictorialismo europeo y preparé la conferencia en inglés, una lengua en la que nunca había expuesto en público hasta la fecha, a diferencia del francés en la que como muchos de mi generación me manejaba mejor y había impartido ya alguna conferencia con anterioridad a 1992.

Tengo que confesar que tuve un miedo escénico tremendo antes de subir al estrado de los conferenciantes, temía que no se me entendiese y no disponía de los recursos con los que si contaba en francés y por supuesto en castellano. Galmes con esa templanza socarrona tan típica suya me sonreía y tranqulizaba y cuando estaba ya explicando la conferencia, a eso de la mitad de la explicación, al fondo de la enorme sala de la National Galery of Scotland veía a Jean Dieuzaide que me hacía la señal de victoria con los dedos y exclamaba de manera audible:  “Bravo monsieur Riego!”. Minutos antes de comenzar estaba tomando un café con él, Dieuzaide, al que tuve siempre un gran aprecio tanto por su persona como por su interesante obra fotográfica, era un autor francés que amaba lo español como nadie, y yo estaba tan nervioso que por poco me tiré encima la taza de café. En primera fila Miquel Galmes, cuando yo ya más tranquilo comenzaba a explicarme me miraba sonriendo e impasible. Después de aquella experiencia he tenido otras lecturas en inglés y nunca he olvidado mi “bautismo” en Edimburgo. Por cierto en aquel Encuentro conocí también a la fotógrafo África Guzmán, que había sido premio Kodak aquel año con un trabajo muy potente e iba a exponer su obra allí. Desde entonces África y yo mantenemos una sólida amistad.

El texto en su versión preprint que publico de nuevo ahora en la bitácora, resalta la figura de Luis de Ocharán en su homenaje al libro de Cervantes en su tercer centenario, con unas fotografías de las que entonces apenas sabíamos nada. Ocharán es uno de los casos sintomáticos de nuestra pérdida de patrimonio fotográfico. Su extenso archivo prácticamente se perdió y aunque algunos, entre los que me cuento,  hicimos intentos por recuperarlo, a día de hoy no ha sido posible, y eso que en Castro Urdiales tenía muchos miles de placas. Hoy el Quijote fotográfico de Ocharan se conoce mucho mejor que cuando yo leí mi texto en 1992. Un buen ejemplo es el esplendido trabajo de Susana González Reyero en el que analiza los significados de éste trabajo fotográfico temprano del siglo XX, o la exposición de las imágenes fotográficas del Quijote de Ocharan que se han encontrado en el taller del pintor y ceramista Daniel Zuloaga.Mi pretensión en 1992 fue tan solo mostrar a un autor fotográfico desconocido en un encuentro de primeras figuras pictorialistas europeas, y ahora me sirve como punto de apoyo para recordar un poco la figura de Miquel Galmes,  un amigo entrañable que tanto hizo desde Cataluña por la recuperación del valor cultural de la fotografía.

The Ocharan’s Photographic Quixote  (Pulsar para descargar)

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