La tarjeta postal ilustrada un producto del fotograbado para la complejidad de la sociedad de las masas. Un texto de 1997

La tarjeta postal está en la intersección entre las prácticas sociales públicas y los usos privados de las imágenes fotográficas multiplicadas por la imprenta gracias al fotograbado.  Postal edita en Girona hacia 1915.

La tarjeta postal está en la intersección entre las prácticas sociales públicas y los usos privados de las imágenes fotográficas multiplicadas por la imprenta gracias al fotograbado. Postal edita en Girona hacia 1915.

Cuando en la década de los años 80 del pasado siglo XX investigábamos sobre imágenes fotográficas y fotógrafos y recuperábamos imágenes desconocidas y autores olvidados, la tarjeta postal siempre estaba allí, mostrando en su espacio normalizado miles y miles de escenas de todo tipo, la mayor parte de ellas de base fotográfica. Para cualquier historiador de la fotografía, la tarjeta postal ilustrada era un fenómeno a tener en cuenta, pero en aquellos años  los trabajos que existían sobre postales ilustradas incidían sobre todo en aspectos nostálgicos, apenas tenían contextualización histórica y eran casi siempre ilustraciones para contemplar postales con una organización visual que recordaba a los álbumes de cromos y poco más.

En 1997, la Fundación Botín nos encargó un libro sobre la tarjeta postal en Santander (España), aprovechando que existían en la ciudad dos excelentes coleccionistas, Gabriel González Riancho y José Antonio Torcida que reunían entre los dos la casi totalidad de las postales que se habían editado de la ciudad desde la temprana fecha de 1897 hasta  1941 fecha significativa por el incendio que arrasó la trama urbana más histórica de la ciudad. Manuela Alonso Laza, hoy directora del CDIS y que entonces trabajaba conmigo en el Aula de Fotografía de la Universidad de Cantabria, y yo, nos pusimos manos a la obra con la intención de hacer algo diferente a lo editado hasta la fecha, y así nació el libro “Santander en la Tarjeta Postal Ilustrada, 1897-1941”, editado por la Fundación Botín, hoy totalmente agotado aunque la institución tiene la intención de editar una versión digital en su portal para quien la quiera descargar, también en Google Books está disponible un ejemplar que se ha digitalizado de una universidad norteamericana.

La práctica de la cartofilia y el intercambio internacional de postales ilustradas constituye una de las primeras redes sociales del siglo XX.  Toledo. La Catedral, (1903)

La práctica de la cartofilia y el intercambio internacional de postales ilustradas constituye una de las primeras redes sociales del siglo XX. Toledo. La Catedral, (1903)

Lo que hicimos en 1997, aprovechando la enorme libertad que nos proporcionó la Fundación Botín para acometer un proyecto inédito, fue proponer un sistema de catalogación de las postales en base a los editores, recopilar la bibliografía de interés que existía sobre la tarjeta postal hasta entonces, realizar un inventario de editores y un apéndice documental donde se editaron reproducciones de las mejores postales de ambos coleccionistas con un tratamientoo documental en la que se destacaba el editor, el proceso fotomecánico utilizado y la fecha de edición o circulación de la tarjeta postal reproducida.

Manuela Alonso Laza se encargó de escribir sobre la imagen de Santander en la tarjeta postal y en mi caso me centré en elaborar una reflexión sobre éste producto que nació para otros fines en la segunda mitad del siglo XIX, pero que se convertiría  en un producto de la sociedad de las masas a comienzos del siglo XX, con sus evidentes antecedentes en la “carte de visite”, sus dependencias de los proyectos de normalización que dieron lugar a la segunda revolución industrial y sus referencias a nuevas formas de comunicación social y privada en un tiempo en el que los logros del fotograbado permitieron mostrar imágenes con aspecto fotográfico a través de la imprenta lo que cambió para siempre la faz de nuestro mundo. Hoy, nuestra densísima iconosfera es la consecuencia de que hubo un tiempo en el que las fotografías comenzaron a verse masivamente y a circular por todo el mundo gracias a la imprenta, y la tarjeta postal fue uno de los vehículos privilegiados.

Ofrezco aquí el texto que escribí para éste libro que durante muchos años fue una obra de referencia, me alegra decir que con el tiempo se sumaron más autores a escribir sobre la tarjeta postal con una aproximación más interesante que la nostálgica, entre ellos destaco a Carlos Teixidor Cadenas, un gran experto en postales y también un excelente historiador y coleccionista de imágenes. En mi caso no sería la única vez que escribiría sobre la postal, en 2011 fuí el editor y uno de los autores de una monografía que tendrá su entrada correspondiente en ésta bitácora, pero éste texto de 1997 me permitió reflexionar tempranamente sobre un producto tan importante como efímero de la cultura que conformó el tiempo de la modernidad.

La Tarjeta Postal entre la Comunicación Interpersonal y la Mirada Universal  (Pulsar para descargar)

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